Cuba Nuestra: Sociedad Civil


El “mentís” no tan “lapsus” de Raúl Castro sobre Rusia
14 julio, 2014, 14:59
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11 de julio 2014 La Habana, Ceremonia oficial de bienvenida a Vladimir Putín en presencia del presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba, Raúl Castro. Foto:  Oficina Presidencial de Información y Prensa del Gobierno Ruso

11 de julio 2014 La Habana, Ceremonia oficial de bienvenida a Vladimir Putín en presencia del presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba, Raúl Castro. Foto: Oficina Presidencial de Información y Prensa del Gobierno Ruso

Pedro Campos
pedrocampos313@yahoo.es

Las coincidencias entre el gobierno autoritario de Putin y los militares cubanos en el poder, más que casuales, parecen causales.

En la arena internacional coincidimos con la actual política de firmeza y política inteligente que está llevando a cabo la Unión Soviética, digo, Rusia“, expresó el General Raúl Castro en ocasión de la reciente visita de Vladimir Putin a La Habana, según distintas órganos internacionales de prensa.

El “mentís” no tan “lapsus” del presidente no es tan casual, como pudiera parecer. Es habitual en la prensa oficial cubana y en las expresiones de muchos altos funcionarios del gobierno cubano, un enfoque amistoso hacia la Rusia actual, como si estuvieran hablando de la antigua Unión Soviética.

En referencia a la desaparición de la URSS y al “campo socialista”, en ese mismo discurso Raúl dijo, “evidentemente desequilibraron el poder mundial, la fuerza que mantenía ese equilibrio”, y agregó: “esa fuerza se empieza a recuperar y ya es notable, en primer lugar a nivel internacional, y en segundo lugar, en las nuevas relaciones bilaterales”.

De manera que para el General, al parecer, no hay diferencia entre el carácter de aquella fuerza “socialista” y de esta nueva fuerza “rusa”: son una y la misma cosa, con una función de equilibrio.

Y es que la mentalidad colonial-dependiente de muchos miembros del alto funcionariado sigue marcada por el papel que jugó la antigua Unión Soviética de sostenedor histórico del gobierno cubano y por la procedencia de Putin del viejo aparato burocrático “soviético”. Listos los chicos uniformados: ¡hay “continuidad”!

Pero sobre todo la necesidad objetiva de la burocracia de ayuda económica y política externa para mantener su sistema estado-céntrico le impide o le hacen obviar el “carácter” actual de la nueva fuerza mundial que Rusia representa o de cualquiera que esté dispuesto a cooperar con la “Revolución cubana”, como se identifican ellos mismos, el “agua regia” de lo bueno y lo malo.

Y esto está relacionado, también, con el enfoque tradicional del imperialismo que predomina en el gobierno cubano, generalmente referido al “norteamericano” , que se olvida del imperialismo español, del inglés, del alemán o del creciente chino, para no mencionar el ruso de marras.

Otro factor que obstaculiza una clara visualización en El Palacio de la Revolución del carácter de la Rusia actual es que a muchos elementos de la alta y media burocracia, los cambios ocurridos en el país de los zares les puede parecer algo consustancial a la transformación del “socialismo de estado” en capitalismo autoritario de estado, según puede desprenderse de su relación con las políticas de la llamada “actualización” del modelo económico cubano que impulsan Raúl y sus militares.

Poco a poco, en los distintos decretos y leyes de la “actualización”, sin pausa pero sin prisa se ha ido poniendo de manifiesto que las “transformaciones” de la etapa raulista están encaminadas en primer lugar a fortalecer el control de la alta burocracia sobre las grandes empresas estatales que explotan trabajo asalariado, a través de la autonomía sin control obrero. Una variante criolla de la apropiación de las empresas estatales importantes por los miembros de la nomenklatura, en una economía de mercado capitalista.

En este “modelo actualizado”, otra forma de no-socialismo, las llamadas formas “no estatales” de producción (cuentapropismo, pequeño y mediano capital y cooperativas) no tienen vida propia en la producción y el mercado, sino que están en función, dependencia y para apoyar la economía estatal.

Por cierto, identificar las formas de producción no por la manera en que se explotan los medios y la fuerza de trabajo (esclavista, feudal, asalariada, libre individual o asociada) sino por su pertenencia o no al estado, constituye un “aporte genial” de la fraseología de la “actualización” al llamado marxismo leninismo.

Por ello no es nada casual que a menudo se confunda Rusia, con la ex URSS, se vea a los gobiernos post-perestroika como continuidad natural de la etapa “soviética”, que el gobierno-partido-estado cubano jamás haya hecho una crítica profunda de la caída del “socialismo” en la URSS y Europa Oriental, y que las deudas cubanas con Rusia ex URSS sean borrón y cuenta nueva. Pa’lante que aquí, ni allá, ha pasado nada.

Para más “integración” de toda esa concepción que sustenta el “lapsus”, el “enemigo principal” de ambos gobiernos sigue siendo el mismo y como la pragmática “el enemigo de tu enemigo es amigo tuyo” se corresponde con la filosofía que prima en ambos gobiernos, no hay mucho que hablar para ponerse de acuerdo y cooperar en materia económica, política y de seguridad.

El reacercamiento paulatino entre Rusia y Cuba, en ausencia de una flexibilización o levantamiento del bloqueo-embargo de EEUU, pudiera ser parte del salvavidas que necesita el gobierno de Raúl Castro para seguir “vendiendo futuro” al pueblo cubano y mantener en alto la bandera “antimperialista”, -sí porque Rusia no tiene nada de imperialismo- ni tener que estar “cediendo” al “chantaje” del imperialismo yanqui en materia de derechos humanos, civiles y políticos del pueblo cubano. Negocio redondo.

Solo que la potencia militar que es Rusia, difícilmente pueda ofrecer los subsidios económicos de la antigua URSS, lo cual puede llevar al gobierno cubano a cuidarse de no ampliar demasiado la cooperación con Rusia en materia de “seguridad” para seguir buscando un reacomodo con EEUU y Occidente.

En tanto, el reajuste necesario del gobierno cubano con su pueblo, -necesitado más de frijoles y libertad, que de cañones y cañonas-, es el que no aparece por ningún lado, como evidencian las ultimas regulaciones de la Aduana de Cuba encaminadas a restringir las cantidades de productos que ingresan los cubanos por el aeropuerto, los cuales ayudan al sustento de muchas familias y a la solución de múltiples necesidades cotidianas que enfrentamos los cubanos, que el estado es incapaz de satisfacer.

Pero lo que más preocupa al estado-militar es que tales productos alimentan un mercado independiente del estado, que le hace competencia al monopolio de la cadena de tiendas TRD de las FAR, algo que no pueden aceptar los militares en el poder.

Por todo eso se hace evidente que las coincidencias entre el gobierno autoritario de Putin y los militares cubanos en el poder, más que casuales, parecen causales.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.
13 de julio de 2014



El complejo momento de la visita de Putin a La Habana
11 julio, 2014, 3:10
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Por Pedro Campos.
pedrocampos313@yahoo.es

Rusia pudiera estar interesada en restaurar bases de cohetes, de submarinos o de espionaje en Cuba. El gobierno cubano no debe prestarse a esos planes, por nuestra seguridad y la del resto del mundo.

En anterior artículo intitulado Estrategias Peligrosas, a propósito de la firma de un acuerdo de seguridad entre Cuba y Rusia, firmado por el hijo de Raúl Castro, el Coronel Castro Espín, de la Comisión para la Seguridad y Defensa Nacional de Cuba y N. P. Patrushev del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, señalaba que este entendimiento en el actual contexto internacional nos ponía en posición de peón ruso a los ojos de EEUU y que los peones eran piezas de cambio en el ajedrez.

Ahora se anuncia la visita de Putin a La Habana, cuando se sienten menos lejanos los sonidos de tambores que parecen advertir una reanudación de la Guerra Fría, entre sus dos antiguos protagonistas fundamentales: EEUU y Rusia.

Así, en Ucrania, luego de la anexión de Crimea y el apoyo oficial de la CE al nuevo gobierno de Kiev, las fuerzas Ucranianas despliegan una fuerte ofensiva para controlar las regiones industriales de Donetsk y Lugansky las que, presumiblemente, sería también anexadas a Rusia de ser plenamente controladas por las fuerzas separatistas, dónde, según medios de prensa occidentales, hay presencia directa de tropas de Moscú.

Al conflicto ucraniano se suman las candentes diferencias ruso-estadounidenses respecto a los planes de defensa antimisiles en Europa, Euro DAM, que pretenden en conjunto EEUU, la OTAN y Rusia, como alternativa a la vieja estrategia occidental.

En diciembre de 2013, EEUU protestó por el eventual despliegue ruso de cohetes tácticos Iskander, con alcance de hasta 300 kilómetros y capaces de portar cargas de 480 kilogramos en Kaliningrado, en el Báltico, limítrofe con Polonia y Lituania, actualmente miembros de la OTAN.

No hay información pública precisa sobre el avance de los viejos planes norteamericanos de un escudo antimisiles, que incluían un radar a ser montado en la Republica Checa y una batería de 10 cohetes interceptores SM-3 en Polonia. La República Checa habría reusado dicha instalación pero hay indicios de que EEUU habría conseguido establecer el radar en Turquía.

El canciller ruso Serguei Lavrov, declaró que el plan conjunto antimisiles Euro-DAM, discutido entre EEUU, la OTAN y Rusia, no significa que Moscú otorgue su visto bueno para el escudo antimisiles que la Alianza Atlántica planea crear sin su participación. Y agregó: si las preocupaciones de Moscú no se toman en cuenta, “habrá que adoptar medidas para compensar el desequilibrio”.

En tal eventualidad, la respuesta que al parecer se ha diseñado en Moscú sería instalar en la misma región de Kaliningrado el nuevo misil balístico Intercontinental (ICBM) Rubezh, -ya probado exitosamente- capaz de transportar cargas de 100 Tm., y destinado especialmente a pulverizar el escudo antimisil de la OTAN. Se trata del más potente de todos los misiles conocidos actualmente. De hecho esto implicaría la reanudación de la carrera armamentista.

En todo este conjunto de informaciones públicas sobre estos asuntos estratégicos, puede haber mucha, algo o nada de desinformación, de medidas activas y de jugadas propagandísticas para otros efectos de políticas internas de las grandes potencias.

Pero de lo que no cabe duda es que, de una etapa de romance entre EEUU y Rusia, después de la caída del socialismo de estado en la antigua URSS, ahora los intereses de las dos grandes potencias están entrando en conflicto y ambas buscan potenciar sus ventajas geoestratégicas sobre el oponente.

No sé hasta qué punto, los estrategas del gobierno de Raúl Castro, están teniendo en cuenta el significado de verse involucrados en esta creciente confrontación entre EEUU y Rusia.

Es comprensible, que ante la renuencia del gobierno norteamericano a avanzar en la flexibilización o levantamiento del bloqueo-embargo, el gobierno de los militares cubanos busque otras alternativas para tratar de sostener su maltrecha economía estado-céntrica; pero en ello no deberían perder de vista las consecuencias estratégicas de sus actos.

En este complicado contexto, se produce la visita de Putin a Cuba, precedida del anuncio de la condonación del 90 % de la deuda cubana con Moscú. En sus conversaciones y acuerdos con los rusos, los gobernantes cubanos no deberían olvidar, ni por un segundo, las complicaciones en que se vio envuelto nuestro país y el mundo cuando la crisis de Octubre de 1962 por la implantación de cohetes atómicos en su territorio.

Rusia, como gran potencia imperial, ha demostrado que no tiene escrúpulos a la hora de negociar la defensa de su propio territorio, ofrendando en el altar del nacionalismo, territorios, países y hasta regiones enteras “aliadas”. Recordar especialmente el pacto Molotov-Ribbentrop, Polonia y la entrega estratégica de Kiev a las tropas hitlerianas cuando la segunda Guerra Mundial, pero sobre todo el mismísimo caso Cuba/1962.

Cuba ya fue una base de misiles, submarinos y espionaje de la URSS enfilada contra EEUU.

El gobierno de Putin, en su afán por contrarrestar el cerco que le tienden EEUU y la OTAN, bien pudiera estar pensando en restablecer en Cuba alguna o todas aquellas opciones o utilizarnos como base aérea para sus bombarderos modernos. Nada, algo así comoQuién sabe si pronto pudiéramos estar en presencia de un “cuento de ficción basado en hechos reales”.

El gobierno cubano es el que no debe prestarse a semejantes planes, por nuestra propia seguridad y la del resto de mundo. Si los militares en el poder están jugando a presionar a Washington para que acelere un acercamiento a La Habana o si están dispuestos a convertir a Cuba, de nuevo, en una amenaza a la seguridad de EEUU, es asunto que ellos sabrán.

No pretendo hablar en nombre de nadie; pero preguntaría ¿Y el pueblo de Cuba qué pinta en estos planes, qué sabe sobre los mismos, quién cuenta con él?

Con todo respeto que merece el gobierno cubano, como ex diplomático de ese gobierno, como simple ciudadanos cubano interesado en los destinos de nuestro pueblo y el mundo y como socialista democrático convencido, creo que el gobierno cubano debe evitar verse jugando con ese fuego.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.

10 de junio de 2014



Comunicado de Consenso Constitucional
4 julio, 2014, 13:37
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Capitolio de La Habana. Foto: Frank Kehren

La Habana, 1 de julio de 2014
Comunicación
Consenso Constitucional sigue construyendo el derecho desde la ciudadanía. Durante tres días, 27, 28 y 29 de junio, se realizaron encuentros en 205 Mesas de Iniciativa Constitucional (MIC) en todo el país. Más de 1800 ciudadanos debatieron en torno a los puntos de partida del cambio constitucional en Cuba. Desafortunadamente, un número similar de MICs no pudieron realizar sus encuentros porque no contaron a tiempo con la documentación que sirve de guía a los debates.
En esta II Jornada se reportó, hasta ahora, un solo caso de represión policial. El activista y Gestor de Consenso Constitucional, José Díaz Silva, fue detenido durante todo el sábado 28 para impedirle asistiera a uno de los encuentros en el municipio 10 de Octubre. Esperamos que este acto arbitrario no marque una tendencia futura de intentar lo inevitable: que la ciudadanía, en ejercicio de su legitimidad y soberanía, trabaje para dotarse de nuevas leyes que le representen y garanticen sus derechos.
El ejercicio de construcción constitucional a través de las herramientas de la democracia deliberativa crece en fuerza, consistencia y participación. El punto de vista que hasta ahora va predominando es el de la necesidad de una nueva constitución para Cuba.
A partir de esta II Jornada comienza a organizarse una red de Gestores Constitucionales que se encargaran de extender, capilarizar y publicitar el proyecto de Consenso Constitucional por todo el país. Esta red, junto a las MICs permanentes, facilitara el alcance y la inculturación del derecho, la ley y la constitucionalidad necesaria para recrear el Estado de derecho.
Consenso Constitucional, que cuenta y quiere contar con todos los cubanos, dentro y fuera del país, realizará un encuentro en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) con organizaciones de cubanos, académicos e intelectuales residentes en los Estados Unidos el próximo 19 de julio. Participarán en él un grupo de Gestores residentes en la isla. Nos abrimos así a un concepto esencial de este proyecto: La Cuba de los ciudadanos es la Cuba de todos los cubanos.
La III Jornada se desarrollara entre finales de agosto y principios de septiembre.
Invite a los cubanos, donde quieran que estén, a que visiten y firmen en http://www.consensoconstitucional.com
Gestores Consenso Constitucional



Desde Cuba: Militares a sus cuarteles
2 julio, 2014, 16:44
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Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, La Habana, Cuba. Foto: RiveraNotario. En todo este desastre que tenemos en Cuba, mucho ha tenido que ver el papel de los militares y sus métodos de ordeno y mando trasladados a la política y la economía.

Por Pedro Campos.
pedrocampos313@yahoo.es

“Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”

José Martí

No pasa un día sin que aparezca en la prensa alternativa cubana y a veces en la oficial, alguna información dando cuenta de importantes decisiones y acciones desafortunadas de funcionarios de alto o intermedio nivel, en cualquier ámbito de la sociedad, sea económico, político o social, detrás de la cual siempre encontramos un militar o exmilitar, desde luego, designado.

Baste señalar el conjunto de incongruencias que des-componen la “actualización” del modelo económico decidas todas por el General y Presidente Raúl Castro y los militares que lo rodean.

Lo mismo reparten tierras sin garantías de futuro para los agricultores, que emiten una ley laboral legalizando la explotación asalariada en violación de la Constitución vigente, que organizan planes económicos sobre la base de la disciplina militar, que liberan la venta estatal de autos a precios galácticos, que organizan “cooperativas” desde el estado, que emiten una ley de la inversión extranjera que luce destinada a vender el país al capital internacional o que firman un tratado de In-seguridad con una potencia imperialista envuelta en luchas territoriales.

Todo un contrasentido. Disparate tras disparate.

Especialistas y cubanólogos del establishment norteamericanos esperaban mucho de Raúl Castro, sus militares y su “mano fuerte” (1) a fin de “evitar un caos” a la desaparición de Fidel Castro, promover una “transición pacífica”, “impedir una crisis migratoria y “desarrollar una economía de mercado”. La “actualización” y sus medidas, particularmente la ley de inversiones extranjeras y la ley laboral que la complementan, deben complacer a aquellos iodos. Y desde luego no estoy insinuando ni acusando a nadie de estar haciendo lo que desea el imperialismo. Expongo hechos.

Hoy por hoy, los que no vemos salida alguna para nuestras aspiraciones somos los desposeídos cubanos de a pie.

El más reciente infortunio ocasionado por los militares al pueblo, nos lo relata el prestigioso intelectual Esteban Morales, cuando nos narra las arbitrariedades en torno a los visitantes a la Terminal no. 3 de vuelos internacionales del aeropuerto José Martí en la capital habanera. Nadie responde por las estupideces, pero todo el mundo sabe que la IACC, el aeropuerto y sus inmediaciones están bajo control de los militares, como casi todo lo que alguna importancia tiene en este país.

Ciertamente, la causa principal de todo este desastre es el modelo económico y político de tipo estatalista, burocratizado e híper centralizado, implantado en Cuba en nombre del socialismo, que concentra todas las decisiones importantes del país en un grupito de personas, donde el pueblo y los trabajadores estamos para cumplir las determinaciones de esa alta burocracia y nunca para decidir qué hacer, cómo hacerlo, ni con qué recursos, ni desde luego para elegir los cargos públicos en ningún nivel.

Pero en todo este desbarajuste “socialista” mucho ha tenido que ver el papel de los militares y sus métodos de ordeno y mando trasladados a la política y la economía.

Algo, desgraciadamente, bastante presente en la historia de Cuba, desde las guerras de independencia en el Siglo XIX, cuando los militares siempre quisieron controlar el poder político, en contra de la opinión de los más lúcidos cubanos como el Mayor General Ignacio Agramonte y el más grande, José Martí, ambos intelectuales amantes de la libertad, la justicia y la democracia, antes que militares.

Nunca estará de más recordar algunos renglones de la carta de Martí a Gómez el 20 de Octubre de 1884. “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento;… ¿Qué garantías puede haber de que las libertades públicas, único objeto digno de lanzar un país a la lucha, sean mejor respetadas mañana? ¿Qué somos, General? ¿los servidores heroicos y modestos de una idea que nos calienta el corazón, los amigos leales de un pueblo en desventura, o los caudillos valientes y afortunados que con el látigo en la mano y la espuela en el tacón se disponen a llevar la guerra a un pueblo, para enseñorearse después de él? ¿La fama que ganaron Uds. en una empresa, la fama de valor, lealtad y prudencia, van a perderla en otra?”

Con gran pesar, los que nos empeñamos en hacer de Cuba un paraíso de la libertad, la justicia, la democracia y el socialismo, bajo la dirección del siempre mismo gobierno de los históricos guerrilleros de la Sierra, hoy constatamos cuánta razón tenía Martí en tratar de impedir el control de los militares sobre los asuntos públicos y de gobierno.

El militarismo, se irguió sobre la muerte de Martí y alcanzada la independencia de España, en los primeros 30 años de República mediatizada, la mayoría de los Presidentes habían sido generales de aquellas guerras. Después continuó el papel de los militares, con Fulgencio Batista en la revolución del 30, su primer gobierno constitucional en 1940 y luego su dictadura a partir de 1952.

Finalmente la lucha por medios militares contra aquel gobierno anticonstitucional, llevó al poder al grupo de militares que hasta hoy detenta el poder en Cuba en nombre del socialismo. Y los medios, una vez más, se impusieron a los fines.

De una u otra forma todos estos militares empezaron por defender un régimen constitucional y democrático que terminaron negando e imponiendo su autoridad por la fuerza de las armas.

La revolución del 59 que unió al pueblo de Cuba en la lucha contra Batista por la restauración del sistema democrático y la Constitución del 40, acabó frustrando aquellos objetivos en el mismo 1959, cuando Fidel y sus muchachos de la Sierra decidieron mantenerse en el poder, suprimir toda oposición, postergar indefinidamente hasta hoy las elecciones generales y poner en marcha un sistema de gobierno personalista y partidocrático, refrendado en la constitución de 1976.

¿Hasta cuándo los cubanos vamos a vivir bajo égidas militares? No equivocarse: no estoy llamando a revueltas, desórdenes, violencias ni nada por el estilo. Ya nos cansamos de todo eso. La violencia engendra más violencia. No más violencia de ningún tipo en la sociedad cubana.

Es hora ya de acabar de poner nuestra casa en orden, de democratizar la vida política y económica del país, de que tengamos plena libertad de expresión y asociación.

¿Cómo lo vamos a lograr? Hay propuestas de una nueva Constitución, de democratizar el sistema político y económico, liberar internet, que el gobierno respete la libertad de expresión y asociación, que todos los cargos públicos sean sometidos a elección popular, que exista renovación y revocación, etc. Es tarea de todos los cubanos de buena voluntad, de todas las filiaciones políticas.

Pero de algo si no tengo duda alguna. Cualquiera que sea la solución, implicará el regreso de los militares a sus cuarteles, obra a la que ellos deberán contribuir por el bien de todos, y de ellos mismos.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.

27 de junio de 2014

1- Ver artículos y publicaciones de Soren Triff en el Nuevo Herald del 18 de enero de 2007, de Alejandro Armengol en el Miami Herald sobre el tema, donde llega a calificar a Raúl como el “hombre de Washington”, así como las valoraciones de Brian Lattel sobre Raúl Castro y lo que esperaban de su gobierno en EEUU.



Represión política en Cuba, junio de 2014
2 julio, 2014, 16:27
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