Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Desde Cuba: Boletín por un socialismo participativo y democrático.
28 marzo, 2016, 6:53
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SPD-201

 

No. 201 (18/año 8). La Habana, 26/Marzo-2016

“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Art. 53 de la Constitución

 

 

Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.

Los autores son los responsables de sus escritos.

Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.

Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.

Recopilación de Pedro Campos. CE pedrocampos313@yahoo.es o pedrocampos@nauta.cu

Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido

El boletín SPD se puede encontrar en el sitio http://felixsautie.com/ y en el blog Primero Cubahttp://primerocuba.blogspot.com

 

ÍNDICE

“El enemigo es el enemigo”

Por Pedro Campos

 

La basura y la pelota

Por German M. González

 

El discurso de Obama

Por Orlando Ocaña Díaz

 

Las verdades, los famosos y los medios.

Por Carlos C. Díaz

 

 

SECCION  EL SOCIALISMO Y LA SOCIEDAD QUE DESEAMOS

Nuestras propuestas al VII Congreso del PCC

 

Tres claves de la sociedad deseada

Se pueden aplicar al día siguiente si hay voluntad política. No es necesario ningún nuevo recurso económico para hacerlo.

Por Marlene Azor Hernández

 

                       

SECCION OTRAS MIRADAS

 

Tres capitalismos para una sola Cuba

Por Fernando Mires

 

 

CONTENIDO

“El enemigo es el enemigo”

Por Pedro Campos

 

El Sistema “Informativo” de la Televisión Cubana  recogió  “opiniones” entre los miembros de la oficial sociedad civil que asistieron al Teatro Alicia Alonso a escuchar, en el último día de su visita, el discurso al pueblo de Cuba del Presidente estadounidense,  Barak Obama.

La gran mayoría de los seleccionados para salir en la televisión “destacaron” las diferencias con EEUU en temas políticos y de derechos humanos. Casi todos buscaban tomar distancia de las palabras del visitante aunque algunos pocos reconocieron su capacidad para dominar la escena y comunicarse y su valentía en haber decidido el acercamiento.

“No nos habló del Martí que conocemos”. “Aquí dijo una cosa y seguro ahora en Argentina va a decir otra”, fueron algunas de las expresiones que se oyeron.

Unos indicaron que detrás de las aparentes buenas intenciones del Presidente estaba su deseo de imponernos sus políticas. “Dijo que los cubanos eran los que teníamos que decidir nuestro futuro, pero nos ha querido imponer su visión de los derechos humanos”. Una opinante llegó al paroxismo: “no podemos confundirnos porque el enemigo es el enemigo”.

Incluso algunos académicos que fungieron como comentaristas dieron pena por la forma en que se plegaron al discurso de la burocracia extremista, llegando algunos a decir que una cosa son los discursos y otra, los hechos.

Fueron pocas las referencias a las intenciones conciliadoras y constructivas en la alocución de Obama. Lo mejor aceptado por estos “opinantes” escogidos fue que debíamos admitir nuestras diferencias y convivir con ellas.

Hubo rechazo entre “los entrevistados” a mirar hacia adelante: “No se puede olvidar el pasado como él pretende” dijeron maniqueamente varios  de los “opinantes”. Las diferencias y el pasado por delante de las coincidencias y el futuro.

Me recordaban las mismas posiciones que asumen los extremistas de Miami que no están dispuestos a ningún arreglo y lo único que quieren es “acabar con los Castros”, precisamente porque “no pueden olvidar el pasado”. Dicho está: entre esos extremos atrapados en el pasado, se pretende secuestrar el presente y el futuro de Cuba.

La Televisión Oficial no entrevistó  a ningún disidente, a ningún opositor, a nadie que tuviera un pensamiento diferente, mientras que el gobierno solo invitó al Teatro a la “sociedad civil” que responde a sus políticas.

Fue una fehaciente muestra del intento de proyectar la idea de que todos unánimemente en Cuba tienen la misma posición que la burocracia extremista que domina los medios oficiales.

Si desgraciadamente tal es el discurso en el prensa oficial, en desagravio debe quedar expresado que tales posiciones no representan la mayoría de la población. Imagino que varios videos y comentarios subidos a las redes sociales proyecten esa otra realidad.

Todos los que me hablaron mostraron un espíritu totalmente distinto. La gente sintió sincero al Presidente de EEUU, valoró muy positivamente su intervención y estimó que había manifestado una posición constructiva que debía ser honrada por la parte cubana.

Muchos, como el visitante,  estimaron que los derechos humanos son universales, que no tiene justificación dejar de cumplir unos porque otros sí, que debe haber libertad de expresión, de asociación y para elegir libre y democráticamente a los gobernantes. Gustaron sus palabras estimuladoras del futuro, del trabajo de los emprendedores y la importancia que brindó a Internet para el desarrollo.

El pueblo de a pie, que nunca fue invitado a las actividades oficiales del Presidente, los que lo aclamaron en los pocos espacios a donde la gente pudo llegar burlando el amplio cerco tendido para tratar de evitar el contacto popular con el visitante, jamás gritaron “Abajo Obama” o “Abajo el imperialismo” como corean algunos grupos en todas parte del mundo a donde llega: aquí los coros y palabras fueron de respeto y amistad.

Se hizo patente: Ni en la Casa Blanca Obama podría estar más seguro que en Cuba.

Los ecos de esa visita histórica no se apagarán fácilmente ni pronto. El “imperialismo” en la figura  de un negro, de origen humilde,  pero elegante, con su familia, con una sonrisa amplia y su carácter amistoso y desenfadado, no se ha parecido en nada a ese blanco de barba con cara gruñona, sombrero rayado de copa y uñas largas ensangrentadas con el que siempre nos han presentado como vecino del Norte.

El pueblo cubano, no captado ahora por las cámaras de la Televisión Oficial, tampoco se parece a las caras duras y frías de la mayoría  de los elegidos para ser entrevistados.

 

La basura y la pelota

Por German M. González

 

Una adivinanza: ¿En qué se parecen la basura y la pelota en Cuba? Pues la basura resulta en el mundo un negocio millonario, su recolección, procesamiento y entrega a infinidad de fábricas que la utilizan como materia prima convierte lo que en Cuba es un gravísimo problema, en una actividad lucrativa, redundando en ahorro al planeta de recursos naturales, en fin, algo sostenible ambiental y económicamente. La pelota es igualmente una actividad de la cual viven muchísimas personas, dondequiera que resulta el deporte nacional o al menos uno popular resulta una sana actividad recreativa que además brinda sustento a atletas, entrenadores, directivos, trabajadores  industriales, de los estadios, de las telecomunicaciones, a periodistas y comentaristas deportivos; constituye una actividad próspera y sostenible.

Hay que entender que en Cuba durante muchos años todo se montó sobre bases no sostenibles: la brigada Che Guevara, el Cordón de La Habana, la zafra del 70, los contingentes, los planes de becas masivos, la Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, la Batalla de Ideas, es decir, todo- incluyendo la pelota – se estableció primero sobre el Patrimonio estatizado en los primeros diez años, desaparecido éste y hasta los 90, sobre un PIB generado y otro disponible por la “ayuda” soviética y los créditos obtenidos y no pagados, (ahora hay que pagarlos), y a partir de ahí gracias a Venezuela (También habrá que pagarle después de…), siempre con el sacrificio del pueblo cubano, llevado a límites de consumo mínimo, si alguien no lo cree compare la libreta de abastecimientos de 1963 cuando se implantó y la de hoy. Por cierto, sistema de racionamiento con record mundial de longevidad.

Volviendo a la pelota y la basura. En lugar de ser algo positivo la basura en Cuba es un grave problema, epidemiológico, ambiental, estético, económico, esto último sobre todo cuando urgido por la cercanía de alguna pandemia el gobierno moviliza los recursos que tiene y los que no también. Hay que pensar lo que sucedería a éste, que cuenta entre sus ingresos fundamentales la exportación de servicios de salud, si Cuba es declarada “zona de desastre epidemiológico” lo cual perjudicaría la imagen necesaria para sostener esas exportaciones.

La pelota: pues bien, ni 16 equipos, ni ocho, ni cuatro, eso no lo puede decir nadie, solamente cuando la pelota sea una actividad sostenible, con sus estructuras no dependientes del presupuesto del estado (en mi preferencia actividad cooperativa). Cuando haya una divulgación eficiente y se pueden ver titulares como aquellos: ¡HOY A LAS DOS ALARCÓN CONTRA HURTADO EN EL LATINO! O algo anteriores: ¡MAÑANA A LAS DOS CAMILO PASCUAL CONTRA ORLANDO PEÑA EN EL GRAN ESTADIO DEL CERRO! Las entradas se cobren con precios adecuados, al igual que el resto de la cadena, incluida la tele y radio difusión y todos los participantes en el espectáculo, incluidos los periodistas, reciban retribuciones justas (periodistas, informadores, no divulgadores ideológicos, como hoy).

¿Utopía? Quizás, pero si los que gobiernan en Cuba hoy (solamente 4 ó 5 personas) quisieran, nos dejaran al irse del mundo y del mando un sistema democrático, donde “la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado” sean las autoridades libremente elegidas, sin “rellenos” de las organizaciones de masas, con el poder legislativo electo en elecciones libres y directas – los tres poderes que ideó Montesquieu equilibrándose – no harán falta partidos, el ejecutivos y el judicial serían propuestos por las Asambleas en cada nivel, al menos dos para cada responsabilidad, y electos con limitación temporal por todos los cubanos, incluyendo los que se encuentre fuera del País, que hoy no votan ni los que están en cumplimiento de misiones oficiales. Puede lograrse democracia trasparente y entonces el pueblo cubano determinará su futuro. Y se salvará la independencia y la nacionalidad cubana, hoy más amenazadas que nunca antes en su Historia.

Y si esta última afirmación causa incredulidad se debe comparar la situación de hoy con la de, por ejemplo, el año 1902, cuando los cubanos estaban en Cuba mayoritariamente, no deseaban emigrar y entonces en los 50 años siguientes (Cincuenta, porque en 1952 “se fastidió la bicicleta” al decir de Pepito) la cultura cubana se convirtió en una de las más sólidas del mundo, se creó una infraestructura de comunicaciones, transporte, viales, y otras a la altura de países desarrollados, y ocurrió un proceso de democratización que culminó en la Constitución del 40, una obra maestra. La cubanización de la economía avanzaba, baste decir que cuando se estatizó el Patrimonio del País de 161 centrales azucareros estaban en manos cubanas 131, así como la comercialización de casi el 100% del azúcar, la industria ligera, la alimentaria,  de licores, la prensa radial, escrita y televisiva era cubana casi al 100% y con una calidad que los cubanos de hoy desconocen.

Las Empresas yanquis estatizadas contaban con miles de accionistas cubanos y especialistas hasta en los más altos niveles de la administración, muy bien remunerados (se llevaron muchísimos). La inmensa mayoría de la población pertenecía a la clase media, el proletariado y el campesinado. Y no estoy idealizando el pasado, existían dos problemas gravísimos, la corrupción de los gobernantes y la exclusión y desigualdad social, resolver ambos era la tarea, no destruir la riqueza material y deshacer la composición de la sociedad.

Hoy en día las clases sociales existentes en Cuba son la de los intelectuales, al servicio de la nueva, ya no tan nueva clase (ver Milovan Djilas) y los lumpen proletarios que por cientos de miles pululan en nuestros parques y aceras a cualquier hora o se emplean generalmente donde puedan “bisnear” (cubanismo eufemístico por robar) en las estructuras estatales. Las ramas de la economía se encuentran “administradas” por entidades extranjeras, el turismo, el níquel, el tabaco, la licorera, y la azucarera en proceso a manos brasileñas, estas administraciones extranjeras cuentan con personal bien remunerado y bajo formas de administración flexibles, los homólogos cubanos lo contrario, esto los coloca en posición humillante, siendo en muchos casos más calificados. Si además reciben su “tierrita por detrás” tenemos el caldo de cultivo de la corrupción con todos sus componentes. Podemos seguir argumentando, sobre todo sobre la pérdida de la identidad nacional, pero ésta se encuentra relacionada con las razones expuestas y otras muchas más, es una consecuencia, no una causa.

Para terminar una de basura y otra de pelota.En Cuba cuando alguien exclamaba: ¡Qué cosa más grande! Inevitablemente alguien respondía: ¡Grande es La Habana y se barre todos los días, compadre! En Cuba se decía que: Los que más sabemos de azúcar y de pelota en el mundo somos nosotros. El azúcar es hoy un chiste macabro en el Granma y el NTV ¿Y la pelota?…Citando al periodista Oscar Sánchez Sierra en su artículo “Que pena” publicado en Granma el pasado lunes 29 de Febrero: el beisbol no es solo un deporte, es pasión, es identidad nacional, y con eso no se juega. Leonardo Padura, en el libro “El alma en el terreno” del cual es coautor, escribe, y cito: Mientras los jóvenes cubanos sean más fanáticos del Real Madrid o del Barcelona que de los Yanquis de Nueva York o del Chicago White Sox – donde, por cierto, en este momento juegan como regulares dos cubanos -, mientras se identifiquen más con los goles de Messi o  Cristiano Ronaldo que con los jonrones de Alfredo Despaigne  y José Dariel Abreu, acá,  y  de Kendry Morales y Yoenis Céspedes, allá, los síntomas de la enfermedad irán avanzando hasta un estado crónico del que, en cuestiones tan sensibles como el espíritu, la identidad y la cultura de una nación, las pérdidas sueles ser demasiado costosas, pues entrañan lo que caracteriza y defina una nacionalidad, una nación.

Pues bien, ya los jonrones de “Pito”, y del Yuli también, son de allá. El “monstruo”no se tragará la Islita vecina, pero sí a sus mejores hijos, en todas las disciplinas, a eso va.

El discurso de Obama

Por Orlando Ocaña Díaz

 

En el mundo todos opinan sobre el discurso de Obama y es tal  el embrollo de opiniones  que se pueden encontrar razones y sin  razones que van desde el criterio político mesurado hasta el cretinismo sin fronteras, aunque todos los análisis  guardan un especial lazo con la gnosis ideológica.

 

Obama es el presidente de Estados Unidos, el país más desarrollado e imperialista del planeta, por lo que parto del hecho que hay que prestar oídos a sus expresiones.

 

No es objetivo cuestionarse el grado de honestidad en sus palabras y el doble standard en sus posiciones porque ambas están presentes en el discurso de cualquier político, ya sea de derechas o izquierdas, y la verdad siempre tiene su grado de relatividad.

 

Quiero centrarme en qué expresó Obama al pueblo de Cuba en un discurso que llegó a toda la nación y  que olvidando dobleces, intenciones y cariz ideológico son verdades que este pueblo hace rato no oye decirle a nadie.

 

Obama señaló que aunque levantemos el embargo mañana, los cubanos no van a alcanzar su potencial sin hacer cambios en Cuba. Y su mejor verdad fue decir que el futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano.

 

Precisó que debe ser más fácil abrir una empresa en Cuba, y que un trabajador debería poder trabajar directamente con empresas que invierten aquí. Las dos divisas no debería separar el tipo de salario que se puede ganar y la Internet debería estar a disposición de todo el pueblo para que se puedan comunicar con el exterior, con todo el mundo, porque este es uno de los grandes motores de la historia.

 

Expresó que no hay limitaciones por parte de Estados Unidos para brindar posibilidad a los cubanos de tomar estos pasos y que ello dependía de nosotros, y agregó que la prosperidad sustentable del siglo 21 depende de la educación, el cuidado de salud y protección ambientalista, pero también depende del intercambio libre de ideas y un intercambio abierto de las mismas, puntualizando que si  no se puede acceder a información en línea, si no se pueden exponer diferentes puntos de vista, los cubanos no van a lograr todo su potencial y los jóvenes van a perder la esperanza.

 

Argumentó que los Estados Unidos no tienen la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba y que los cambios dependen del pueblo cubano: “no vamos a imponer nuestro sistema político ni económico. Conocemos que cada país y cada pueblo deben forjar su propio destino, tener su propio modelo”.

 

Fue claro Obama al expresar que todas las personas deben tener el mismo derecho ante la ley. Cada niño merece la dignidad que le brinda la educación, la salud, un techo, comida en la mesa, y que los ciudadanos tienen que tener el derecho de expresar lo que piensan sin temor, organizarse, criticar a su gobierno y manifestarse pacíficamente. El Estado de derecho no debería incluir detenciones arbitrarias para aquellas personas que ejercitan sus derechos. Defendió que todas las personas deberían tener la libertad de practicar su fe pacíficamente y de manera pública.

 

También le dijo al pueblo cubano que los votantes deberían poder elegir su gobierno con elecciones libres y democráticas y que solo el debate abierto en la población es lo que permite mejorar la sociedad.

 

Y abundó al decir que los ideales que son el punto inicial de cualquier revolución (en los Estados Unidos, en Cuba, los movimientos de liberación en todo el mundo…), tienen su expresión real en la democracia. Recordó que la democracia no es perfecta, pero se necesita el lugar que brinda la democracia para lograr los cambios pues lesda la posibilidad a las personas de ser catalizadores, de crear, de re imaginar la sociedad, cómo debería ser y mejorarla.

 

También confíó en que los cubanos no debían temer a las voces diferentes de su  pueblo, sus posibilidades de hablar y reunirse y manifestó su esperanza en este futuro, y que el  pueblo tome  las decisiones correctas.

 

Hablando en plata, como dice el cubano, suscribo todo lo expresado por Obama. Es como si aceptara gran parte del  programa de la izquierda socialista cubana antes de subir el podio y lo único que le faltó decir es que queremos construir el socialismo en Cuba.

 

Entonces resumamos, lo expresado por Obama es positivo y se enmarca en las necesidades de nuestro pueblo, que sean o no las intenciones reales del imperio es otra cosa, pero también es un hecho real que por primera vez alguien desde una tribuna pública le dice a la burocracia en su rostro tantas verdades.

 

Como también es cierto que todos los intentos de los comentaristas oficiales por desacreditar el discurso del presidente norteamericano lo único que logró fue ratificar la falta de objetividad en sus criterios, más aún cuando intentaban dar un espaldarazo a la democracia existente en el país.

 

Por ejemplo, un oficialista expresó que “estimular la iniciativa privada en Cuba no es precisamente un acto de honestidad”, obviando que no puede estimularse lo que no existe y que no ha sido Obama quien potencia esa forma de producción en detrimento de las cooperativas en el país.

 

Otro señala que cuando Estados Unidos habla de ‘empoderar al pueblo cubano’ a lo que se refiere realmente es a la construcción de una minoría que, como en esos lugares, le administre el país de acuerdo a sus intereses, como si estuviéramos viviendo en un país sin diferenciaciones en el status social, igualmente hace un olvido largo de la minoría que dirige actualmente nuestra sociedad.

 

Otro censura a Obama porque “aboga por el derecho de los cubanos a un sindicato, y que  se olvida que alrededor del 80 por ciento de los trabajadores de Estados Unidos no tiene derecho a sindicalizarse y si se manifestaran al respecto perderían incluso sus empleos, esto causa risa entre los cubanos que saben que en el país solo están autorizados los sindicatos aprobados por el estado y que no hay libertad de asociación.

 

Loable fue el análisis de una comentarista oficial, quien señaló que había que tomarse ese discurso bien en serio, no únicamente para ver las bondades de un acercamiento, sino además para interpretar que la esencia del Imperialismo sigue siendo el mismo, solo que ahora con un lenguaje diáfano y sutil.

 

Agregó que si atarse al pasado es sumamente peligroso, también es un bálsamo recurrir a las raíces, apelar al tronco fundacional de una nación para admitir que Obama tiene razón cuando afirma que el destino de Cuba solo le corresponde a ella misma.

 

Por otra parte, el que estuvo atento al discurso no puede negar que los aplausos a las palabras de Obama siempre ocurrieron en momentos donde el público reconocía que había coincidencias con los pensamientos del pueblo cubano, con lo que se reconocía que el orador había entrado a zonas de verdad íntima de nuestro pueblo.

 

Atacar el discurso es negar que realmente existe un punto de inflexión en las relaciones  entre ambos países y que en ese proceso la posición de Presidente norteamericano ha sido esencial, no dejemos de reconocerlo ahora, para luego al cabo de los años, cuando ya no importe,   aceptarlo. El discurso fue constructivo.

 

Obama ha marcado la diferencia en la relación entre Cuba y  EE. UU., aunque, como dijo un comentarista del patio, Obama solo planteó aspiraciones que ni él mismo ha podido concretar muchas veces en la práctica dentro de la realidad política norteamericana, porque esa realidad es otra.

 

Unos validan la importancia que tiene para la estabilidad y el bienestar de la región que vaya desapareciendo el conflicto abierto y estridente entre los dos países y perciben que  el discurso muestra a EE. UU. como lo que es: una nación plural con un gobierno plural y cambiante, lo que ayuda a desmitificar la idea de un imperio hegemónico, hambriento e inamovible, que muchos en Cuba esgrimen para detener el progreso, y que muestra los espacios hacia los cuales se puede dirigir la Cuba institucional  y popular para estrechar vínculos constructivos entre los dos países.

 

Otros apreciaron que Obama habló para todos los cubanos, los de todas partes, señalando unas de las claves para el desarrollo de nuestra nación, que es el espacio que tiene dentro de los mismos Estados Unidos la nación cubana, a través de los canales informales.

 

Los más optimistas se complacen en que Obama haya hablado desde el símbolo de Nelson Mandela y usara la palabra reconciliación, que hablara hacia el fututo y con toda razón se dirigiera  a los jóvenes, porque sobre ellos que recae la responsabilidad de heredar lo que fue y construir lo que será.

 

De igual manera piensan que mientras el mundo cambia, EE.UU. tiene un Presidente negro y la iglesia católica un Papa latinoamericano, quizás el próximo presidente de los Estados Unidos sea una mujer o un Socialista.

 

¿En Cuba, que pasó en Cuba? Entonces sugieren que ahora, sin la presión del conflicto, nos queda trabajar y evolucionar para que ese pasado  nunca regrese.

 

Lo que no puede suceder, preocupa a algunos, es que ahora no hagamos nada, sepultemos las palabras de Obama con el paso de los días y que aumenten los miedos y las fobias y ocasione alergia todo lo que huela a jóvenes generaciones intentando promover algún cambio. La patria debe intentar conservar sus jóvenes, aunque piensen diferente y no incentivarlos a huir del país.

 

Me solidarizo plenamente con un cubano que expresó que más que rumiar sobre el discurso de Barack Obama como texto en sí mismo, debemos discernir cómo completamos su mensaje. Cómo completamos el incentivo a los emprendedores y al sector estatal, cooperativo y privado con aspiraciones y prácticas de justicia y de equidad; cómo completar la legítima y necesaria demanda de respeto a la propiedad privada, cooperativa y estatal con regulaciones redistributivas; cómo completar la aspiración de democracia política con la garantía material de la igualdad de condiciones para participar en los espacios públicos y para democratizar la vida social y privada; cómo completar el camino de la amistad con el gobierno de los Estados Unidos con el acompañamiento a Nuestra América y a los excluidos de Estados Unidos y de Cuba.

 

Plantearnos este ejercicio supone construir colectivamente demandas al gobierno cubano, y repensar con agudeza nuestro lugar en ese proceso y los cursos deseables y posibles de la normalización. Conversemos con Obama, sí, y conversemos entre nosotros, que bien nos ha de venir en los tiempos que ya vivimos y los que se avecinan.

 

 

Las verdades son como las monedas,  tienen el mismo valor si las utiliza un rico que un pobre, un famoso o  un ciudadano desconocido.  Los medios   y propaganda pedestres y ajenos al espíritu del socialismo,  son los únicos que no lo creen así. En Cuba abundan.

 

1.- Cuando, después del discurso de Fidel en la Universidad en Noviembre del 2005, la izquierda desató una intensa polémica, primero para que no fuera tomado como un pronunciamiento más, que fue lo que intentó hacer la burocracia, y segundo para ampliar y profundizar esas reflexiones acerca de los peligros que acechaban  a la revolución de no renovarse;  la mayoría de la intelectualidad orgánica y reconocidas voces de periodistas comprometidos y propagandistas oficiales  hicieron silencio. La mayoría de los académicos también.  Y una buena parte de  todos ellos comenzaron a lanzar sospechas y calumnias contra esa izquierda.

 

2.- Cuando el proceso realizado en el 2007, encabezado por Raúl, sucedió casi igual, solo que al ser autorizados a opinar,  unos pocos  fueron más audaces, aunque también enfrentaron los pronunciamientos  y propuestas más radicales de la izquierda fuera del PCC.

 

No amplío en el llamado proceso de guerrita de los e-mails porque junto a actitudes valientes  de algunos, la mayoría de los intelectuales  acordaron  detener el empuje ante las amenazas y acciones   tomadas, ignoraron reclamos  y excluyeron o estuvieron de acuerdo en excluir a la  nueva izquierda rebelde y a nuevos  pensadores  no tan famosos como las elites desean. Algunos de los cuales fueron igualmente muy combatidos…

 

3.- Cuando entre los años 2009 y 2010, la polémica cobró bríos e intensidades severas y el país comenzó a dar señales de crisis aguda y acumulación de contradicciones previas a  un estallido social como nunca antes, casi, casi todos estos amigos e intelectuales orgánicos enfrentaron sin tapujos las  propuestas y acciones de la izquierda.

 

4.- El proceso, 2011, derivado del ya imposible de demorar e impostergable Congreso-lineamientos incluidos- mostró idéntica cara, aunque algunos valientes se incorporaron. Menos la prensa y los medios.

 

Creo que los intentos de descréditos de los compañeros del Socialismo Participativo y Democrático, del Observatorio Crítico y del resto de la izquierda democrática fue dirigido y apoyados por los mismos oficialistas de siempre. Ello incluyó la insolidaridad con  múltiples represaliados, de una  u otra forma, especialmente los que  perdieron su trabajo y fueron victimizados.

 

Pero la dura realidad y la vida te dan sorpresas.

 

Ahora decenas son partidarios de un proyecto, participativo y democrático, ahora algunos publican libros sobre las causas de  la caída del socialismo  diciendo lo mismo que  decenas de militantes de izquierda anteriormente y son aplaudidos mientras los que lo dijeron antes, fueron  casi apaleados, ahora  hay muchos preocupados por el economicismo reinante y la falta de  atención a la ideología. Y la prensa hasta se hace eco- tímidamente, claro- pero se hace eco.

 

Ahora ya muchos están por una nueva constitución, por cambios en el parlamento,  etc., etc., Sera que  por tener un nombre y ser miembros de una elite intelectual  o de un gremio X sus verdades valen más que las de los demás.

 

Sera que reproducimos acá la misma  lógica del modelo burgués. Si eres famoso sí, si eres un simple  ciudadano, no. Si eres dirigente sí, si eres un simple militante no.

 

De todas formas. Bienvenidos a la verdad. No somos de los que medimos a la gente por la hora en la que llegó al combate.

 

Adelante, arreglemos el socialismo, juntos.

 

 

 

 

SECCION  EL SOCIALISMO Y LA SOCIEDAD QUE DESEAMOS

Nuestras propuestas al VII Congreso del PCC

 

 

Tres claves de la sociedad deseada

Se pueden aplicar al día siguiente si hay voluntad política. No es necesario ningún nuevo recurso económico para hacerlo.

Por Marlene Azor Hernández

No me voy a referir al socialismo, porque hay tanta histórica confusión con el término y a su nombre se han cometido y cometen tantos atropellos aún hoy, que prefiero escribir sobre la sociedad deseada para mi país, Cuba.

 

1-El primer problema que hay que encarar es la participación real de la población en la toma de decisiones.

 

Decía el marxista inglés, Thomas Bottomore, que el poder se define por quién establece la agenda de discusión.

 

En la Cuba actual, las instancias superiores del Partido deciden lo que se discute y determina lo que no se discute. Así siempre estamos frente a una decisión tomada sin consulta popular. Y debe ser una consulta popular porque es un partido que se erige a sí mismo y por la Constitución, en el Partido de la nación toda.

 

Así fueron “bajados” los Lineamientos, así serán “bajados” la Conceptualización del modelo y de igual forma nos enteraremos del Plan de desarrollo hasta el 2030, en la próxima cita del Congreso del Partido Comunista de Cuba, su VII Congreso, en abril de este año. Ninguno de estos documentos se elaboran con una consulta popular que le anteceda, pero tampoco con una consulta a las bases del partido antes de tomar la decisión. El Buró político y las comisiones ad hoc y secretas- que él decide- elaboran esos documentos los imponen y las consultas -si es que se llevan a cabo-, son siempre una vez que han sido aprobados por el Comité Central en reuniones a puertas cerradas y secretas, de las cuales la población no ha sido enterada. Una vez que se somete a consulta de la población se permiten algunos pequeños cambios, precisamente porque la agenda de lo que es posible discutir y lo que no se puede discutir, ya se definió por el Buró político del Partido, de espaldas a sus bases y a toda la ciudadanía.

 

Este mecanismo antidemocrático de participación, produce  la imposibilidad de incluir nuevas demandas o asuntos de interés público que tenga la ciudadanía. El que lo intente -en el mejor de los casos- no será escuchado ni se incluirá su propuesta, en el peor, sufrirá represalias económicas y políticas por haber intentado incluir otro punto de interés público. De esta manera los discursos de los dirigentes y los planes gubernamentales, -porque es el Partido el que dirige la nación-, se alejan cada vez más de las realidades y demandas populares, llegando a parecer que la dirección del país ha hecho una ruptura con la realidad de manera definitiva.

 

Propuestas

 

-Cada documento del partido debe elaborarse incluyendo la consulta previa con la ciudadanía y la militancia de base del Partido.  En reuniones abiertas y públicas.

 

-Las sesiones del Comité Central del Partido deben televisarse íntegra con todas las intervenciones de la mesa que dirige y de los participantes en la reunión.

 

-Las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder popular, deben televisarse de manera íntegra, incluyendo los informes de las diez Comisiones Permanentes que nadie sabe quiénes son, ni por qué han sido designados a esas comisiones permanentes, y la participación íntegra de todos los diputados que intervengan.

 

Aclaro que no creo que estas propuestas sean escuchadas. Creo que sin pluripartidismo, libertad de prensa y sin reconocimiento de la sociedad civil independiente al Estado, estas propuestas no serán escuchadas. Pero me piden la sociedad deseada. Yo deseo hoy al menos estas correcciones de transparencia y participación real, para hoy, no para mañana. No hacen falta recursos económicos extras ni cambios sustanciales en ninguna institución. Solo cambios de procedimientos que se pueden hacer de un día para otro, claro, si hay voluntad política.

 

2-La segunda clave que creo necesaria cambiar- ya- es la política económica actual.

 

Eliminar todas las trabas estatales a la producción y servicios no estatales y darle personalidad jurídica real y no formal a las cooperativas y a los cuentapropistas. El estado debe concurrir al mercado a comprar los alimentos que necesita y no imponer una cuota a los productores de entre 70 y 75% a entregar a precios muy por debajo de los insumos que necesitan los productores y los gestores no estatales de servicio. Impuestos estimulantes y no regresivos, créditos viables y no paupérrimos, mercados mayoristas reales y no “concentradores” .Profesionales que se puedan contratar de acuerdo a su perfil profesional en el sector no estatal. Todas estas medidas se pueden emprender ya y sin ningún recurso económico del estado. Permitiendo la inversión de cubanos en el exterior y el interior real, permitiendo la importación y exportación de los productos y servicios no estatales, todo lo que necesita el estado para regular la riqueza son impuestos sensatos. Esta propuesta tiene que ver con la tercera clave:

 

3-Las instituciones tienen que ser incluyentes y no extractivas y excluyentes

 

En la sociedad cubana de hoy las instituciones -ministerios, organizaciones de masas, todo el aparato político y económico del país-, son extractivas y excluyentes.

 

Extractivas porque no rinden cuenta de su trabajo, de manera pública, ni tampoco nadie puede ser destituido por los diputados que “representan” el mandato de la población. Tampoco las bases de las organizaciones para estatales tienen ninguna potestad para exigir rendiciones de cuentas públicas ni la potestad de destituir a ningún dirigente de esas organizaciones. Todas estas instituciones utilizan a la población  como súbditos que obedecen y no como ciudadanos con derecho a exigir cuentas y a destituir a los funcionarios incapaces o que no representen sus intereses. Excluyentes porque la inmensa mayoría de la población está excluida de las decisiones, planes, presupuestos, y financiamiento que se reciben. Ni se enteran o si se enteran nada controlan ni deciden.

 

Por eso, la errática política económica se ha mantenido durante décadas y por eso el distanciamiento de los planes del Partido y el estado de la realidad, ha llegado a tal punto que pareciera una ruptura definitiva con la realidad del país y los intereses de la población. Que se hayan implementado sólo el 21% de los Lineamientos y que nadie se haya hecho responsable ni dimisione por tan calamitoso resultado, demuestra la calidad excluyente y extractiva de las instituciones políticas y económicas cubanas. Así, podemos pasarnos 200 años más y seguiremos en la creciente pobreza. La inversión extranjera y nacional no nos sacará de la pobreza, todo depende de cómo se utilice esa inversión y mientras mayor sea el número de ciudadanos que participe en la generación de la riqueza más rápido saldremos de la pobreza. Las instituciones inclusivas son aquellas que propician la mayor cantidad posible de ciudadanos en la creación de riquezas. Le toca al Estado y ¿al Partido?, creo que no, regular el marco de la redistribución de la riqueza, sin controlar la economía directamente.

 

Propuesta

 

– Todos los cargos públicos del estado se tienen que someter a concurso nacional y público para acceder a cualquier puesto de funcionario. El criterio no puede seguir siendo la lealtad política porque eso genera la corrupción en todos los países que lo hacen.

 

– El marco regulatorio del Estado tiene que ser público y sometido a las reglas del Estado de Derecho: nadie por encima de la ley. Tribunal de Garantías constitucionales, separación del Partido y la policía política de los tribunales de justicia, Parlamento que legisle y controle las políticas del ejecutivo y de acuerdo a la ley sancione con la dimisión a los funcionarios que no cumplan con las políticas públicas o cometan actos de corrupción.

 

Me disculpan por la extensión, pero no pude hacer una mayor síntesis. Todas las propuestas que acabo de hacer no necesitan ni un solo peso cubano de más, para realizarse. Todos los recursos humanos para hacerlo están en el país y todos los posibles cursos de superación posible están dentro del país, pero no imparten los contenidos de una administración responsable e inclusiva y de respeto a la ley.

 

Las  justificaciones no pueden ser hay que esperar “cambiar la mentalidad”, que hay que esperar el cambio de moneda (falso), que se acabe el embargo/bloqueo, o que por fin lleguen de manera masiva las inversiones extranjeras. El bloqueo termina mañana, las inversiones masivas extranjeras llegan, y  los límites ideológicos no son el obstáculo sino los intereses económicos de la élite del poder. Por eso podemos levantarnos con todas esas justificaciones resueltas y el país seguirá estancado y en franco retroceso con un crecimiento económico excluyente y extractivo como lo es hoy, porque no hay voluntad política para propiciar el bienestar y el desarrollo de la nación.

 

Evitemos el “irresistible encanto del crecimiento autoritario chino”, porque China, 37 años después de iniciadas sus reformas, tiene 800 millones en la pobreza y las desigualdades más abismales del planeta entre sus ciudadanos, además de una falta de transparencia política y económica real, que se mantiene y obstruye su crecimiento y su desarrollo.

 

(Como complemento recomiendo la lectura de dos artículos recientes míos. “La agenda política de la población cubana” y “El PCC: un partido esquizofrénico”.)

 

 

SECCION OTRAS MIRADAS

 

Tres capitalismos para una sola Cuba

Por Fernando Mires

 

El viaje de Obama a Cuba puede ser visto, en consecuencia, como un impulso externo hacia esa dirección transformadora. Pero nada más que eso: un simple impulso. Lo que viene dependerá de los propios cubanos

Si entendemos que el socialismo es lo que dicen los socialistas, un modo de producción orientado a promover la igualdad a partir del poder organizado de los trabajadores, quiere decir que en Cuba nunca ha habido socialismo. En ese sentido Cuba no es la excepción.

 

Hasta ahora ningún régimen llamado socialista ha logrado construir el socialismo; entre otras cosas, porque el socialismo, según Marx al menos, deberá surgir como resultado del desarrollo de las fuerzas productivas, obedeciendo a coordenadas dictadas por un proceso evolutivo medido en largas periodizaciones históricas y no de acuerdo a los diseños de determinados ingenieros sociales.

 

Si nos atenemos a esa premisa, la contradicción fundamental que en este momento ha surgido en Cuba no es de índole económico –entre socialismo y capitalismo- sino predominantemente político, a saber: entre el poder político en manos de una dictadura militar y un pueblo organizado de modo corporativo desde arriba hacia abajo.

 

El cuadro que nos presenta por delante Cuba es, por consiguiente, completamente distinto al que se desprende de la matriz economicista sustentada por los imaginarios marxistas y liberales.

 

Lo que tienen en común ambas doctrinas aparentemente extremas, la marxista y la liberal, es que las dos comparten el principio naturalista relativo a que en la economía subyacen las fuerzas determinantes de la historia, ya sea como “infraestructura” o como producto de la regulación “natural” de la producción y del mercado.

 

Pero en sentido estricto, el orden económico que predomina en Cuba es dependiente de su formación política y no a la inversa. Lo dicho tiene consecuencias teóricas. Una de ellas, la más importante, es que la transformación económica de la isla pasa por su transformación política.

 

Y bien, si partimos de la tesis de que bajo las condiciones imperantes en Cuba lo político adquiere preeminencia sobre lo económico, habría que concluir en que las alternativas que se abren hacia el futuro son predominantemente tres.

 

1) La persistencia de un rígido capitalismo de Estado,

 

2) La caída en un capitalismo salvaje

 

3) La salida hacia una configuración de un tipo de capitalismo social (o capitalismo popular) basado en la interacción de una economía de mercado y un orden político civil y democrático.

 

El capitalismo de Estado ha regido los destinos de la isla desde que el castrismo llegó al poder. En su esencia es equivalente con la nomenclatura militar-dictatorial que monopoliza a todas las instituciones. No obstante, ese capitalismo de Estado, sobre todo después de la apertura de los EE UU y Europa hacia Cuba, ha experimentando un cierto proceso de modernización.

 

Bajo Raúl Castro ha tenido lugar una lenta evolución que, desprendiéndose del esquema estalinista (estatismo total) representado por Fidel Castro, intenta acercarse más al esquema chino basado en la coexistencia del capitalismo privado con un capitalismo estatal, controlado por el Partido-Estado y por la jefatura militar, estructuras manejadas desde la cima del poder castrista.

 

Entre el rígido sistema de dominación de tipo ruso representado por Fidel y él, desde un punto de vista económico, más flexible sistema de tipo chino representado por Raúl, hay, sin duda, diferencias, aunque no lo suficientemente grandes como para pensar que bajo el último se abrirá un proceso de democratización (social y económica). Raúl Castro, si ya no es un Stalin cubano como llegó a ser su hermano, está todavía muy lejos de ser un Gorbachov tropical.

 

Para ser más precisos: la adopción de formas “chinistas” de producción por parte de Raúl apuntan hacia el establecimiento de un capitalismo estatal concesionario (capitalismo hotelero, dicen con sorna, algunos) caracterizado por la creación de determinadas franjas destinadas a ser controladas por el capital privado, las que en Cuba –esa es la gran diferencia con China- deberán ser llenadas con capital extranjero.

 

A diferencias de China donde desde los tiempos de Mao siempre hubo un lugar para una clase empresarial autóctona (la llamada “burguesía nacional”) en Cuba esa clase no ha existido nunca. Eso explica en gran parte por qué el carácter dependiente del Estado cubano se ha mantenido incólume durante distintos periodos históricos.

 

Cuba, después de ser una de las últimas colonias españolas, se convirtió en una dependencia norteamericana. El castrismo la transformaría en colonia soviética. Después del colapso del comunismo mundial, Cuba sería adoptada por Hugo Chávez como parte de un fantasioso proyecto llamado “socialismo del siglo XXl”, hoy desmoronado gracias a las rebeliones electorales de las ciudadanías argentina, boliviana y venezolana.

 

Si el Estado raulista llegara a implosionar como consecuencia de las presiones ejercidas por un mercado mundial sobre el cual la cúpula del poder no tiene ningún control, es decir, si llegara a producirse un doble vacío de poder, uno económico y político a la vez, la alternativa de un capitalismo salvaje (Cuba, Gran Casino del Caribe) no puede ser del todo descartada.

 

Ese capitalismo salvaje al que algunos también llaman “capitalismo maiamero” (por provenir desde el empresariado latino forjado en Miami) abriría el camino para que el Estado pasara a ser controlado por grupos económicos disfrazados de partidos políticos. Alternativa que en ningún caso puede ser considerada irreal. Ha sido, por el contrario, tendencia dominante en diversos países post-comunistas de Europa del Este muchos de los cuales son controlados por magnates económicos, o por consorcios e incluso por mafias empresariales. En ese caso, el Estado-militar cubano sería sustituido por un Estado económico y no por un Estado político.

 

La tercera alternativa, a la que denominamos capitalismo social, está sujeta, al igual que las otras dos, al desarrollo político que tendrá lugar durante y después de la dominación raulista. Su viabilidad depende del grado de politización y civilidad que puedan alcanzar las organizaciones políticas y sociales independientes del Estado, aún actuando en conexión con fracciones disidentes del bloque de dominación castrista.

 

Dada la férrea represión estatal dichas organizaciones se encuentran todavía en una fase que podríamos denominar pre-movimientista. Solo en los periodos más recientes, vale decir, desde que Fidel Castro abandonó el ejercicio del poder, la oposición, tanto la de Cuba como la del exilio, ha mostrado un mayor grado de unidad y de coordinación.

 

No obstante, no debemos olvidar -así al menos lo ha mostrado la experiencia histórica- que en los momentos de apertura o de transición, la política suele adquirir una dinámica extraordinaria, apareciendo múltiples organizaciones políticas e iniciativas civiles.

 

En otras palabras, la posibilidad de que en Cuba tenga lugar el aparecimiento de una economía social de mercado, orientada por un nuevo Estado más pluralista y más participativo, tampoco debe ser dejada de lado.

 

Lo que interesa destacar por el momento es que el futuro político y económico de Cuba no surgirá de la adquisición de un determinado “modelo” como imaginan los tecnócratas. Su resultado dependerá de la correlación de fuerzas que resultará de enfrentamientos, pero también de diálogos, entre diversas fuerzas en conflicto.

 

El viaje de Obama a Cuba puede ser visto, en consecuencia, como un impulso externo hacia esa dirección transformadora. Pero nada más que eso: un simple impulso. Lo que viene dependerá de los propios cubanos.

 

¿Ha comenzado entonces la transición política en Cuba?

 

Para responder a esa pregunta nos faltan informaciones. No sabemos por ejemplo lo que conversan entre sí algunos miembros del Partido cuando Raúl y otros gerentes están de espalda. Tampoco conocemos el tenor de las pláticas que tienen lugar dentro del aparato ideológico del régimen (artistas e intelectuales, por ejemplo). Y mucho menos sabemos lo que murmuran algunos generales en esos días domingos tan propicios para hacer visitas familiares e intercambiar opiniones entre cerveza y cerveza bajo el ardiente sol de la hermosa isla cuando los niños cantan en el jardín, aunque con cierto atraso histórico, las canciones de Mick Jagger.

 

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