Cuba Nuestra: Sociedad Civil


El pluralismo sincero nace de dentro. A propósito de la II Cumbre de la CELAC en Cuba
31 enero, 2014, 19:38
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Segunda sesión plenaria de la II Cumbre CELAC que se realiza en La Habana (Cuba).Foto: Presidencia del Perú

Por Pedro Campos. 31.1.14 pedrocampos313@yahoo.es

Culmina la Cumbre de la CELAC en La Habana. En lo personal felicito la Declaración de La Habana, especialmente por sus referencias a los derechos humanos y a la participación ciudadana, las que, espero, no queden en “intenciones”, como uno más de tantos documentos aprobados en tantas conferencias internacionales que, en muchos casos, solo han servido para la politiquería de sus participantes.

Desde luego, la misma no recoge los intereses de toda la amplia Izquierda Democrática y Socialista Latinoamericana; pero eso no podría esperarse de una cumbre de estas caracteristicas.

Vimos aquí junto a Raúl Castro, Presidente del único residuo del “campo socialista” que encabezara la URSS en el siglo pasado, que aparecen Juan Manuel Santos de Colombia quien buscó ingresar en la OTAN, Nicolás Maduro que sucedió a Chávez en Venezuela, un ex guerrillero tupamaro actual Presidente del Uruguay, un millonario capitalista como el Presidente de Paraguay y otros, socialdemócratas, demócratas, algún que otro presidente de corte autoritario, pero con la excepción del cubano, todos elegidos en forma democrática.

Una muestra del actual espectro americano que, a pesar de las ausencias de EEUU y Canadá, no dejó espacios políticos sin cubrir.

Se trata de las más grande reunión plural que haya tenido lugar en nuestro país, muy lejos de aquellas como los No-Alineados, o las sectarias y ultra-revolucionarias OLAS u OSPAAL, que promovían la lucha armada en América Latina y África, para independizarse del colonialismo y el imperialismo y correr el riesgo de caer en la esfera de la influencia “soviética”.

Era otra época, entonces Cuba contaba con el amplio apoyo multilateral de la desaparecida URSS, la gran potencia mundial que pulseaba con EEUU, por el control del planeta.

Hoy, el mundo ha cambiado y el gobierno cubano sabe que debe cambiar o arriesgarse al aislamiento internacional, con todas sus consecuencias. Y sin duda, de entonces para acá, se han producido cambios en su política exterior, especialmente los antiguos intentos de reproducir la experiencia armada cubana en otros países.

Sin embargo ese pluralismo que se observa en la política exterior, no tiene contrapartida alguna en la situación interna del país, donde el pensamiento diferente y opositor es reprimido abiertamente y las forma de gobierno y estado siguen constreñidas al control del mismo partido, cuya elite político-militar toma todas las decisiones importantes del país, según sus intereses de permanecer eternamente en el poder.

Adentro, más sectarismo que nunca. La cúpula dirigente del gobierno-partido-estado no acepta nada que no sea lo que ellos consideren y determinen. Da lo mismo que venga de la disidencia tradicional, que de la amplia Izquierda Socialista y Democrática, nacida del propio seno del proceso revolucionario y de las mismas fuentes históricas.

Para el maniqueísmo gobernante en Cuba, se está con el gobierno o a favor del imperialismo.

No obstante, esperamos que de alguna forma el gobierno cubano haga honor a lo que firmó en esta declaración, especialmente en su parte introductoria: “Fortalezcamos nuestras democracias y todos los derechos humanos para todos; demos mayores oportunidades a nuestra gente; construyamos sociedades más inclusivas; mejoremos nuestra productividad; estrechemos nuestro comercio; mejoremos nuestra infraestructura y conectividad y las redes necesarias que unan cada vez más a nuestros pueblos; trabajemos por el desarrollo sostenible, por superar las desigualdades y por una más equitativa distribución de la riqueza, para que todas y todos sientan que la democracia les da sentido a sus vidas”.

Y luego en el punto 1: “Reiteramos que nuestra Comunidad se asienta en… la protección y promoción de todos los derechos humanos, el Estado de Derecho en los planos nacional e internacional, el fomento de la participación ciudadana y la democracia”.

Una verdadera vocación pluralista que tenga sinceras manifestaciones externas, solo puede ser producto de una práctica pluralista al interior, valga decir, democrática. El pluralismo sincero nace de dentro.

Si el gobierno cubano quiere ganar credibilidad en ese sentido no bastará con que se haya reunido con tantos representantes externos diversos y haya firmado esta declaración de intenciones, necesitará mostrar una vocación similar en el orden interno.

No está de más señalar que ésta sería una buena oportunidad para que el gobierno cubano ratifique los pactos de derechos humanos civiles y políticos y económicos, sociales y culturales de la ONU, que posibiliten otros ulteriores movimientos democráticos en esa dirección, aunque sean dolorosamente paridos, “sin prisa; pero sin pausa”, como acostumbra a decir, el General también Presidente, de los avances de su “actualización”.

En lo que dice Raúl que será su último período de gobierno, podría abrir esa puerta si realmente quiere un futuro luminoso para el país y pasar a la historia como algo más que el sucesor de su hermano. Ojalá y así fuera.

Bienvenida la declaración de La Habana de la CELAC y esperemos que no quede en letra muerta.

Viva Cuba Libre. Socialismo por la vida.

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