Cuba Nuestra: Sociedad Civil


1ª jornada “Primavera Libertaria” en La Habana
30 abril, 2014, 18:26
Filed under: Sin categoría

Enviado desde ellibertario@nodo50.org

A realizarse del 11 de mayo al 7 de junio de 2014

Auspician: Taller Libertario Alfredo López, Cristo Salvador Galería, Red Observatorio Crítico

El anarquismo es mucho más que una simple actitud de rechazar la explotación en cualquiera de sus facetas. No es una doctrina, ni una etiqueta, sino una concepción de la vida donde el individuo se autorrealiza en base a la libertad, alcanzada por su conciencia y formación cultural, a partir de la reflexión y el aprendizaje mutuo.
Colectivo Salud Antiautoritaria (Chile)

***Para programación y características del evento ver en
http://periodicoellibertario.blogspot.com/2014/04/1-jornada-primavera-libertaria-en-la.html



Cuba. La nueva ley de inversiones extranjeras no promueve el socialismo
26 abril, 2014, 20:20
Filed under: Sin categoría

Foto: Ben Kucinski

¿Qué tienen que ver con el socialismo la explotación asalariada conjunta capital extranjero/estado, la propiedad del estado, el usufructo por los capitalistas extranjeros y la ausencia de apoyo al libre desarrollo de las formas de producción propiamente socialistas?

La nueva ley de inversión extranjera que trata de atraer capitales foráneos para “desarrollar la economía”, es el último esfuerzo del gobierno del General Raúl Castro en busca de “agua y carbón” para la “actualización” del “socialismo de estado” que todos saben fracasado.

En su afán por mantener el control burocrático sobre la sociedad cubana, que poco a poco se le va resbalando de sus manos, no le ha importado a la elite político-militar buscar aliados en sus enemigos tradicionales y clamar a los EEUU por el levantamiento del bloqueo/embargo para que sus millonarios viertan aquí amablemente sus dólares, entre turismo y negocios.

Para que nadie pueda pensar que se traicionan los objetivos socialistas enunciado durante medio siglo, se promueve la idea sinófila, nada marxista, de que el “socialismo vendrá con la abundancia”.

La fórmula mágica: más capitalismo controlado por los “comunistas”, para luego llegar al socialismo. Carlos Alberto Montaner y sus liberales deben andar de parranda.

Estos “socialistas de pacotilla” (porque creen que el socialismo es abundancia de pacotilla; pero sobre todo por la pobreza de su cientificidad), desconocen o quizás tratan de ignorar que el socialismo no es un sistema de distribución, sino de producción sustentado en formas de producción libremente asociadas, las que tenderían a predominar sobre las formas de explotación asalariadas que caracterizan el capitalismo.

Este proceso no se impondría por decreto, por expropiación forzosa, ni imposición, ni mucho menos por el mantenimiento de la explotación asalariada por el estado, como ya trataron y fracasaron los neo estalinistas ahora actualizadores, sino porque las formas de producción libremente asociadas se irían imponiendo paulatina y naturalmente por ser más productivas, humanas, democráticas, libres y no explotadoras.

Si ese será el camino al socialismo y no el otro creído, mal concebido desde el guion, peor ensayado y en todas partes fracasado por el estalinismo en el siglo XX, basado en la propiedad casi absoluta del estado y la continuación del trabajo asalariado, entonces el papel de los interesados en el avance de esa nueva sociedad estaría en fomentar las formas libres asociativas de producción.

Tales como el cooperativismo, la autogestión empresarial bajo control de sus trabajadores, la cogestión entre los trabajadores y el estado o entre los trabajadores y otras formas de producción, las organizaciones productivas mutuales, el trabajo familiar u otras formas asociativas y el trabajo por cuenta propia que caracterizarían las formas autogestionarias de producción propiamente socialistas –no confundir con autárquicas (1).

Pero ocurre que la nueva ley de inversiones extranjeras no está encaminada en esa dirección, sino a fomentar la inversión directa de capital (explotación directa de asalariados cubanos) o en asociación con el estado, para continuar y perfeccionar la explotación conjunta capital internacional-estado de los obreros, donde el capital extranjero explota al asalariado y el estado se “conforma” con el 70 % del salario que le pagan por el trabajo de sus doblemente explotados súbditos.

Esta ley, simplemente, no brinda espacios a la creación de entidades bancarias que ofrezcan micro-créditos de los cuales pudieran beneficiarse cuentapropistas y cooperativistas, ni permite la importación y exportación libre de sus productos o algún tipo de asociación mutuamente beneficiosa con el capital internacional. En fin no fomenta las formas propiamente socialistas de producción.

No promueve el socialismo en Cuba, sino el capitalismo.

Quién sabe si después de este artículo y de la acotación del economista Omar Everleny sobre el particular, aparezca un reglamento indicando que las “personas jurídicas” como las cooperativas puedan también entrar en algún tipo de asociación mutuamente beneficiosa con el capital internacional. ¡Todo es posible para tratar de acallar a la izquierda socialista y democrática y desmentirla!

Cualquier ley en los países capitalistas que permita el desarrollo del trabajo libre asociado o individual, lo fomente con créditos y les brinde facilidades de importación y exportación, es más socialista mil veces que esta ley de inversiones extranjeras.

Gritando a los cuatro vientos que no se trata de vender el país a los capitales extranjeros, -cualquier lectura del proyecto sugiere otra cosa-, no le importa al gobierno del General Raúl Castro vender la mano de obra cubana al mejor postor, es decir, el trabajo, el esfuerzo, el sacrifico, el conocimiento, la preparación de los trabajadores y profesionales cubanos, eso que llaman “capital humano”.

Precisamente, el más valioso de todos los capitales, el único que es capaz de crear nuevas riquezas, pues todas las inversiones del mundo, toda la técnica, todo el dinero, todos los recursos y medios de producción son nada, si no existe una fuerza de trabajo humana capaz de hacerlos producir.

Si se amplía la explotación asalariada conjunta de los trabajadores cubanos entre el capital extranjero y el estado, si la propiedad sigue siendo del estado y el usufructo hasta por 100 años para beneficio de los capitalistas extranjeros –que nos recuerda la Enmienda Platt, las carboneras y la base naval de Guantánamo-, si la ley no favorece el desarrollo de las formas de producción propiamente socialistas, si no se avizora ninguna proceso de democratización de la economía y la política ¿qué tiene que ver todo esto con el socialismo?

Marx y Engels se revuelcan en sus tumbas.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.

Por Pedro Campos 26 de Abril de 2014 pedrocampos313@yahoo.es

1-Algunos, cuando oyen hablar de autogestión, la confunden con la autarquía. Autogestión es gestión propia, administración autónoma de un negocio, empresa, etc., la autogestión no excluye –todo lo contrario- precisa, la cooperación y el intercambio. La Autarquía es una cosa muy distinta, es valerse por sí mismo sin necesidad de cooperación ni intercambio con nadie.



El megaproyecto de El Mariel se quita la careta
17 abril, 2014, 17:28
Filed under: Sin categoría
Puerto de El Mariel

Puerto de El Mariel

Por Pedro Campos
pedrocampos313@yahoo.es

Verdadera muestra de la pretendida alianza entre el capitalismo monopolista de estado cubano, con el capital internacional para organizar la explotación conjunta de la mano de obra cubana.

Ana Teresa Igarza, directora general de la Oficina reguladora de la ZEDM, -Zona Especial de Desarrollo del Mariel- informó que se había establecido una nueva tasa de cambio para sus asalariados.

Estos recibirán, el 80 % de los ingresos que pacten las agencias empleadoras con los inversionistas, y el pago se hará en pesos cubanos (CUP) con una tasa de cambio de 1 X 10, “especial”. Sí, como el Período Especial.

Es decir que si la empresa empleadora pacta con el inversionista el pago de mil CUC como pago por el trabajo de un asalariado cubano, o su equivalente en Dólares, la susodicha intermediaria se quedaría con los mil CUC o su equivalente en dólares y pagará al trabajador cubano en Pesos Cubanos (CUP) el equivalente al 80 % de lo pactado, pero a razón de 10 Pesos Cubanos por CUC.

Si las matemáticas no han sido también alteradas por el “socialismo de estado”, de esta forma el trabajador recibirá 10 Pesos Cubanos por cada CUC, es decir 10 x 800, serían 8 mil Pesos Cubanos.

Pero ese trabajador cuando sale de la Zona Especial, para comprar en CUC en las tiendas de divisa del monopolio militar tendrá que acudir a las CADECAS, Casas de Cambio del gobierno, en las que tiene que entregar 25 Pesos Cubanos para adquirir un CUC. Así sus 8 000 Pesos Cubanos, se les convierten en 320 CUC.

De donde resulta que de los 1000 CUC originales, o su equivalente en Dólares, que pagó el inversionista, el trabajador cubano solo recibirá el 32%. Agréguese que el asalariado deberá pagar otro 5 % adicional para la “seguridad social” estatal. Es decir que en verdad solo llegará a él un 27 % de los mil CUC.


De manera que el 63 % será para el estado, libre de “polvo y paja”, sin disparar un “chícharo”, solo por “mediar” entre el inversionista, eufemismo de capitalista explotador extranjero y el asalariado cubano.

Una forma mañosa, que no puede ocultar la doble explotación a la que se pretende someter a los trabajadores cubanos, entre los capitalistas extranjeros y el estado extorsionador que además deja indefenso al obrero, sin leyes que los puedan proteger de unos y otros.

Claro, acostumbrada, como tiene el estado a la clase obrera cubana a ser hiper- explotada, ahora al menos espera que se conforme con el 32 % de su salario. El 68 % queda, libre al “país”.

Así ya van quedando más claros los beneficios del mega proyecto para la clase obrera cubana.

El famoso megaproyecto de El Mariel se quita así la careta “desarrollista” para mostrar su verdadero rostro extorsionador de los asalariados cubanos.

Se trata pues de una verdadera muestra de la pretendida alianza entre el capitalismo monopolista de estado cubano, que ha querido pasar por socialismo, con el capital internacional para organizar la explotación conjunta de la mano de obra cubana.



Democratización: necesidad prioritaria objetiva de toda la sociedad cubana.
9 abril, 2014, 17:42
Filed under: Sin categoría

El Capitolio Nacional de La Habana. Fue construido en 1929 para servir de sede a las dos cámaras del cuerpo legislativo de la República de Cuba

Para hacer progresar sus intereses, tanto la oposición tradicional, como la amplia izquierda socialista y democrática y el propio gobierno, avances en el proceso de democratización
Por Pedro Campos. 8 de abril de 2014 pedrocampos313@yahoo.es

Un análisis concreto y breve de un aspecto determinante de la situación actual.

En la sociedad cubana está casi generalizado el criterio de que la causa principal de la precaria situación actual y de los graves problemas sociales que enfrentamos, es el modelo económico social y político vigente.

De una u otra forma, todas las corrientes de pensamiento político en la Cuba de hoy, dentro y fuera del gobierno, coincidimos en que debemos trabajar por realizar cambios en el mismo.

Las diferencias están en la profundidad y el sentido de los cambios. Pero mirándolo con detenimiento y profundidad hay elementos que se presentan comunes. Veamos.

La oposición tradicional al gobierno, primero desde posiciones violentas y hace ya décadas desde enfoques pacíficos, viene abogando por cambios democráticos. Por sus acciones ha pagado un alto precio.

La amplia Izquierda Democrática y Socialista donde encontramos trotskistas, anarquistas, gramscianos, libertarios, consejistas, socialdemócratas, comunistas democráticos, autogestionarios, partidarios del cooperativismo y otras tendencias, también desde los mismos primeros tiempos del 59 ha sido víctima de represiones en diverso grado, pero durante mucho tiempo algunos creyeron (me incluyo) que podrían lograre modificaciones en favor de sus posiciones, a partir del modelo existente.

Creo que ya son muy pocos los que en ese espectro estiman posible avanzar hacia un socialismo revolucionario, verdadero, sin una previa democratización de la sociedad, por lo cual muchos hemos puesto esta tarea en primer plano.

Por su parte, el gobierno del General Raúl Castro, convencido de que el estatismo asalariado por sí solo no resuelve los graves problemas económico de la sociedad cubana, ha introducido algunas modificaciones no sustanciales, a partir de brindar espacios limitados bien controlados al trabajo por cuenta propia, a la pequeña empresa privada nacional, al cooperativismo dirigido, y más recientemente a la inversión del capital extranjero en mayor escala.

Son medidas del mismo corte intentadas por su hermano en la década del 90 del siglo pasado a propósito de la pérdida del enorme apoyo financiero de la URSS y el “campo socialista”. “Reformas” que comenzó a limitar cuando sintió que podía contar con la ayuda petrolera de Venezuela, bajo el gobierno de Chávez.

Se ha demostrado que el modelo ensayado en Cuba, no puede subsistir sin una fuerte ayuda externa. Hoy, Raúl y sus militares apuestan a una nueva ley de inversiones extranjeras que haga llegar al país capitales frescos y a un levantamiento del bloqueo/embargo norteamericano.

Sin embargo, todo indica que mientras en Cuba no haya avances sustanciales hacia la democratización de la sociedad, hacia el pleno respeto de los derechos humanos y especialmente, hacia la libertad de expresión, asociación y elección, será harto difícil ese flujo de capitales que ansía la economía estatal.

De manera que el gobierno del General, ya con Venezuela en crisis, tendrá que ir pensando en qué puede hacer en materia de derechos humanos para erosionar las bases del bloqueo/embargo, de la posición común europea y para ganarse la confianza del capital extranjero, más allá de las limitadas acciones económicas hasta ahora emprendidas.

De donde resulta que muchas de las medidas que vienen demandando la oposición y la amplia izquierda socialista y democrática como la ratificación de los Pacos de Derechos Humanos, el cese de la represión a los opositores, la convocatoria a una nueva Constitución, cambios en la ley electoral que le den contenido verdaderamente democrático, el pleno respeto a la libertad de expresión, asociación y elección, pudieran ser, al mismo tiempo, los factores que podrían desatar los nudos actuales a la inversión extranjera que precisa el estado.

Esperar una apertura democrática del actual gobierno, parece iluso, porque sus elementos más recalcitrantes creen que la misma podría implicar la pérdida del poder político. De ahí las muchas limitaciones de las medidas raulistas.

Pero en la estructura burocrática político/militar/estatal los menos conservadores y más pragmáticos, pudieran llegar a entender que sin medidas democratizadoras no hay levantamiento del bloqueo/embargo, ni inversiones extranjeras, ni el desarrollo que aspiran.

Como quiera que se mire, lo cierto es que la oposición tradicional, la amplia izquierda socialista y democrática y el propio gobierno, para hacer progresar sus intereses, necesitan avances en el proceso de democratización de la sociedad, aunque los elementos más conservadores de la alta burocracia no lo consideren así y se opongan. Se trata de una necesidad objetiva.

¿No es acaso el momento para una concertación nacional, pacífica, inclusiva que nos abra un poco las puertas a todos?

Cierto. Necesitamos tolerancia desde todos los ángulos, moderación en el lenguaje y sobre todo el cese de la acción represiva del aparato estatal contra la disidencia y el pensamiento deferente.

Pongamos a Cuba y a su pueblo por encima de todos los intereses y busquemos la paz, la concordia, el consenso, la integración y ese futuro deseado “con todos y para el bien todos”, sin imposiciones, sin hegemonismos, sin violencias.

¿Seremos los cubanos tan incapaces como para no entender el momento histórico que vivimos y para desaprovechar las posibilidades que brinda esa coincidencia señalada?

Ojalá que este alegato a favor de la comprensión, la tolerancia, la paz y la concordia, en este momento concreto, sirva para algo.

Gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, la democratización es una necesidad prioritaria objetiva para toda la sociedad cubana.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.