Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Boletín por un socialismo participativo y democrático SPD-272
25 agosto, 2018, 13:02
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Castillo de la Comandancia de la Policía Nacional Revolucionaria de La Habana. Lugar donde en 1708 estuvo el Bastión de San Telmo. El cual fue destruído y en su lugar se construyó la Maenstranza de Artillería, la cual estuvo presente hasta la construcción del fuerte actual. Foto: Nestor Neroman, La Habana, 14 de agosto de 208.

No. 272 (5/año 10). La Habana, 24/Ag-2018

“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Art. 53 de la Constitución

Boletín por un socialismo participativo y democrático.

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.

Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Consejo de Redacción. Pedro Campos, Andrés Dovale y Germán González

CE pedrocampos313@yahoo.es o pedrocampos@nauta.cu

Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar enSPDcubano.blogpost.com

ÍNDICE

Nota del Boletín SPD de Agosto 8 del 2018

Por Pedro Campos. Miami

¿Tiene importancia la nueva Constitución para los cubanos?

Por Ariel Dacal Díaz   (El Toque)

Violaciones de Derechos Humanos en Cuba (I)

Ningún derecho es reivindicable y justiciable dentro del país

Por Marlene Azor Hernández, Ciudad de México

 

La constitución de 1976, una regresión histórica (1)

Por Dimas Castellanos

OTRAS VISIONES

La realidad es más testaruda que la voluntad política

Por Vicente Morín Aguado

CONTENIDO

Nota del Boletín SPD de Agosto 8 del 2018

 

Hace 10 años, el l6 de agosto del 2008, publicamos “CUBA NECESITA UN SOCIALISMO PARTICICIPATIVO Y DEMOCRÁTICO. PROPUESTAS PROGRAMATICAS”. Nacimos a partir de un claro distanciamiento con el modelo de socialismo estatal.  Nuestro trabajo de divulgación e influencia ha llegado hasta el gobierno castrista que ha pretendido plagiar aspectos de nuestro programa y su vocabulario, muchos en Cuba y fuera reconocen la existencia de esta corriente política y ha trascendido allende los mares. Desde entonces se publica periódicamente el boletín digital SPD y se han incorporado a nuestro equipo otros analistas políticos. Tenemos un amplio perfil democrático que nos permite publicar  a otros articulistas con posiciones no coincidentes con las nuestras. A Diez años de aquel documento, el SPD se renueva y amplia su espectro de publicaciones. Seguimos siendo un movimiento promotor de ideas, convencidos que sólo por medio y a través de la democracia es posible una sociedad más justa y socializada. Hoy trabajamos por la creación de un amplio frente democrático de toda la oposición y la disidencia, capaz de hacer la diferencia cuando llegue la hora del cambio definitivo.

 

¿Tiene importancia la nueva Constitución para los cubanos?

Por Ariel Dacal Díaz   (El Toque)

HAVANA TIMES – Llegué a casa de una persona muy cercana y entré a su cocina en el momento que “limpiaba” el pollo de la bodega.

—¿Leíste los nuevos cambios de la Constitución?—, le pregunté con toda intención de molestarla.

—No, pero lo haré para ver si van a duplicar la cuota de pollo— me respondió sin quitar los ojos de su labor.

Me reí a carcajadas de esa salida tan ocurrente y desenfadada. Al rato, le metí cabeza a lo que había pasado, amplié el zoom a la vida cotidiana de esa persona y sentí que el comentario también me angustiaba.

¿Cuánta gente saldrá a los estanquillos a buscar el tabloide con el proyecto? ¿Cuántas le encargarán a un vecino o amigo que se los consiga? ¿Qué espera la gente que pase con ese documento?

Supongo que tienes tu propia respuesta o que, al menos, te hagas la misma pregunta. Lo cierto es que la nueva Constitución pasa por delante de mucha gente que no quita los ojos del pollo de la bodega, es decir, de su vida cotidiana. Gente que no se molesta ni en suponer lo que trae de nuevo, además del tema del “matrimonio de los homosexuales” y de que “no hay doble ciudadanía pa´ nadie”.

Estoy pensando volver a la cocina de esa persona y, cuando menos se lo espere, preguntarle qué le parece eso de que tendremos presidente de la República. Seguro me dirá: claro, “es lo que le faltaba a la primera dama”. O le suelto que pronto habrá un gobernador en La Habana. Imagino su mirada entre irónica y cansada diciéndome “eso es nombre na´ma, a la bodega seguirá viniendo café con chícharo”.

Claro, ni de broma la provocaré contándole que quitaron la palabra comunismo. No alcanzo a imaginar su respuesta. Pero sí le diré que no se regulará la acumulación de riqueza… ahí sí que levanta la cabeza y me suelta “pregúntate qué comen y dónde lo compran los que nunca sacan los manda´o de la bodega”.

¿Está mal preguntarle a la política todo el tiempo desde la bodega, desde el pollo de dieta, desde el casi café? ¿Quién tiene que acercarse a quién, la Constitución a la bodega o viceversa? ¿Qué hace falta para que una tenga que ver con la otra? ¿Qué hace falta para que una importe tanto como la otra?

Qué bueno sería llegar a la cocina de esa persona querida, verla “limpiar” el pollo y preguntarle ¿qué te pasa?, y que me dijera, realmente perpleja, me enteré que ya no habrá república socialista de trabajadores, ni se declarará la lucha contra la explotación del hombre por el hombre. Además, no entiendo cómo un Parlamento donde casi la totalidad es del PCC o de la UJC, se les quedara afuera la palabra comunismo.

Qué bueno sería llegar y que me dijera, tengo una duda, ¿esa república con todos y para todos distinguirá entre quienes sacan los mandados el día primero y quienes nunca lo hacen? O por ejemplo, que me diga, pa´ colmo, con la pila de mujeres que hay en la Asamblea Nacional, el proyecto de Constitución sale sin lenguaje de género. Espérate, tampoco sé si habrá o no tribunal constitucional. Lo que me parece bien es que la gente pueda reclamar, ir directo al grano cuando tenga bateo con el Estado, sin tener que hacer cartas a las once mil vírgenes cuando digan digo, donde dice Diego.

Qué bueno sería que esa persona me viera llegar y me mande pa´l carajo porque está cuadrando unas propuestas con algunas personas del barrio pa´ poner la cosa fula contra las justificaciones a media tinta y defender sin pelos en la lengua lo que piensan. Por ejemplo, que los trabajadores y las trabajadoras gestionen su propiedad social, y ya que va a haber un Presidente (cosa que no cuadra mucho) al menos votar por ese cargo directamente. También pa´ darle chucho a la chealdá esa de Intendente y meterle cabeza bien a lo del gobernador, que además, tampoco es votado por la gente.

Qué bueno sería que esas personas, esas muchas personas que ni se enteran, ni les motiva, ni les importa ir al estanquillo, sintieran que la Constitución tienen que parecerse a la vida cotidiana que sueñan, que sintieran que esta hora es también su hora, piensen lo que piensen y pase lo que pase. Qué bueno sería que siguieran los debates de la Asamblea Nacional como lo hacen con Sonando en Cuba, y que aplaudan a los diputados y diputadas de la popularidad, es decir, a quienes mejor representen al pueblo. Qué bueno sería que sintieran que la Constitución tiene que ser el mejor cuchillo para picar el pollo de la bodega.

Qué bueno sería, cuando todo termine, entrar a la cocina de esa persona querida y que me reciba con un abrazo y me diga, esta Constitución nos quedó como pa´ chuparse los dedos.

https://www.havanatimes.org

 

Violaciones de Derechos Humanos en Cuba (I)

Ningún derecho es reivindicable y justiciable dentro del país

Por Marlene Azor Hernández, Ciudad de México

El proyecto de “nueva” Constitución, mantiene al margen de la ley al PCC y agrega una nueva organización política, la UJC, —asistente del partido único—, al régimen arbitrario de no estar sometido a ninguna ley nacional. Ambas organizaciones políticas son mencionadas en la Constitución, pero no están sometidas a la ley ni está previsto hacerlo según el proyecto de Constitución publicado.

Ninguna de las dos aparece en el “nuevo” texto como partidos políticos que deban respetar la Constitución y sus leyes, sino que existen por encima del “estado socialista de derecho”. No se someten como organizaciones políticas a la Constitución y a la legislación nacional. Todos los órganos del estado están sometidos a diversos controles y cada derecho ciudadano tiene la coletilla de “será regulado por la ley”. Estas dos organizaciones políticas quedan al margen de la ley y con la potestad de actuar de manera arbitraria y discrecional frente a la Constitución y a la legislación nacional.

Por eso pudo el proyecto de constitución ser elaborado por el PCC y “engavetado” durante cuatro años, y por eso puede este partido único orientar legislaciones contrarias a las PYMES y cooperativas en el país, en sentido contrario a “liberar las fuerzas productivas” como dicen sus propios documentos, con total impunidad y sin que nadie controle y cuestione sus decisiones.

Al igual que la Constitución soviética de 1936, el PCC se autotitula “fuerza superior dirigente de la sociedad” sin tener ninguna delimitación de sus poderes, sus atribuciones y los procedimientos para el control del partido político por parte del Estado y la ciudadanía.

En los países democráticos existen las leyes que regulan las atribuciones y límites del poder y procedimientos de los partidos políticos, el financiamiento permitido, en el ejercicio de representar las diferentes corrientes políticas de los ciudadanos. No es así en las dictaduras de partido único. ¿Cuál es financiamiento de las organizaciones políticas: el PCC, y la UJC?, ¿quién controla la apropiación indebida de recursos, mejor destinados a la inversión económica del país? ¿Quién controla al PCC?

No existen garantías en el “nuevo” proyecto para el respeto a los Derechos Humanos

Se mantiene en el “nuevo” proyecto la ausencia de garantías para respetar los Derechos Humanos, todos, porque ninguno es reivindicable ni justiciable. Los ciudadanos pueden presentar “quejas” a los organismos, pero no existen garantías de ser oídas y respondidas.

-No existen garantías de derechos porque el Partido y Estado son jueces y parte.

Sin contrapeso de poder, la violación de derechos humanos por funcionarios públicos, dirigentes del partido, la policía política se puede presentar en los tribunales, pero será imposible la justicia debida, porque por ley, es el propio organismo transgresor en su instancia inmediata superior, quien determina si procede o no procede la demanda de violación de derechos. Esto también es herencia de la jurisprudencia soviética, los organismos estatales y partidarios son jueces y parte como violadores de derechos ciudadanos.

En la práctica, hasta hoy los funcionarios de instancias superiores cubanos respaldan, a sus propios funcionarios subordinados violadores de derechos. Es lo que se denomina en el derecho internacional “la obstrucción de la justicia por espíritu corporativo”. Algo que señaló el Comité contra la Tortura de la ONU en la revisión de Cuba, estado parte, en el 2012, en marzo del 2017 el Comité de la ONU contra las desapariciones forzadas, Cuba estado parte, y en la reciente EPU de Cuba en mayo del 2018, España lo volvió a reiterar en la exigencia de la separación real e independencia del poder judicial en Cuba.

La “nueva” Constitución sólo reconoce la independencia nominal del poder judicial, no la independencia real. No hay contrapeso de poder.

-Parlamento juez y parte

No se crea ningún tribunal Constitucional para velar de manera independiente por las violaciones a la Constitución, como había pedido parte de la ciudadanía, sino que el Parlamento queda como máximo órgano legislativo y máximo órgano para velar por las garantías constitucionales. El mismo organismo es juez y parte para elaborar la ley, enjuiciarla en su validez y “garantizar” su aplicación respetando la ley. No hay contrapeso de poder. Los ministros siguen perteneciendo al parlamento, también como jueces y parte de sus funciones y responsabilidades sin contrapeso alguno.

El parlamento sigue reuniéndose dos veces al año y no ejercerán sus funciones de manera permanente y profesional como había sido un pedido ciudadano. El Consejo de Estado adoptará de manera permanente entre sesión y sesión del parlamento todas las funciones del órgano legislativo. Esto también es la herencia soviética, en que el Consejo de Estado es verdaderamente el órgano legislativo y el parlamento se dedica a aprobar por unanimidad lo que legisla y decide el Consejo de Estado, sólo subordinado al presidente de la República y no subordinado al resto del Parlamento. Así, es el Consejo de Estado quien decide la inconstitucionalidad o pertinencia de las leyes que él mismo decide. Los diputados son “unos más iguales que otros” en Cuba y no por los resultados de las “elecciones”.

-Fiscalía juez y parte

La fiscalía de la República queda en el nuevo proyecto también como juez y parte. Defiende los intereses del estado y es a la vez el velador de la garantía legal en los tribunales y las cárceles. Juez y parte hasta ahora, ha demostrado dar la espalda a las garantías del debido proceso, a la violación del Habeas corpus, a las garantías a la integridad física de los detenidos, a las condiciones de hacinamiento, golpizas, celdas de castigo arbitrarias, y comida infecta en las cárceles cubanas, sigue dando la espalda a la represión arbitraria de los órganos de la policía política y a la fabricación de delitos comunes por parte de los tribunales bajo su jurisdicción.

Este principio de ordenamiento jurídico de un mismo organismo ser juez y parte, impide la impartición de justicia en el país con el mínimo de calidad que exigen los estándares internacionales. Un principio de ordenamiento jurídico que permite las mayores violaciones de derechos humanos en Cuba por los órganos estatales, en particular por la policía política, por el ejecutivo, por el legislativo y el poder judicial como ocurrió en los 70 años de dictadura del PCUS en la exURSS. La división de poderes real, y no sólo nominal, no es un lujo democrático sino la organización que garantiza los contrapesos imprescindibles para la impartición y logro de justicia y los equilibrios políticos y sociales nacionales.

Tampoco el “nuevo” proyecto permite la creación de una organización nacional de Derechos Humanos de acuerdo a los principios de Paris y al margen del partido único.

La libertad de expresión y asociación será regulada por la ley, dice el proyecto, pero la actual, elimina estas libertades fundamentales para quienes no acepten el poder arbitrario del partido y el socialismo soviético en uso. No se permitirá prensa independiente al estado. En la “neolengua” del gobierno cubano la propiedad social es sinónimo de propiedad estatal, como el socialismo sinónimo de socialismo soviético.

Como ya habíamos comentado en otros artículos[2], la nueva Constitución es “gatopardista” desde su elaboración por el buró político del PCC de manera ilegal, de acuerdo a la ley cubana, incorpora algunas palabras del Derecho Internacional, elimina el término del “centralismo democrático” y describe y mantiene su contenido en dos incisos de la ley, elimina la palabra comunismo como meta y abre la puerta al matrimonio del mismo sexo. Menciona la propiedad privada y cooperativa pero no habla de los derechos de estos tipos de propiedad y gestión. Obliga a los nacidos en Cuba a seguir pagando los precios astronómicos para los pasaportes y prórrogas del pasaporte cubano y prohíbe el ejercicio de la doble nacionalidad para entrar al país, invertir y defender sus derechos políticos y civiles. Mantiene la jurisprudencia soviética del 1936, con todas sus violaciones de derechos humanos que ya están en la Constitución de 1976. La planificación centralizada y el control directo del estado sobre la economía se mantienen en el proyecto.

No sólo es ridículo agregar que el trabajo es un “honor” para los ciudadanos cubanos además de ser un derecho y un deber en el proyecto de Constitución, sino que resulta cínico proclamarlo con el 30 % de la PEA desempleada y con los salarios más bajos de las Américas, compitiendo con la crisis humanitaria en Venezuela.

El grave problema no es que siga el mismo régimen político, que ya intuíamos, el grave problema es que no hay ninguna garantía con ese régimen, para la protección efectiva de cada uno de los derechos humanos en Cuba y de todos en general.

[1] “Preparan proceso de consulta del Proyecto de Constitución” en Granma.cu, 30 de mayo de 2018. Se puede descargar el Proyecto de Constitución desde este artículo al final.

[2] Ver Marlene Azor Hernández, los artículos “La ‘nueva’ Constitución nace muerta”, “No se puede hacer un Anteproyecto Constitucional con procedimientos militares”, “El PCC es un poder de facto: ni legal ni legítimo”, “El proyecto de Constitución 4 años «engavetado» y desconocido por la ciudadanía”, en Cubaencuentro.com, 14, 19, 24 y 26 de julio de 2018.

https://www.cubaencuentro.com

 

La constitución de 1976, una regresión histórica (1)

Por Dimas Castellanos

“Dos momentos en la República Cubana”, título de un artículo de Pedro Antonio García, aparecido en el diario Granma el pasado miércoles, realiza una comparación entre las constituciones de 1901 y 1976 que merece ser debatida, razón por la cual me detendré en tres de sus planteamientos:

1) No fue la Revolución la que derrocó la democracia representativa, sino el régimen surgido con el golpe de Estado perpetrado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, el cual interrumpió el ritmo constitucional del país, destituyendo al presidente electo; clausuró el Congreso, derogó la Constitución de 1940 y el democrático Código Electoral de 1943.

La Constitución de 1940 conservó la división de los poderes públicos y los derechos reconocidos en la de 1901 y agregó otros: el derecho a desfilar y formar organizaciones políticas contrarias al régimen, la autonomía de la Universidad de la Habana, la declaración de punible a todo acto de prohibición o limitación del ciudadano a participar en la vida política de la nación, así como el reconocimiento de la legitimidad de oponer resistencia para la protección de los derechos individuales. La interrupción de esta Constitución con el Golpe de Estado de 1952 es un hecho, como lo es que, gracias a las acciones cívicas y militares —incluyendo el asalto al Cuartel Moncada— Fulgencio Batista la restauró en febrero de 1955.

Sin embargo, la revolución de 1959, en lugar de restablecerla plenamente, sin consulta popular, la sustituyó por la Ley Fundamental del Estado Cubano, unos estatutos que le confirieron al primer ministro las facultades de jefe de Gobierno y al Consejo de Ministros las funciones del Congreso. Esa modificación resultó similar a la realizada por Fulgencio Batista al implantar en 1952 los Estatutos Constitucionales. Esa Ley Fundamental del Estado Cubano rigió hasta 1976, año en que se promulgó la primera constitución revolucionaria, que fue ligeramente modificada en 1992 y devenida mecanismo de freno en 2002, cuando al declarar irrevocable el sistema político vigente dejó de reflejar los cambios que de forma regular se producen en cualquier sociedad. Y por lo cual, el pueblo, supuesto soberano, no podrá reformar una Ley de Leyes que declara eterno un sistema que los que nacieron después de esa fecha y los que están por nacer no han elegido.

Juan Gualberto Gómez —a quien Pedro Antonio García  reconoce como figura cumbre del independentismo— se opuso en la Asamblea Constituyente de 1901 al intento de establecer constitucionalmente nada que pudiera convertirse en freno social. Sus palabras fueron: “yo conceptúo que es una doctrina antiliberal, que nosotros, aprovechándonos de la circunstancia de estar aquí reunidos para un mandato definido pretendamos ligar el porvenir, cerrar el derecho de nuestro pueblo hacia el mañana, deteniendo su impulso…” Juan Gualberto se refería a lo contraproducente y perjudicial de legislar lo que le correspondía a otros. Palabra que olvidamos al aprobar que el sistema político vigente es irrevocable.

2) De ahí que dentro de la Constitución de 1901, a la par de que sus artículos establecían el principio de independencia y soberanía y anulaba la existencia de otras leyes que mermaran ese principio… excluía a las mujeres en el voto, universal para los hombres y otorgaba al presidente de la República facultades propias de un capitán general de la Colonia. Obviamente defendía la propiedad privada…

La Constitución de 1901 refrendó los derechos fundamentales: el hábeas corpus quedó recogido en el artículo 16 (todo detenido será puesto en libertad o entregado al juez o tribunal competente dentro de las 24 horas siguientes al acto de detención); la libertad de expresión(de palabra o escrita, por medio de la imprenta o por cualquier otro procedimiento) en el artículo 25; los  derechos de reunión y de asociación (para todos los fines lícitos) se plasmaron en el artículo 28; y la libertad de movimiento se consagró en el artículo 29. Esos derechos-libertades —universales, indivisibles, sagrados e inalienables— constituyen los cimientos de la participación ciudadana y de la soberanía popular.

Lo avanzado de la Constitución de 1901 lo prueba el hecho que los derechos en ella recogidos fueron proclamados casi medio siglo después por la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. También lo demuestra que el primer proyecto depositado en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas para su elaboración fue presentado por la delegación cubana a ese evento constitucional.

La Protesta de los Trece; las luchas campesinas de San Felipe de Uñas, el Realengo 18 y Ventas de Casanova; las luchas estudiantiles y el reconocimiento de la autonomía universitaria; el movimiento huelguístico desde 1902 hasta el derrocamiento de Machado; la derogación de la Enmienda Platt y la correlación de fuerzas presentes en la Asamblea Constituyente de 1939, son algunos ejemplos de la eclosión de la sociedad civil cubana cuyas bases estaban refrendadas en la Constitución de 1901.

El autor del artículo señala dos limitantes de la Constitución de 1901: la exclusión de las mujeres al voto y las facultades otorgadas al presidente de la República, las que califica propias de un capitán general de la Colonia. Veamos:

Acerca de lo primero, es cierto que la Constitución de 1901 no refrendó el derecho al sufragio universal. Sin embargo, haciendo uso de las libertades reconocidas por esa Carta Magna, las mujeres fundaron múltiples asociaciones, órganos de prensa y efectuaron reuniones y mítines para pronunciarse a favor de sus derechos. En 1917 se concedió a la mujer la patria potestad sobre sus hijos y la libre administración de sus bienes; en 1918 se aprobó la Ley del Divorcio; en 1923 se celebró el Primer Congreso Nacional de Mujeres y en 1925 tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional, con tal impacto, que el presidente Gerardo Machado les prometió conceder el derecho al voto.

Después del derrocamiento de Machado en 1933, la Alianza Nacional Feminista apeló al presidente provisional, Carlos M. de Céspedes (hijo), para exigir el derecho al voto. Resultado de esas gestiones en enero de 1934, durante el gobierno de Ramón Grau San Martín, se convocó una Convención Constituyente que reconoció el derecho de la mujer a votar y a ser elegida. Durante la presidencia del coronel Carlos Mendieta se aprobó una constitución provisional, que en su artículo 38 extendió formalmente el voto a la mujer. Y en febrero de 1939 previo a la Asamblea Constituyente que redactó la Carta Magna de 1940, las féminas convocaron al Tercer Congreso Nacional de Mujeres, donde se exigió “una garantía constitucional para la igualdad de derechos de la mujer”. Finalmente ese reclamo se refrendó en la Constitución aprobada en 1940. Gracias a ese resultado, la mujer cubana ejerció legalmente el derecho al voto en las elecciones de 1940, 1944, 1948, 1954 y 1958.

Acerca de lo segundo, es decir, de las facultades otorgadas al presidente de la República, basta comparar dichas facultades de un poder ejecutivo, limitado por el los poderes legislativo y judicial con las facultades establecidas después de 1959 de un poder totalitario, con un solo partido y el control monopólico de la propiedad de los medios de producción y de difusión. Aquí los comentarios huelgan.

Como puede verse, a pesar de que la República nacida en 1902 no era exactamente por la que se había luchado, el hecho innegable es que Cuba se incorporó a la comunidad internacional de naciones con personalidad jurídica propia, se cerró el paso a la anexión, se desembrazó de la Enmienda Platt y se convocó la Constituyente de la cual emergió la Constitución de 1940 que le sirvió al Dr. Fidel Castro para fundamentar su defensa en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada en 1953.

3) En 1975, abocado el país a transformaciones más profundas, la Constitución del 40 ya no se ajustaba al momento histórico. Era necesaria una nueva Ley de Leyes que rigiera la nueva etapa de la Revolución que se estaba viviendo. Un grupo de juristas, designado por las organizaciones políticas y de masas, redactó un proyecto de Carta Magna. En cada centro docente y de trabajo, unidad militar, cuadra citadina, finca y cuartón campestre, el pueblo debatió el proyecto y le hizo correcciones y adiciones.

Aquí lo primero es que si Cuba estuvo sin constitución de 1959 a 1976, no era necesaria una nueva constitución, sino simplemente una constitución, pues los estatutos de 1959 no alcanzan esa dimensión. Lo segundo es que a 17 años de gobierno unipersonal, fusilados, presos o exiliados los oponentes, con monopolio de los medios de difusión y las direcciones de las organizaciones políticas y de masas designadas por el propio poder unipersonal ¿De qué discusión democrática puede hablarse?

La Constitución de 1976 reconoció los derechos-libertades como la igualdad ante la ley, el derecho a sufragio para ambos sexos, la libertad de palabra, de prensa, de reunión, de asociación y de manifestación. Su diferencia con la de 1901 y la de 1940 radica en que dichos derechos quedaron subordinados al artículo 5, que reconoce al Partido Comunista como la fuerza superior dirigente del Estado y de la sociedad para construir el socialismo y avanzar hacia el comunismo. Y en consecuencia, los artículos 6 y 7 definen cuáles son las asociaciones que reconoce, protege y estimula el Partido Comunista, con lo cual la historia constitucional de Cuba sufrió una regresión histórica.

(1)           Este trabajo fue publicado en este boletín Nº217 de Marzo 2 del 2016. Por actual y esclarecedor lo reproducimos ahora.

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OTRAS VISIONES

 

La realidad es más testaruda que la voluntad política

Por Vicente Morín Aguado

HAVANA TIMES – Dagoberto Valdés Hernández , uno de los intelectuales católicos de mayor prominencia en Cuba, ingeniero agrónomo (1980) y editor de publicaciones de amplio perfil como la desaparecida revista laica católica Vitral y el portal web Convivencia, cede una parte de su ajustada agenda a los requerimientos de Havana Times.

DVH: Cuba vive una crisis antropológica, de valores, una crisis económica profunda de la cual no se puede salir sin hacer reformas; aunque todas las autoridades del país se opongan a una evolución, el cambio se impone…

HT: ¿Entonces por qué empeñarse en una nueva Constitución?

DVH: En el país se ha creado un serio problema con la semántica, es típico de los regímenes totalitarios y populistas; de hecho, convencen a muchas personas manipuladas por el discurso, quienes creen más en la semántica que en la realidad. A lo largo de la historia el significado de las palabras ha reflejado la realidad, ese es su sentido, pero la manipulación totalitaria aspira, y en buena medida consigue que su invención semántica exprese la irrealidad del sistema.

HT: Dicho en buen cubano, parafraseando al Pánfilo de la TV, tan popular con su humor crítico, se intenta “vivir del cuento”. Usted es un ingeniero agrónomo con vasta experiencia empresarial en la producción tabacalera de su natal Pinar del Río, ¿intenta la nueva Constitución favorecer el desarrollo económico?

DVH: La nueva Carta Magna parece manejada por un chofer torpe que hace andar el vehículo a saltitos, embragando a destiempo, pisando freno y acelerador a la vez. Un artículo reconoce la propiedad privada, otro impide su concentración, limitando el natural crecimiento económico.

HT: Sin embargo, usted mencionó en su exposición aquí en la Conferencia Anual de ASCE (Asociación para el Estudio de la Economía de Cuba), ejemplos de transformaciones económicas, de crecimiento casi espontáneo, derivado del trabajo privado, eso que la semántica oficial titula trabajo por cuenta propia.

DVH: Municipios como Viñales, en Pinar del Río; Trinidad en Sancti Spíritus, y Santa Marta en Varadero se han renovado. Esos territorios demuestran el valer de la gestión privada no solo en lo individual; allí la estructura laboral, su dinámica, ha cambiado. Mucha fuerza laboral ha emigrado del sector estatal al emergente, el panorama es nuevo, atractivo, se aprecia el progreso. En especial surge una nueva mentalidad productiva en la juventud.”

HT: Sin embargo, tales experiencias, por lo demás excepcionales, diríamos municipios turísticos, son inexplicablemente obviadas a la hora de hablar de cambios, posible en otras regiones bajo la influencia de factores no necesariamente relacionados con el turismo.

DVH: Es que se trata de un proyecto constitucional que no logra la liberalización de las fuerzas productivas de la sociedad, porque para lograrlo es necesario liberar al unísono lo político, y en ese aspecto no hay cambios, hemos pasado de una represión de banda estrecha y alta intensidad a la actual, que llamaría de banda ancha y baja intensidad… (Interrupción)

HT: Son conceptos que le pido explique, porque precisamente marcan el contexto que sirve a un debate popular sobre el nuevo texto de la Ley de Leyes de la nación.

DVH: Hace diez años, en otras palabras, alta intensidad, es decir, largas condenas, juicios sumarios, y otros procedimientos de violencia extrema, aplicados a opositores selectivamente; ahora baja intensidad en la mayoría de los casos, pocas condenas de los tribunales, pero una amplitud inusitada del panorama represivo, no solamente a los opositores políticos declarados, se reprime a los intelectuales y demás artistas, a quienes organizan proyectos socio-culturales independientes que el Gobierno les niega registro legal, también a los trabajadores por cuenta propia y un sinnúmero de personas.

HT: Diríamos que la semántica choca con la cotidianeidad, los medios masivos de comunicación partidista-estatales hacen su trabajo manipulador, lo lamentable es que políticos y/o informadores foráneos le dan escasa importancia al asunto; aun así no se puede vivir eternamente del cuento, hay que ofrecer algo de pan, antes aparecieron los oportunos “salvadores”—Unión Soviética,  Venezuela Chavista—, ahora solo queda el escape al Norte y Trump, al decir de los que siempre esperan el “milagro”, ha puesto mala la cosa.

DVH: El mundo, especialmente América Latina, se ha movido hacia la derecha, decepcionada por el Socialismo del siglo XXI. Yo me alegro de eso, a ver si los cubanos nos quitamos ese complejo de esperar por otros que han de venir a resolvernos los problemas, soy partidario de que nosotros somos los únicos capaces y obligados a solucionar nuestros problemas.

HT: ¿Cómo definiría usted la actual situación en Cuba?

DVH: Sin ser agoreros, estamos entre la continuidad y la oportunidad, repito que la realidad es más tozuda que la voluntad política, creo que la terca verdad será muy difícil de ocultar.

Vicente Morín Aguado:Mardeleva287@gmail.com

https://www.havanatimes.org