Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Desde Cuba: Boletín SPD 149
21 septiembre, 2014, 7:23
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Foto:  Jordi Martorell

Foto: Jordi Martorell


Enviado por Pedro Campos
15 de septiembre de 2014, 3:52

No. 149 (6/año 6). La Habana, 14-Septiembre 2014
“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”.
Art. 53 de la Constitución

Boletín por un socialismo participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopilación de Pedro Campos. CE pedrocampos313@yahoo.es
Se agradece críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
El boletín SPD se puede encontrar en el sitio http://www.cuba-spd.com

ÍNDICE

El tiempo, el espacio y la conceptualización del rumbo
Por Félix Sautié Mederos

¿Qué está pasando en la economía cubana?
Por: Ariel Terrero

Socialismo es libertad.
No sigan llamando socialismo a lo que no es.
Por Pedro Campos

CONTENIDO

El tiempo, el espacio y la conceptualización del rumbo
Por Félix Sautié Mederos

La falta de perspectivas para el presente y el futuro constituye una constante que embarga a la sociedad cubana que no me canso de significar, porque la considero una impronta que de manera evidente afecta por completo a nuestras vidas. En la sociedad cubana del momento detenida en el tiempo, aislada del mundo y de las realidades que nos circundan, afectada por un concepto de Plaza sitiada que se aplica centralmente a todo, la población se encuentra cada vez más hastiada de las consignas abstractas, de las advertencias e incluso de las amenazas veladas y expresas; y en respuesta, busca o bien conformarse estoicamente o escapar de todo y “resolver” e incluso muchos aspiran a emigrar. A diario se pueden leer en la WEB las noticias de cubanos echados a la mar, unos que llegan a su destino, otros que son interceptados y devueltos, mientras que algunos mueren en sus intentos de emigrar; esto último es algo que hay que tratar de detener porque constituyen muertes que no deberían producirse. Pocos son los que luchan a contracorriente porque el hastío genera cansancio y desarraigo. Me refiero a un panorama muy lamentable pero también muy real, que algunos desde sus cúpulas se afanan en no reconocer su existencia; y además, pugnan por eliminar al “mensajero” que la plantea, lo excluyen e incluso lo llegan a criminalizar.

En estas circunstancias, vivimos detenidos en un pasado que nos lastra completamente, mientras que el tiempo nos pasa por encima. Es la percepción que experimento día a día, porque analizo con cabeza propia y sin dejarme llevar por las consignas vacías, lo que me rodea y lo que vivo cotidianamente. Es una percepción que considero muy importante tratar de testimoniarla y describirla, porque pienso que es imprescindible analizarla y descifrar sus mensajes de presente y de futuro. En este orden de cosas también considero que como cronista de mi época que pretendo ser, debo escribir un testimonio para que los que vienen detrás de mi puedan conocer las incidencias que estamos experimentando al respecto de esta inercia y del hastío que nos provoca, cuyos efectos y consecuencias son incalculables.

En esta ocasión pretendo referirme brevemente y con un lenguaje comprensible para todos, más allá de lo meramente académico, a la categoría filosófica del “Tiempo” que se manifiesta en el “Espacio”. Me refiero al tiempo en relación con los cubanos de hoy en el espacio actual que es la Cuba del momento que estamos viviendo. La categoría tiempo es infinita y a la vez relativa y finita, lo digo porque infinita es per se, pero relativa en cuanto a la existencia de las personas sobre la tierra, porque tiene un límite individual determinado por las esperanzas de vida que se manifiestan en cada país, que en su intríngulis existencial es finito dado que a todos nos llega el momento de la muerte.

Nos afecta pues la incultura filosófica manifiesta en quienes intentan mantener a la sociedad cubana detenida en el tiempo mientras que a todos se nos pasa el tiempo, y valgan las redundancias del término, más allá de los desarrollos, contingencias y avances de un mundo intercomunicado que se ha convertido en una verdadera aldea global. Las improntas actuales en Cuba a que me refiero, han demostrado en el tiempo su incapacidad para lograr el desarrollo económico-social consecuente de la vida, incluso a partir del concepto de un Socialismo próspero y sustentable que actualmente se plantea edificar, el que tampoco alcanzan a comprender en su verdadero contenido conceptual los que pretenden ponerlo en práctica por caminos que no tienen como principal participante al pueblo. Debo decir que realmente si tener en cuenta los intereses de la población y sus crecientes necesidades, no podrá superarse el estancamiento que sufrimos y el hastío generalizado que nos produce.

La vida necesariamente tiene que ser concebida en el tiempo y en el espacio; y el tiempo para la sociedad como he expresado anteriormente, se mide por la esperanza de vida, que si no se tiene en cuenta, entonces los proyectos, los propósitos, incluso los cambios y las reformas se desvirtúan porque se desvinculan de los anhelos, de los intereses y de las necesidades de los seres humanos que se ven superados por planes, consignas y planteamientos inalcanzables incluso para quienes dado su parentesco cercano están llamados a sucedernos. En este sentido lo que más incide y afecta al conjunto es la no conceptualización clara y transparente del rumbo a seguir. En consecuencia, tenemos que las personas serán cada vez más ajenas a los proyectos y planes que no son transparentes, los que constantemente se manifiestan sin exponer con objetividad a dónde conducirán, así como lo que le plantean hacer. No se puede continuar con planteamientos abstractos y generalizados a favor de un bienestar que no aparece por ninguna parte y que con insistencia es afectado por medidas impopulares.

No solo es pedirle al pueblo que tenga confianza, hay que explicarle los por qué así como los objetivos que se plantean alcanzar. El pueblo además, tiene que poder expresar sus criterios, sus desacuerdos y sus necesidades; y ser tenido en cuenta, para que el rumbo sea en verdad socialista. La economía de ordeno y mando ni en el capitalismo ha dado resultado, mucho menos en un proceso que pretende ser socialista. La debacle del Socialismo Real debería haber sido suficiente para comprender que socialismo con centralización y autoritarismo es una inconsecuencia que conduce a un engendro social que nadie puede comprender aunque se mantenga en lo que he denominado como un conformismo inexplicable.

Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto! el lunes 8 de septiembre del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=349654

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¿Qué está pasando en la economía cubana?
Por: Ariel Terrero
Tomado de Cubadebate

¿Qué le está pasando a la economía cubana? La inquietud es inevitable ante el 0,6 por ciento ganado por el producto interno bruto (PIB) en el primer semestre. En lugar de crecimiento, saldo tan esmirriado refleja estancamiento. El Ministerio de Economía y Planificación confía en una leve mejoría para concluir el año con un avance en torno a 1,4 por ciento. Admite públicamente, de todas maneras, que la desaceleración anual supera la previsión de origen: era 2,2 por ciento, contra un cierre de 2,7 el año pasado.

Con el ajuste, el 2014 se anotaría un avance del PIB similar al del año más gris en década y media: el 2009, que cargó con las secuelas del trío de huracanes que peinó la tierra cubana a fines del 2008, justo cuando estallaba en Wall Street la crisis financiera que conmocionó al resto de mundo.

Para hacer más complicado un análisis hoy, el nuevo frenazo sobreviene cuando los cambios del modelo económico entran en una etapa singular, tensa y más compleja. A tres años y unos meses de iniciada, la reforma económica despliega medidas de mayor profundidad y alcance estructural, pero los beneficios demoran a escala de toda la sociedad. A la par, la crisis global abruma a socios importantes de Cuba y el bloqueo económico de Estados Unidos se ensaña, con puntería artera, contra las conexiones bancarias de nuestro país con el mundo.

En un intento por encontrar luz, Cubaprofunda encuestó a 12 eruditos, de varias instituciones académicas, con renombre cada uno en el estudio de la economía cubana.

De la complejidad del escenario actual hablan las divergencias de percepción y de opiniones de los entrevistados -doctores o doctoras todos en ciencias económicas- ante una pregunta única: ¿cómo interpreta usted el 0,6 por ciento del PIB en el primer semestre y el reajuste o recorte de la previsión anual?

Unos reconocieron que el resultado les tomó por sorpresa, mientras otros declararon que era previsible o lógico. No pocos se mostraron preocupados, pero tampoco faltaron expresiones de tranquilidad por parte de quienes consideran que es muy temprano para cosechar los beneficios de las transformaciones emprendidas en la economía.

Del torbellino de diferencias y honduras académicas, emergen también coincidencias y, sobre todo, pistas para comprender la coyuntura cubana y la reforma llamada Actualización del modelo económico.

Doctores en Ciencias Económicas, entrevistados:

Universidad de La Habana (UH). Anicia García Alvarez. Francisco Borrás Atienza y Oscar Fernández Estrada.

Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). Humberto Blanco Rosales (Director). Juan Triana Cordoví. Omar Everleny Pérez Villanueva. Aleida González-Cueto Logres. Ricardo Torres Pérez. Jorge Mario Sánchez Egoscue.

Centro de Estudios de la Administración Pública (CEAP). Hiram Marquetti Nodarse.

Centro de Investigaciones de Economía Internacional (CIEI). Lázaro Peña Castellanos (Director).

Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). José Luis Rodríguez García.

Después de transcribir, leer y analizar casi tres horas de puntos de vista y percepciones de los doce economistas, Cubaprofunda optó por ofrecerlas en cuatro partes a partir de hoy, ordenados en un cuarteto de temas centrales:

¿Qué significa el 0,6 por ciento del PIB en el primer semestre?

Obstáculos, frenos, causas del bajo crecimiento

Conexión con el proceso de Actualización del modelo

Apreciación sobre el futuro de la economía.

Sirva la lectura de estas opiniones, convertidas en debate por gracia y maña del periodismo, como grano de arena en la construcción del consenso social, imprescindible para el éxito de un proceso de transformaciones que enfrenta, inevitablemente, resistencias disímiles dentro y fuera de la nación.

¿Qué significa el 0,6 por ciento del PIB en el primer semestre?

Aunque varía el tono de alarma entre unos y otros, coinciden en que es una señal de alerta, como muestran estas primeras opiniones.

Humberto Blanco, CEEC: La noticia nos sorprendió. Creo que nos preocupa a todos. Estamos ante una evidente desaceleración del crecimiento económico. En un contexto tan dinámico, de cambios y reestructuraciones de todo tipo, y en un entorno internacional adverso, es comprensible que el crecimiento económico se sostenga en un nivel discreto, pero que se sostenga. Sin embargo, el 0,6 por ciento, prácticamente no es crecimiento. Y la expectativa de 1,4 por ciento al final del año confirma que hay una desaceleración.

Anicia García, UH: El escaso crecimiento es una mala noticia. Pero nos preocupa no ahora, en este año específicamente, sino desde el 2008, que es cuando la economía se comienza a desacelerar. Llevamos más de 20 años con una situación difícil. Se han acumulado problemas que no tienen solución si no es a partir de un crecimiento económico mucho mayor.

Lázaro Peña Castellanos, CIEI: No es tan sorprendente el comportamiento del PIB. Puedo entender que había un estudio detrás de las previsiones, pero me parece que esos cálculos no se correspondían con la realidad, con el contexto actual de la economía internacional y, sobre todo, con la profunda necesidad de transformaciones de la estructura económica del país.

Hiram Marquetti, CEAP: Creo que para la opinión pública fue una sorpresa que el PIB del primer semestre tan solo llegara al 0,6 por ciento, sobre todo porque había algunos resultados positivos en sectores que desde hace más de 20 años son clave en la economía, como el turismo, que con sus limitaciones logró crecer en el número de visitantes en su etapa alta. No se cumplió el plan en la industria azucarera, pero sin lugar a dudas mejoró la producción. También se están ejecutando inversiones: en los servicios turísticos en Varadero, en el sector electroenergético para respaldar a la industria del níquel, y sigue en marcha el proyecto de desarrollo del Mariel, que sin dudas es una importante inversión. Otras actividades no muestran resultados tan alentadores pero progresan, mientras se expanden nuevas formas de organización empresarial, es decir, las cooperativas no agropecuarias. A esto habría que añadir las inversiones para reparar los daños que dejó el huracán Sandy en Santiago y Holguín y en menor medida en otras provincias.

A pesar de la sorpresa, un grupo de tendencias negativas han impactado en la economía sobre todo después del año 2008, en que Cuba tuvo que aplicar un mecanismo de default, o sea, no pudo honrar el volumen de obligaciones financieras externas acumuladas en ese momento, sobre todo por las pérdidas causadas por los tres ciclones de agosto y septiembre, equivalentes a alrededor del 10 por ciento del PIB. Esta situación se refleja de alguna manera en la dinámica actual de la economía.

Juan Triana, CEEC: Creo que es una señal de estancamiento de la economía cubana, lo cual para nada es bueno. Puede ser en cierta medida comprensible, si atendemos a que Cuba se maneja en medio de restricciones económicas muy fuertes tanto internas como externas. Pero también es una señal evidente de que todo lo que se ha hecho, y se ha hecho mucho, es insuficiente desde el punto de vista del propósito de que el país crezca y se pueda desarrollar.

Jorge Mario Sánchez, CEEC: En términos de cantidad, es un resultado magro, en condiciones difíciles, pero anémico. En cuanto a la calidad, sigue entrampado en viejas deficiencias que no se han resuelto. A cuatro o cinco años de lanzar el proceso de reestructuración más importante en la historia de la sociedad y de la economía durante la Revolución, todavía los resultados no están avalando los objetivos propuestos.

Francisco Borrás, UH: Crecer 0,6 por ciento es casi no crecer. Pero alguna gente recibe esa información con pesimismo y la vincula, injustamente, con la actualización del modelo económico cubano. Sería injusto sacar la siguiente conclusión: el PIB está creciendo poco porque vamos por mal camino o vamos demasiado lentos. Recuerda aquella idea de Raúl de que no debemos improvisar como otras veces. Tenemos que estudiar bien cada paso.

2- Obstáculos, frenos, causas del bajo crecimiento

La rigidez de la planificación asoma entre diferencias y coincidencias de los encuestados al opinar sobre trabas principales que arrastra todavía la economía cubana

¿Por qué la economía cubana no logra romper el ciclo de bajo crecimiento de los últimos años, agravado en 2014 como evidencian el 0,6 por ciento de incremento del PIB en el primer semestre y el 1,4 por ciento previsto para el año?

José Luis Rodríguez, CIEM: Los resultados del primer semestre de este año y las previsiones del año están reflejando factores externos, yo diría que con mucho peso, y también dificultades que arrastra la economía cubana en la gestión económica. La zafra dejó de producir un 12 por ciento del plan pero por suerte los precios se mantienen aproximadamente igual en el mercado internacional. Otra exportación importante, la producción de níquel, también está muy afectada, aunque los precios han subido. Y el turismo, que no aumentó prácticamente el año pasado, se planteó una meta muy fuerte este año: crecer más del 10 por ciento en el número de visitantes, pero solo está obteniendo un 5 por ciento. A la par, nos golpean alzas de precios de importaciones como el petróleo. En los alimentos, han subido casi todos, como los frijoles y el arroz, mientras la leche en polvo se mantiene muy alta. La factura de los alimentos va a ser mayor de lo previsto.
Este año, además, se ha incrementado la presión del bloqueo norteamericano, especialmente en lo referido a la penalización de instituciones financieras que hagan negocios con Cuba.
Todos estos factores, unido a problemas internos en la gestión económica y en la terminación de inversiones, son los que han dado este resultado.

Aleida González-Cueto, CEEC: Estamos lentos. La actividad inversionista es lo que está atrasando el crecimiento.

Ricardo Torres Pérez, CEEC: Ciertamente, concurren factores que no estaban presentes antes: una crisis económica internacional con impacto en Cuba, que es una economía muy abierta y lo va a seguir siendo. Pero creo que esos resultados se deben mayormente a nuestras propias insuficiencias, a las debilidades estructurales que ha acumulado la economía cubana durante muchísimo tiempo.

Es un mal que responde a causas profundas, de difícil modificación, que requieren en muchos casos, y es lo que defendemos, de medidas más audaces, más coherentes, de mayor alcance. Por supuesto, la maduración de esas medidas tomará también un tiempo, antes de que puedan impactar positivamente en esa dinámica de crecimiento.

Oscar Fernández Estrada, UH: En estos momentos uno de los principales obstáculos para el crecimiento de la economía cubana son los mecanismos tan verticales y administrativos de asignación de recursos. ¿Por qué no crece la agricultura, por ejemplo, si se le destinan recursos? El problema es de oportunidad. El insumo tiene que llegar oportunamente, si no, no sirve de nada. Al final del año, qué tienes: gastaste en importaciones, pero no impactan en el crecimiento.

Las previsiones que se hacen son planes muy rígidos, que suponen comportamientos que no se controlan del todo, ni por el Ministerio de Economía, ni por las grandes empresas. Al proponernos metas muy estrictas, sin variantes ni alternativas, cualquier pequeña variación, o si algo no se comporta como previmos, cosa normal, entonces se traban muchas cosas y los planes no se cumplen.

Con las nuevas resoluciones asociadas a las directivas del Plan 2014, hay una categoría, el encargo estatal, que es lo que la empresa se compromete a producir por solicitud del Estado. Pero implica casi el 100 por ciento de la capacidad productiva de la entidad. Si no avanzamos resueltamente para reducir el encargo estatal para permitir que la empresa destine una mayor parte de la capacidad productiva a ventas por acuerdo, en función de la oferta y la demanda, va a seguir siendo un mecanismo de decisión vertical. Hay que reducirlo para dejar que la empresa organice su canasta de insumos, sin mediar una asignación central, y que venda sus producciones, sin necesidad de que pasen también por un mecanismo central predeterminado.

Lo que se conoce en Cuba como planificación, más que un mecanismo eficaz o eficiente de asignación de recursos, es en estos momentos uno de los principales obstáculos al crecimiento.

Anicia García, UH: Es muy difícil crecer y que una economía sea sostenible a largo plazo con una tasa de inversión tan baja como la que tiene Cuba: apenas un 10 por ciento del producto interno bruto. La inversión es la que nos permitiría mantener lo que tenemos, crecer, modernizarnos, generar exportaciones, penetrar nuevos mercados, desarrollarnos.

También es importante que el PIB crezca para aliviar tensiones en el nivel de consumo, que se ha resentido mucho en los últimos años.

Hiram Marquetti, CEAP: La economía cubana ha persistido desde hace un tiempo en aplicar medidas procíclicas, es decir, de restricción del gasto. Hemos insistido en reducir sobre todo el gasto de importaciones, que tiene un límite cuando no hay respuesta del sector productivo nacional: que se encuentra descapitalizado en un porcentaje significativo y acumula grandes deudas desde el punto de vista de inversiones. Y esto, lógicamente, se refleja en los resultados. La restricción de los gastos también ha sido fuerte en las inversiones.

A mi modo de ver, estas políticas restrictivas se manifiestan con mucha fuerza en la planificación, en la asignación de recursos. Con el plan se han aplicado medidas homogeneizadoras, que no respaldan de manera efectiva u oportuna aquellas actividades que son realmente dinamizadoras de la actividad económica.

Omar Everleny Pérez, CEEC: Mientras el obrero siga ganando un salario que no le garantiza la adquisición de bienes y servicios necesarios, ni hay motivación por el trabajo ni la productividad puede ser óptima. Eso se arrastra en todas las esferas de la economía y explica un poco el 0,6 por ciento del primer semestre.

Otra limitante del crecimiento económico en Cuba está en la demanda interna, el consumo interno. El desarrollo necesita de un mercado interno. Y no tenemos ese soporte. Primero, porque no hay capacidad adquisitiva, y segundo, porque no tenemos productos, ni calidad en la producción. Casi todo es importado y ocurren desabastecimientos de bienes importantes. Por consiguiente, el comercio minorista, que también contribuye al crecimiento, disminuye.

Jorge Mario Sánchez, CEEC: Aunque han comenzado profundos cambios en el marco legal, en la parte normativa, en la institucional y se ha iniciado un proceso, tímido aún, pero importante, estratégico, de descentralización, todavía no se expresa en un cambio de la calidad del crecimiento, ni en alcanzar ritmos que sean realmente sostenibles. Sigue siendo un avance sobre la base del endeudamiento. Por un 1 por ciento que crece la economía cubana, la deuda tiende a crecer de 2 a 3 veces, fundamentalmente la de tipo comercial. Si no cambiamos los fundamentos del crecimiento, la calidad de ese indicador mantiene un síntoma de deformación crónica que no acaba de ser resuelta.

Reducimos las normativas para las empresas a siete indicadores; excelente. Pero reproducen viejas prácticas de la planificación centralizada con otro lenguaje, con otros instrumentos. Seguimos entrampados en los factores inerciales. El cambio de mentalidad, el cambio de instrumentos, es precisamente cómo hacer las cosas de una manera diferente para no replicar mecanismos y hábitos que ya fracasaron.

Lázaro Peña Castellanos, CIEI: No se trata solamente del diseño y ejecución de las políticas económicas, sino también de cómo se controlan, con la participación del pueblo y de los trabajadores. Creo que las estructuras del Estado y del gobierno necesitan una modificación que tenga en cuenta estas cuestiones. Es una necesidad del proceso y de la dinámica misma del desarrollo. Son problemas que todavía perduran y deben ser vencidos para lograr no solo diseño de políticas, sino capacidad para que esas políticas se conviertan en realidad.

3- Conexión con la Actualización del modelo económico

No todos los encuestados catan de igual manera los cambios de la economía cubana, pero coinciden en que lo más importante aún no ha llegado.

Ricardo Torres, CEEC: Las cifras macroeconómicas del 2014 no se pueden ver aisladas, sino como continuación de una tendencia sostenida durante por lo menos los últimos seis años, que se inserta a su vez dentro de un ciclo aún mayor de crecimiento insatisfactorio del PIB. Pero las más recientes, a partir del momento en que empiezan los cambios con el gobierno de Raúl, indican que las medidas implementadas no han sido suficientes para cambiar la dinámica de crecimiento y el pobre desempeño económico del país.

Algunos factores comienzan a ser modificados con la Actualización del modelo económico. Uno evidente es la Ley de Inversión Extranjera, que trata de cambiar este ciclo perverso de bajas tasas de inversión de los últimos 25 años. Ninguna economía que aspire a un crecimiento alto de manera sostenida en el tiempo, puede mantener los niveles de inversión que tiene Cuba en la actualidad, de alrededor del 10 por ciento del PIB anualmente. Otro paso es el avance hacia un esquema cambiario y monetario que permita identificar cuáles son las ventajas competitivas de la nación, mejorar la asignación de recursos y hacer más transparente las transacciones económicas. Va a ser una contribución sin dudas extraordinaria, clave para avanzar más rápido.

Anicia García, UH: Al proceso de actualización le ha estado faltando un componente fundamental, la reforma de la empresa estatal socialista. Hemos hablado sistemáticamente de que es el eslabón fundamental de la economía, pero para que pueda serlo hay que repensar el sistema de gestión de la empresa estatal y quitarle trabas administrativas y burocráticas que lo entorpecen. Esa reforma comienza ahora, a tres años de aprobación de los Lineamientos. Se ha retrasado mucho. Yo comprendo que hay peligros, riesgos, pero hay que asumirlos. Porque más peligro y más riesgos tiene la acumulación de problemas sin solución y acumular tres o más años de escaso crecimiento económico.

En el sector agropecuario se han hecho muchas cosas, pero faltan medidas decisivas para ver resultados. Por ejemplo, la apertura de un mercado de insumos. Los mercados de distribución, como los tenemos diseñados hasta ahora, lejos de fomentar competencia y mayor producción, están haciendo todo lo contrario. Y eso también es un problema importante.

Humberto Blanco, CEEC: El proceso de implementación de los lineamientos ha tenido logros y crecimiento en algunos sectores, pero todavía la solución está lejos. Asistimos a un decrecimiento de la industria manufacturera, con excepción de la biotecnología y la industria farmacéutica. Eso nos está enviando señales claras de que, a pesar de los avances y de todas las medidas en curso, probablemente tengamos que pensar en medidas nuevas, adicionales, en otras direcciones, para desatar de veras los nudos que mantienen atadas las fuerzas productivas y que ha sido una de las claves del proceso, como ha dicho públicamente la dirección del país: liberar las fuerzas productivas. Estamos hablando de riquezas, de producción material, de servicios, que están deprimidos, en un contexto internacional relativamente desfavorable que no va a cambiar.
Son procesos complejos. Pero hay un factor, el tiempo, que debemos considerar muy en serio.

Omar Everleny Pérez, CEEC: Cada una de las medidas que se han ido tomando mantiene la mentalidad centralista. La mitad de las cooperativas aprobadas no está funcionando todavía. ¿Por qué? Porque han tenido problemas en su mundo como lo tiene la empresa estatal. Entonces, no es un problema del tamaño ni de la forma de propiedad, es un problema de cómo está estructurado el sistema. En la agricultura se han tomado decenas de medidas y todavía no hay producción.

Hay voluntad de cambio, pero a la hora de los hechos, las instituciones no ven al sector no estatal como un componente verdadero del desarrollo.

Ya llevamos tres años y unos meses implementando Lineamientos y al final de la cadena, el cliente, el trabajador, no ve resultados.

Oscar Fernández Estrada, UH: Mi impresión es que las medidas que hemos tomado no están dirigidas todavía a potenciar, a destrabar, las fuerzas productivas y a potenciar, por tanto, el crecimiento de la economía. Todo lo hecho hasta el momento ha tenido que ver con un cambio en las reglas de juego, un cambio en la forma de organizarse y funcionar los agentes de la economía, pero todavía no está consolidado ni siquiera ese nuevo paradigma de reglas del juego.

Francisco Borrás, UH: Hasta ahora las medidas han estado enfocadas fundamentalmente hacia las nuevas formas de gestión: el cuentapropismo y, de manera muy incipiente, el desarrollo de cooperativas. Al sector empresarial estatal, que es el que tendrá impacto realmente en el crecimiento del PIB y sobre el desarrollo próspero y sostenible, no se le pueden pedir frutos todavía porque acaban de salir ahora las normativas que apuntan a su transformación.

Tampoco está implementada aún, por ejemplo, la unificación monetaria y cambiaria. No va a resolver el problema, pero es un factor que puede coadyuvar a que las empresas sientan el peso de la ineficiencia e ineficacia, o se estimulen verdaderamente cuando son eficientes y eficaces.

Aleida González Cueto, CEEC: La Actualización del modelo económico es un proceso muy complicado. Es una realidad. Estamos ante una acumulación de errores, sistematizados y durante mucho tiempo repetidos. Hace mucho que todo el mundo sabe dónde están los problemas, pero si eliminas uno, caes en otro y caes en otro. Ocurre con pasos como la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria. Cuando planificas y vas a ejecutar uno, te das cuenta de que hay problemas que no permiten hacerlo en el momento en que se quiere. Eso lo atrasa y a la vez se van atrasando los demás pasos.

Juan Triana, CEEC: Sería necesario repensar la reforma empresarial que recién comienza, porque lejos de promover una mayor descentralización, puede generar una nueva centralización de decisiones fundamentales: las está moviendo de las unidades donde se realiza la producción y los servicios hacia entidades, las OSDEs (Organización Superior de Dirección Empresarial), que tienen una función administrativa y de control. Estamos repitiendo esquemas e instituciones que conocimos en Cuba hace prácticamente 40 años y fracasaron.

Habría que expandir también el marco institucional y legal de los pequeños negocios privados y de las nuevas cooperativas. Son procesos todavía sumamente discrecionales en el caso de las cooperativas; inducidos muchas veces. La dinámica del sector de los trabajadores por cuenta propia ha demostrado hasta ahora que pueden ser funcionales a los propósitos de la economía socialista. Si se les dieran un mayor espacio, sobre todo en actividades productivas, y no de servicios única y exclusivamente, podrían contribuir a expandir el empleo y al crecimiento económico y, quizás, podrían ser una contribución más a las exportaciones y a la sustitución de importaciones.

No solo es un problema de desatar nudos, sino de crear nuevas oportunidades en función del crecimiento económico y el desarrollo del país.

4- Miradas al futuro de la economía cubana

Los entrevistados observan lentitud en los cambios, pero reconocen el inicio reciente de medidas que pueden tener mayor impacto sobre la economía.

José Luis Rodríguez, CIEM: Es necesario avanzar más rápidamente en la solución de una serie de problemas de descapitalización que tiene la economía y, particularmente, la agricultura.

Jorge Mario Sánchez, CEEC: Avanzamos desde una sociedad muy homogénea y vertical, con una visión cultural -tanto institucional como a nivel de toda la sociedad- de que el Estado es el único actor que debe y puede acaparar funciones, hacia una sociedad donde tienen cada vez más importancia los elementos complementarios, que apoyan y en algunos casos sustituyen al Estado.

El sector cooperativo y el privado asumen un rol creciente y es muy importante romper con estereotipos de que privado es antagonista del Estado o una negación del carácter socialista. El sector privado cubano se inserta en un contexto socialista para satisfacer objetivos de la sociedad. No niega los beneficios, la propiedad privada, pero los pone en función de la sociedad. Lo mismo es aplicable a la cooperativa como forma intermedia de propiedad.

Con el sector cooperativo y privado marchamos hacia un cambio de concepción acerca de la estructura de la sociedad. Por tanto, deben cambiar las visiones e instrumentos para normar la actividad de estos sectores. Menos reglas, más autonomía y más centrado en los principios, con un entorno flexible.

Juan Triana, CEEC: Este proceso, que ha sido paso a paso, y ha permitido ampliar los horizontes de la economía nacional en términos de actores, está necesitado de políticas más contundentes que promuevan el crecimiento económico.

Una parte importante de esas políticas, al menos tres, acaban de comenzar. Una es la aprobación de una política para la inversión extranjera directa, que incluye la Zona Especial de Desarrollo Mariel. La otra, el inicio de un proceso de reestructuración de la empresa estatal cubana, que en definitiva es el grueso, quizás el 85 por ciento, de la economía nacional. Y la tercera, anunciada desde finales del año pasado, es el programa de unificación monetaria. Esas tres medidas tienen un carácter estructural profundo, y deben tener impactos importantes en los resultados futuros de la economía nacional.

Pero si el país quiere, si nosotros queremos, si el gobierno quiere, caminar hacia un desarrollo y una sociedad socialista, sustentable y próspera, tendremos que pensar profundamente en implementar nuevas medidas que permitan crear nuevas oportunidades y expandir las capacidades productivas del país.

Ricardo Torres, CEEC: Cuba ha dado pasos importantes para desatar las fuerzas productivas desde el punto de vista de las formas de propiedad. Se le han abierto espacios al sector privado, al sector cooperativo, pero todavía con muchas limitaciones para crecer, desarrollarse, ganar en eficiencia y en productividad. Están confinados a actividades muy básicas, de bajo valor agregado.

Y es una contradicción porque no aprovecha el activo más importante que tiene Cuba para su desarrollo, y que tendrá durante muchos años: la calificación de su fuerza de trabajo.

Hiram Marquetti, CEAP: Yo creo que el proceso va a dar resultados. Estamos en un momento complejo. En el próximo congreso del Partido se hará un balance del despliegue de los Lineamientos, y la etapa crítica del proceso comenzará entonces porque ya habrá madurado un grupo de medidas y se habrán ejecutado transformaciones funcionales y algunas de tipo estructural de peso, pero en el orden social lo más complicado es construir consensos hoy con factores que la gente no ve todavía.

Aleida González Cueto, CEEC: A mí lo que me da un poco de optimismo es que se han encontrado los hilos de la madeja, es decir, por dónde empezar. El proceso va bien, pero la realidad pone trabas que lo han ido atrasando más de lo planificado y, por supuesto, mucho más de lo que uno desea.

Francisco Borrás, UH: En los últimos tiempos se han dado pasos que tendrán impacto en el corto y mediano plazos. En vías de implementación están medidas principales, desde la unificación monetaria hasta el cambio en la concepción del precio. Una de las que más puede dinamizar la economía es el cambio en el paradigma de los precios. Hoy están anclados a los costos. Mientras mayor el costo, más alto el precio. Con la unificación monetaria y las nuevas estrategias de precios, el costo va a ser una variable del precio y las empresas empezarán a preocuparse más por ser eficientes, competitivas, que hoy no lo tienen como prioridad.

Es como un avión que está calentando los motores ahora, cogiendo pista. No le vas a medir que no coge altura; no, por supuesto, está calentando los motores. Pero cuando la Actualización del modelo despegue, pienso que lo hará como los aviones, con fuerza, hacia arriba. Soy optimista.

(Tomado del blog de Ariel Terrero y Dixie Edith, Cuba Profunda)
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Socialismo es libertad.
No sigan llamando socialismo a lo que no es.
Por Pedro Campos

“Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: – y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados”.
José Martí

El objetivo último, final, de la idea socialista es la emancipación plena del ser humano, la que se conseguiría en la sociedad post-capitalista con la liberación del trabajo asalariado, la forma moderna de esclavización y explotación capitalista, en fin, la desenajenación de los seres humanos de las condiciones de su existencia determinadas por esa forma de producción.

La gran desgracia del socialismo fue definida genialmente por nuestro José Martí, en 1894, cuando escribió a su amigo Fermín Valdés Domínguez las palabras con las que encabezo este escrito. Entre la ignorancia y el oportunismo ambicioso convirtieron la idea socialista en ese bodrio vulgar que nos han querido pasar por tal, detestado por la mayoría de los ciudadanos del mundo moderno.

La interpretación “marxista-leninista”, en verdad estalinista, -mezcla de ignorancia y oportunismo- del socialismo , asumió una serie de frases aisladas de Marx y otros fundadores, las dogmatizó y convirtió en doctrina comunista. Para los que tengan dudas vean el compendio de artículos de Stalin “Cuestiones del Leninismo”, donde queda plenamente demostrado que Stalin pretendió establecer una continuidad entre el marxismo y las barbaridades que hicieron los comunistas rusos, sobre todo después de la muerte de Lenin.

Y es allí donde está el origen de todas las desviaciones posteriores, bases de toda esa tragedia que vivimos los pueblos de Rusia, China y Cuba, por mencionar las tres “revoluciones socialistas clásicas”.

El capitalismo monopolista de estado implantado en esos tres países en nombre del “socialismo, el marxismo-leninismo, la revolución y la clase obrera”, al tiempo que los enunciaba, violaba en la práctica los principales presupuestos filosóficos del socialismo original, especialmente, el de la libertad, el avance a la abolición del trabajo asalariado hacia formas de producción libres, de tipo cooperativo-autogestionarias o individuales y la democratización más plena del poder.

La lectura dogmática, “extranjeriza, confusa e incompleta” de los “ambiciosos” estalinistas de esos presupuestos concluyó en la imposición de “nuevas relaciones de producción a partir de convertir la propiedad privada en estatal, manteniendo el trabajo asalariado”. ¡Vaya mejunje! Nada que ver con la trasformación natural de las relaciones de producción asalariadas en libres, asociadas o no, como resultado natural generado por el desarrollo de la cultura social, económica y productiva, de las ciencias y las técnicas y su dominio por los seres humanos.

Fue así como ignorantes y oportunistas hicieron barbaridades en nombre de la idea socialista y otros siguen identificándola con aquéllas. Unos y otros confundieron o interpretaron sus esencias en función de sus estrechos intereses, en virtud de lo cual pretendieron arbitrariamente imponer una sociedad burocratizada, jerarquizada, estatizada, con un sistema de esclavitud asalariada generalizada, donde los trabajadores nunca fueron dueños de nada, ni nada decidieron y unos pocos iluminados decidieron por todos. Y a ese engendro le pusieron por nombre “socialismo”.

Surgieron así las llamadas “dictaduras del Proletariado” , con estados que controlaron la propiedad en forma casi absoluta sin jamás transferirla a los trabajadores; las tendencias centralistas hacia el fortalecimiento del estado en lugar de su extinción; las economías administradas burocráticamente por el “partido comunista” único; las absurdas regulaciones estatales de la economía y la vida; la “planificación centralizada”; la represión del pensamiento diferente y las restricciones de todos los derechos alcanzados por las diferentes fuerzas revolucionarias a través de la historia.

En los tres procesos clásicos del Siglo XX , revoluciones populares por la democracia, en su evolución, terminaron bajo control de llamados partidos comunistas que entendieron la idea socialista, no como la emancipación del trabajo, como la sociedad de los trabajadores libres, asociados, o no, la más democrática, la más libre, la más humana, la más solidaria; sino como la imposición de un esquema arbitrario, preconcebido por “seguidores” de un Marx que nunca entendieron o nunca les interesó entender.

Carlos Marx y su grupo, en vísperas de la aprobación del Manifiesto Comunista expresaron en 1847: “No nos encontramos entre esos comunistas que aspiran a destruir la libertad personal, que desean convertir el mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo. Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad…. Pongámonos a trabajar para establecer un estado democrático en el que cada partido podría ganar, hablando o por escrito, a la mayoría para sus ideas… ”

Esa idea libertaria y democrática del socialismo fue ignorada por los estalinistas y los defensores del capitalismo. ¿Coincidencias casuales o causales?

Y todavía hoy vemos, como después de tanto desastre estalinista, todos los días aparecen personas que siguen llamando socialismo a esa “cosa” que se nos ha impuesto en Cuba y que en todas partes fracasó. Unos por ignorancia, otros por ambiciones y unos terceros interesados en que, de “socialismo”, solo quede el mal recuerdo, para que a nadie se le ocurra en este hemisferio “cambiar” al sacrosanto sistema capitalista, como si mantenerlo o sustituirlo fuera posible por voluntad humana.

Pero en definitiva, el capitalismo ha evolucionado y ha tenido que cambiar mucho, corroborando las ideas de los fundadores socialistas. Ya, en no pocos países, precisamente por el desarrollo de sus fuerzas productivas, la libertad de comercio y de asociación para producir, ha venido generando un alto número de trabajadores libres, asociados o no, formas de democracia directa, libertades y derechos iguales para todos, etc., que ya dibujan sociedades que en muy poco se parecen a aquellas capitalistas originales del siglo XIX, precisamente porque su propia naturaleza genera en su seno, cada día, más trabajadores interesados en liberarse de la explotación asalariada, en no trabajar para otros.

Demostrándose así otra tesis básicas del socialismo original: la nueva sociedad y sus formas de producción no se construyen voluntaristamente de la nada, surgen y se desarrollan desde abajo, en el seno de la sociedad capitalista. Los trabajadores no tienen que inventarse ninguna nueva teoría revolucionaria, solo tienen que dar rienda suelta a ese movimiento de trabajadores libres surgido en el seno del capitalismo con las cooperativas autónomas formadas por los mismos trabajadores asociados libremente.

El capitalismo más consecuente con los derechos económicos políticos y civiles por los que lucharon juntos capitalistas y obreros contra el feudalismo en las revoluciones burguesas, ha sido el que más ha facilitado el desarrollo del trabajo libre, asociado o no, que a la larga ha ido ya predominando en algunos sectores de algunas sociedades y finalmente terminará siendo mayoritario. Facilidades que jamás brindó el estatalismo asalariado “socialista”, precisamente por temor al trabajo libre, a la libertad.

Los que tengan dudas al respecto que accedan a las páginas de Internet de la Asociación Internacional Cooperativa, busquen datos sobre el cooperativismo en EEUU, Europa, Asia y América Latina y averigüen cuántos trabajadores por cuenta propia existen en el mundo desarrollado. Si siguen teniendo dudas, miren a su alrededor y a sí mismo. Muchos se darán cuenta que han buscado crear sus propios negocios, tratando de salirse de la explotación asalariada.

No pretendo convencer a nadie de que “el socialismo es bueno” ni nada por el estilo. Cada uno crea lo que quiera. Filosóficamente, guste o disguste, la sociedad capitalista clásica ha ido evolucionando en la dirección planteada por los socialistas originales, nada que ver con el “marxismo leninismo”.

Entiendo que quienes sufrieron por las políticas “socialistas”, nada quieran saber del vocablo.

Por mí, si quieren, cámbienle el nombre y póngale la sociedad de los “trabajadores libres”. Pero nadie dude que tal fuera el socialismo para Marx y los socialistas originales y no la porquería hecha en su nombre por los “comunistas” del siglo XX.

Por favor, para tratar de entendernos, todos, no sigan llamando socialismo a lo que no es. Socialismo es, será, trabajo libre, libertad.

Viva Cuba libre. Socialismo por la vida.

Nota; Se recomienda la lectura de “Socialismo desde abajo, las dos almas del socialismo”, del norteamericano Hal Draper.

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