Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Algunos apuntes sobre los problemas de la prensa en Cuba
27 mayo, 2014, 5:33
Filed under: Sin categoría

granma

Por Pedro Campos

Para que tengamos una prensa libre de ataduras burocráticas y prejuicios políticos en Cuba, se precisa de una democratización del poder político. Muchas son las quejas de que la prensa cubana no cumple con sus funciones informativas. Otras veces se culpa a la incapacidad de los periodistas, a su falta de sagacidad, o a su falta de empuje para criticar las cosas mal hechas o aportar soluciones a los problemas que afectan a la población.

Sin embargo, en la historia del último medio siglo no han faltado los periodistas audaces y agudos que con mucha profesionalidad han señalados los males de Cuba y han aportado ideas y sugerencias. Que no se les haya hecho caso, que se les haya relegado, son cosas distintas.

En no pocas ocasiones la culpa recae en los burócratas intermedios “que no quieren dar información” sobre los problemas que tratan de investigar los periodistas: el famoso “secretismo” criticado por el propio Presidente Raúl Castro, como si él y su plana mayor fueran ajenos a todos esos candados y censuras establecidos por ellos mismos durante medio siglo, siempre esgrimidos para proteger la seguridad del estado o evitar que el “enemigo” use esa información para denigrar la “revolución”.

El periodismo cubano oficial ha sido víctima de ese enfoque y de la filosofía de “ciudadela sitiada” esgrimida por el poder para auto-conservarse. Ante el imperio descomunal de la hegemonía tradicional, la autocensura ha sido una forma de supervivencia, también es cierto.

Sin embargo, el problema fundamental de la prensa en Cuba, reside en la lógica de un sistema de gobierno y economía integrados, donde los detentadores del poder político, la siempre misma dirección del único Partido, son también los dirigentes-empresariales del poder económico y quiénes controlan las políticas de los medios de difusión. En cierta forma lo mismo que pasa en la gran prensa de los países imperialistas.

Con la diferencia de que la libertad que proporcionan Internet y las nuevas tecnología de la comunicación, no pueden impedir la difusión del pensamiento diferente. En Cuba el gobierno controla y limita el flujo de información por la red de redes, e impide el amplio acceso popular.

Por otro lado, no olvidar que la economía centralizada y planificada del “socialismo estatal” pretende funcionar como una mega empresa nacional, administrada por el mismo poder político central. En tales circunstancias, la prensa admitida oficialmente -que también está financiada por el poder- se ve obligada a defender los intereses de ese poder y, en todo caso, a hacer críticas para hacer funcionar mejor lo ya establecido, nunca para cambiarlo.

La crítica periodística que se ha propuesto un cambio en el sistema político-económico, no importa si a la derecha o a la izquierda, ha tenido que terminar en los medios alternativos, porque los oficiales no les han abierto espacio.

Y hablo por experiencia propia.

Cuando algún periodista u órgano de prensa transgrede intereses establecidos, de alguna manera es censurado, castigado, suspendido o hasta expulsado. Es lo mismo que le pasa también a los burócratas intermedios que brindan una información o un criterio a la prensa que contraviene los intereses de “arriba” y esa es la causa de que muchos evadan preguntas o simplemente omitan las respuestas que demanda la prensa.

Hay “razones de estado”, para no dar esas informaciones, económicas y políticas. Por ejemplo, “hay que preservar la imagen pública de los dirigentes, de su dedicación a los intereses del pueblo, hay que justificar que los recursos necesarios para enfrentar los problemas sanitarios locales estén en manos superiores, centralizados”.
También “hay que evitar que la prensa extranjera se entere de las epidemias porque eso puede reducir el número de turistas internacionales que vienen, hay que mantener la propaganda de potencia médica para seguir exportando médicos”. “Hay que demostrar que la oposición es mínima”. Y así por el estilo, todo ese secretismo, todas esas prohibiciones, tienen “razones de estado”.

En fin mientras tengamos un estado absoluto por encima de los intereses del pueblo, de los trabajadores y las comunidades, estaremos en las mismas.

Una ley de prensa podría dar solución a muchos de estos problemas, si fuera hecha con participación abierta, horizontal y no censurada de los periodistas, todos, sin exclusiones por razones políticas ideológicas, por los que creen en la necesidad de que la prensa no se subordine a poderes establecidos y luche por decir la verdad.

Pero hasta ahora el gobierno la ha evitado, demostrando así, una vez más, su falta de interés en la libertad de expresión y prensa.

Para que tengamos una prensa libre de ataduras burocráticas y prejuicios políticos en Cuba, capaz de generar procesos investigativos que no puedan ser obstaculizados por los poderes fácticos y puedan no solo informar con la mayor objetividad sino difundir puntos de vistas distintos a los del gobierno, se precisa de una democratización del poder político en Cuba.

Los interesados en que exista esa prensa libre y responsable en Cuba, también tendrán que poner esa tarea en primer plano.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.

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