Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Sindicalistas opositores llaman a no marchar el Primero de Mayo
30 abril, 2012, 4:33
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http://www.cuba.cu/images/noticias/primero-mayo(4).jpg

Desfile oficialista en Cuba por el día internacional del Trabajo Foto publicada en http://www.cuba.cu/

COALICIÓN SINDICAL INDEPENDIENTE DE CUBA (CSIC) DECLARACIÓN POR EL PRIMERO DE MAYO ¡LA COALICIÓN SINDICAL INDEPENDIENTE DE CUBA (CSIC) EXHORTA A LOS TRABAJADORES CUBANOS A NO DESFILAR EL PRIMERO DE MAYO!

Cuando la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) convocó al pueblo y a la clase obrera a marchar el Primero de Mayo, el 17 de marzo de 2012 durante la celebración del LXXXIX Pleno del Consejo Nacional, se basó en el cumplimiento de los Lineamientos, Objetivos y Acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba(PCC). No fue un llamado a la masa trabajadora sindicalizada desde su Central sindical sino del VI Congreso partidista, que deja entrever sin disimular que no se pronuncia por los trabajadores desde sus problemáticas, sino desde cuestiones partidistas lejanas y en contraposición a los designios sindicales, objetivos, lineamientos y acuerdos, por no tenerlos. Convocan a los trabajadores a defender la obra de 53 años, con profundas transformaciones a favor del pueblo.

Será un Primero de Mayo en decadencia, evidenciado en los desfiles anteriores, lejanos a los comenzados a las 8 de la mañana y terminados pasadas la una de la tarde.

Por ello -consciente del proceso histórico que enfrenta nuestra Patria, en especial la clase obrera- la Coalición Sindical Independiente de Cuba (CSIC), fundada en La Habana el 24 de abril de 2011 e integrada por los sindicatos autónomos de la Confederación Obrera Nacional Independiente de Cuba (CONIC), la Confederación de Trabajadores Independientes de Cuba (CTIC) y el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) se unió para en conjunto denunciar las violaciones síndico laborales toleradas por la oficialista CTC.

En la primera etapa de trabajo enfrentamos el proceso de disponibilidad, devenido por las plantillas infladas, el alto costo de la vida, los bajos salarios, la doble moneda, los elevados impuestos a los trabajadores por cuenta propia, las limitaciones a la iniciativa privada, entre otros que limitan el desarrollo de una economía colapsada, cuya reanimación depende del sector privado y de la libertad de operaciones contractuales que lo desarrollen y creen nuevas fuentes de empleo.

En este Primero de Mayo proclamamos ante Cuba y el mundo la necesidad de unidad de los trabajadores, en aras de enfrentar los desmanes administrativos que mellan principios y valores de la histórica clase obrera cubana, cuyos logros síndicos siembran el camino del sindicalismo cubano.

Durante su primer año de vida la CSIC se opuso a las arbitrariedades de las Comisiones de Expertos, encargadas de proponer a la administración los trabajadores a quedar disponibles, reconociendo el derecho al trabajo, tal como refiere el Artículo 45 de la Constitución de la República de Cuba. Defiende la libertad e igualdad étnica, social, económica, política, ideológica, cultural, o cualquiera redunde en beneficio de los trabajadores.

Estamos a favor del cumplimiento de los convenios números 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre la libertad sindical y el derecho de sindicalización, única forma de que la masa obrera tenga el espacio que merecen los sindicatos independientes y el camino hacia una democracia donde los derechos humanos laborales sean realidad.

La CSIC agrupa en sus filas a trabajadores manuales, intelectuales, industriales, agrícolas, cuentapropistas, del mar, técnicos, maestros, científicos, administrativos, profesionales, artistas, privados, asalariados o autónomos, entre otros que nos integran, valorando el respeto a la dignidad humana. En consecuencia, en este Primero de mayo

La CSIC SE PRONUNCIA POR:

SALUDAR A LA CLASE OBRERA CUBANA, AGNEGADA, SUFRIDA Y EXPUESTA AL DESEMPLE0
Preparar a los disponibles a enfrentar el reto del trabajo por cuenta propia, instruyéndolos en la política de mercado, su estudio, oferta, demanda y precios, entre otros.
Ayudarlos a establecer escrito ante el Órganos de Justicia Laboral de Base (OJLB) en demanda de sus legítimos derechos y exijan a la CTC que los represente y defienda ante estos y en la Sala de lo Laboral del Tribunal Municipal.

· Propugnar la autonomía sindical, bajo el cumplimiento de las Normas Internacionales de Trabajo, en especial los Convenios números 87/1948 (sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicalización) y 98/1949 (sobre el derecho de sindicalización y de negociación colectiva), así como el resto de los cuales Cuba es signataria.

Rehusar las condenas a prisión de las personas que ejerzan las facultades de los convenios enunciados y crean sindicatos independientes.
Permitir que los trabajadores por cuenta propia creen sindicatos independientes, acorde al ramo.
Dar a conocer, dominar y participar los trabajadores en la confección de los colectivos de trabajo y el seguimiento de los mismos.

· Instruir a la clase obrera en sus derechos síndicos laborales para enfrentar la corrupción, el robo, el pillaje, el abuso de poder y cuántas formas administrativas humillan a la clase obrera.

Repudiar la represión, en cualquiera de sus modalidades, oponiéndose al hostigamiento, asedio, encarcelamiento y condena a quienes promueven ideas sobre el libre sindicalismo.
Respetar el derecho de los trabajadores por cuenta propia a crear sindicatos o pertenecer a los de su preferencia, a la vez que respetar aquellos que decidan no sindicalizarse.
Exigir se cumplan las Normas Internacionales del Trabajo (NIT) OIT y sus Convenios y/o Recomendar Protocolos y cuantas normas internacionales coadyuven al beneficio de la clase obrera.
Incentivar la iniciativa privada para el trabajo por cuenta para que sea libre, creativa y sin límites.
Exigir para los trabajadores por cuenta propia el derecho a asociarse, crear pequeñas y medianas empresa que coadyuven el desarrollo económico y generen empleos.
Enfrentar los retos del trabajo por cuenta propia, las micro empresas, pequeñas, medianas y grandes.
Abrir espacios para la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica, propiciando el libre intercambio de ideas.
Promulgar un nuevo Código de Trabajo, Ley de Administración de Justicia Laboral y cambios en la Constitución de la República, acorde principios democráticos.
Reivindicar la asistencia social a los ancianos e impedidos físicos, cuyo ingreso no alcanza para subsistir, exigiendo al Estado protegerlos y crear asilos para los mismos.
Luchar por un trabajo digno y un salario justo que satisfaga las necesidades de la clase obrera, abonado en una sola moneda. La que sirva para comprar lo que necesita para vivir.
Reconocer el derecho al paro forzoso y la huelga, previamente ajustada.
Exigir a la CTC el reconocimiento de los sindicatos independientes.
Unir a los trabajadores estatales y por cuenta propia en los sindicatos independientes.
Permitir la ayuda financiera internacional que posibilite a los trabajadores por cuenta propia crear empresas, dándoles participación en organizaciones no gubernamentales que los auxilien a fomentar sus negocios.

· Ejercer los profesionales el trabajo por cuenta propia en su especialidad u otra a fin.
· Modificar el sistema tributario que extorsiona a los trabajadores por cuenta propia rebajar los impuestos, modificarlos y dar facilidades de pago.
· Incentivar la creatividad humana para ejercer el trabajo por cuenta propia.
· Ejercer los profesionales el trabajo por cuenta propia en su especialidad u otra relacionada con su perfil.
· Consentir la asociación entre las microempresas para que los productos tengan un precio asequible a la población mediante la oferta y la demanda.
· Autorizar a cubanos y extranjeros invertir en los diversos sectores de la esfera productiva.
· Participar los trabajadores en los problemas económicos relacionados en las entidades donde se desempeñan.
· Reconocer los auténticos precursores que defendieron a la clase trabajadora y rescataron y consolidaron reivindicaciones síndico-laborales que se violan.
· Dar posibilidad a las madres que trabajan por cuenta propia a tener derecho a los círculos infantiles.
· Rechazar la violencia, la corrupción, el desempleo y la vagancia injustificada.

Respetar la dignidad humana, donde es esencial el libre ejercicio de los derechos humanos.

· Exhortar a los trabajadores agropecuarios y rurales a reclamar la tierra, exigir los implementos de labranza y vender sus productos a precios equitativos.
· Desarrollar una cultura laboral que sirva para defenderse de las administraciones, ante sus injusticias.
· Repudiar las estructuras burocráticas que emanan de intereses estatales y/o partidistas que frenan el desarrollo económico.

Objetar la injusticia laboral y las medidas disciplinarias arbitrarias o discriminatorias que violentan la integridad de la clase obrera.

Defender la compra-venta siempre que se acredite la propiedad si se tratara de un inmueble u otros que la requieran.

Otorgar el derecho a los trabajadores a disfrutar al final del año, como compensación al esfuerzo realizado, una remuneración adicional o aguinaldo.
Permitir a los empresarios extranjeros, o capitales mixtos, contratar libremente la fuerza de trabajo.

Rechazar el cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) que atenten contra la clase obrera.
Otros que conspire con la calidad de vida de los trabajadores cubanos.

Reafirmamos nuestro compromiso con los valores de la democracia, el Estado de Derecho, las prácticas de la sociedad civil, el pluralismo político, el respeto a los valores humanos y a las libertades que garantiza la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en base a los principios de soberanía, gobernabilidad, democracia, igualdad ante la ley, derecho a la libertad, la estabilidad, la tranquilidad, la justicia social y la paz.

Dado en La Habana,
23 de abril de 2012

¡POR LA PATRIA, LA LIBERTAD SINDICAL Y UNA CUBA LIBRE!
¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

María Elena Mir Marrero Maybell Padilla Pérez
Secretaria General Secretaria General
Confederación Obrera Nacional Consejo Unitario de Trabajadores
(CONIC) (CUTC)

Iván Hernández Carrillo
Secretario General
Confederación de Trabajadores Independiente de Cuba
(CTIC)

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Carta abierta a la Conferencia de Obispos Católicos: ¿Cuál fue el punto, queridos obispos, en que algunos líderes y voceros de la jerarquía católica extraviaron el sendero?
29 abril, 2012, 6:33
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Obispos de Cuba. Foto: publicado en la página de la Conferencia de Obispos Católicos

 

El amor todo lo espera… de ustedes también

Por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos

En el Cuatrocientos Aniversario de la Patrona de Cuba.

Queridos obispos cubanos, a ustedes y a los miles de sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos católicos, dirigimos este mensaje, en este Cuatrocientos Aniversario de la aparición de la imagen de la Santa Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad:

La sociedad y la Iglesia Católica cubana viven un momento de definiciones cruciales en su relación centenaria. Ante ambas se abren caminos que pueden recorrerse juntos, o bifurcarse si cualquiera de las dos extravía el rumbo.

Las claves para tomar el mejor sendero siguen siendo las contenidas en el mensaje El amor todo lo espera que emitieran Uds. mismos en septiembre de 1993. Aquel histórico documento, que mantiene plena vigencia a casi dos décadas de haberse hecho público, se expresaba en términos que parecen retratar lo que hoy todavía vivimos:

La gravedad de la situación económica de Cuba tiene también implicaciones políticas, pues lo político y lo económico están en estrecha relación.

Nos parece que, en la vida del país junto a ciertos cambios económicos que comienzan a ponerse en práctica, deberían erradicarse algunas políticas irritantes, lo cual produciría un alivio indiscutible y una fuente de esperanza en el alma nacional:

l. El carácter excluyente y omnipresente de la ideología oficial, que conlleva la identificación de términos que no pueden ser unívocos, tales como: Patria y socialismo, Estado y Gobierno, autoridad y poder, legalidad y moralidad, cubano y revolucionario. Este papel, centralista y abarcador de la ideología produce una sensación de cansancio ante las repetidas orientaciones y consignas.

2. Las limitaciones impuestas, no sólo al ejercicio de ciertas libertades, lo cual podría ser admisible coyunturalmente, sino a la libertad misma. Un cambio sustancial de esta actitud garantizaría, entre otras cosas, la administración de una justicia independiente lo cual nos encaminaría, sobre bases estables, hacia la consolidación de un estado de pleno derecho.

3. El excesivo control de los Órganos de Seguridad del Estado que llega a veces, incluso, hasta la vida estrictamente privada de las personas. Así se explica ese miedo que no se sabe bien a qué cosa es, pero se siente, como inducido bajo un velo de inasibilidad.

4. El alto número de prisioneros por acciones que podrían despenalizarse unas y reconsiderarse otras, de modo que se pusiera en libertad a muchos que cumplen condenas por motivos económicos, políticos u otros similares.

5. La discriminación por razón de ideas filosóficas, políticas o de credo religioso, cuya efectiva eliminación favorecería la participación de todos los cubanos sin distinción en la vida del país.

Y como lo expresó nuestro Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC): «La Iglesia Católica en Cuba ha hecho una clara opción por la seriedad y la serenidad en el tratamiento de las cuestiones, por el diálogo directo y franco con las autoridades de la nación, por el no empleo de las declaraciones que puedan servir a la propaganda en uno u otro sentido y por mantener una doble y exigente fidelidad: a la Iglesia y a la Patria. A esto se debe, en parte, el silencio, que ciertamente no ha sido total, de la Iglesia, tanto en Cuba como de cara al Continente, en estos últimos 25 años. Los Obispos de Cuba, conscientes de vivir una etapa histórica de singular trascendencia, han ejercido su sagrado magisterio con el tacto y la delicadeza que requería la situación» (Nos. 129 y 168b), pero un sano realismo implica la aceptación de dejarnos interpelar a nosotros mismos, lo cual puede no gustar, pero puede, también, llevarnos a las raíces de los problemas a fin de aliviar la situación de nuestro pueblo.

Queridos obispos cubanos:

Fueron ustedes los que acertadamente nos recordaron que el camino a seguir era el diálogo entre cubanos y definieron con claridad el tipo de interlocución que se requería cuando afirmaron:

Un diálogo con interlocutores responsables y libres y no con quienes antes de hablar ya sabemos lo que van a decir y, antes de que uno termine, ya tienen elaborada la respuesta, de los que uno a veces sospecha que piensan igual que nosotros, pero no son sinceros o no se sienten autorizados para serio.

Después de casi seis años de haber sido sustituido por enfermedad el que fuera jefe del Estado por casi cuarenta y siete años, las expectativas de reformas estructurales y de concepto que fueron prometidas, distan mucho de estar a la altura de la crisis que enfrenta hoy la sociedad. Ésta —y al parecer la propia Iglesia— se escinde entre aquellos que creen que todo llegará a su hora, fruto de la paciencia, y los que, agobiados por la creciente pobreza y la permanente falta de libertades básicas, han emprendido el camino de la protesta e incluso de la resistencia. A este grupo no se le ha respondido con un diálogo respetuoso, no se han escuchado sus inquietudes y propuestas, sino que se le ha acallado con una creciente ola de represalias policiales. Sin embargo, como ustedes bien proclamaron en 1993: Con la fuerza se puede ganar a un adversario, pero se pierde un amigo, y es mejor un amigo al lado que un adversario en el suelo.

La ausencia hoy de un diálogo nacional abierto, incluyente y sin otra cortapisa que la civilidad, nos arrastra al abismo de un nuevo ciclo de exclusión, de violencia nacional como opción desesperada para imponer un futuro que ya vendría nuevamente marcado por el odio. Como ustedes sabiamente indicaron el odio no es una fuerza constructiva.

Es sabido que al diálogo siempre se opondrán los que se benefician del actual estado de cosas. Ustedes lo dijeron valientemente hace casi dos décadas:

Sabemos bien que no faltan, dentro y fuera de Cuba, quienes se niegan al diálogo porque el resentimiento acumulado es muy grande o por no ceder en el orgullo de sus posiciones o, también, porque son usufructuarios de esta situación nuestra, pero pensamos que rechazar el diálogo es perder el derecho a expresar la propia opinión y aceptar el diálogo es una posibilidad de contribuir a la comprensión entre todos los cubanos para construir un futuro digno y pacífico.

Pero en 1993 ustedes dijeron mucho más:

Hacemos un apremiante llamado a nuestro pueblo para que no sucumba a la peligrosa tentación de la violencia que podría generar males mayores.

Y agregaron con prístina clarividencia:

Pero es necesario también que nos preguntemos serenamente en qué medida la intolerancia, la vigilancia habitual, la represión, van acumulando una reserva de sentimientos de agresividad en el ánimo de mucha gente, dispuesta a saltar al menor estímulo exterior. Con más medidas punitivas no se va a lograr otra cosa que aumentar el número de los transgresores, esto lo saben muy bien los padres de familia. Es muy discutible el valor del castigo para humanizar, sobre todo cuando este rigor se ejerce en el ámbito de la simple expresión de las convicciones políticas de los ciudadanos. Queremos, pues, dirigir también un insistente llamado a todas las instancias del orden público para que no cedan tampoco ellos a los falsos reclamos de la violencia.

¿Cuál fue entonces el punto, queridos obispos, en que algunos líderes y voceros de la jerarquía católica extraviaron el sendero? ¿Cómo pudo ocurrir que cargados de las mejores intenciones esas figuras cimeras de la Iglesia asuman en la actualidad una lógica y retórica complacientes que los aleja cada vez más de la prédica de Cristo y de ese llamado a nuestra conciencias que hicieran todos ustedes en 1993? ¿Cuándo decidió la Conferencia de Obispos autorizar al Cardenal, hablando y actuando prácticamente en nombre de toda la Iglesia, a tomar distancia de la prédica en favor del diálogo respetuoso e incluyente y asumir la retórica del poder, siempre pletórica de descalificaciones de todo tipo? ¿Pueden acaso esperar que la sociedad cubana siga sus consejos y pautas cuando ustedes no ejercen la corrección fraterna con quienes se alejan de ellos entre ustedes mismos?

La lógica de pactar la cooperación con un poder abusivo con la intención de contener sus desmanes y conducirlo al buen camino seguramente está bien intencionada, y sin duda puede permitir que se alcancen concesiones beneficiosas. Pero compromete —por razones de principio y por su limitada perspectiva— el testimonio de dignidad y credibilidad de una institución cuya lógica no puede ser política, sino la del amor. La Iglesia no puede permitirse el lujo de hacer pactos —de jure o de facto— que, guiados por una lógica de intereses o de poder, se realicen a expensas de su compromiso con la lógica del amor.

Nadie niega, y a todos nos regocijan, los avances obtenidos en la aceptación del papel social de la iglesia, frente a la exclusión por motivos religiosos, desde que se diera a conocer El amor todo lo espera hasta nuestros días. Ninguno fue una dádiva, todos son avances justos —aunque todavía distan de estar a la altura plena de las circunstancias—, y a ellos contribuyeron en no poca medida la visita del Papa Juan Pablo II, en 1998, y la más reciente de Benedicto XVI. Pero de nada valdrían esos pasos, u otros que pudieran darse, si el precio a pagar fuese el extravío de la misión esencial cristiana. Si se ha avanzado en el derecho a la libertad religiosa por no exclusión de los que tienen dichas creencias, en la nación se ha recrudecido la represión y exclusión de aquellos que no profesan la ideología oficial y se expresan frente a los abusos de un poder que no se somete a un estado de derecho ni permite libertades básicas de conciencia, expresión, reunión y asociación. Errado es el camino de intentar preservar lo logrado a favor de un grupo de víctimas, si el precio es la complicidad ante los abusos que se imponen a otras.

Las declaraciones del Cardenal Jaime Ortega Alamino en su presentación en la Universidad de Harvard han sido deplorables. Su doble mención, discriminatoria una, de infidencia la otra, fue éticamente inaceptable y carente de prudencia. En efecto, Mons. Agustín Román ya no está entre nosotros para aclarar o rechazar sus afirmaciones; y su juicio sobre la pretendida condición psíquica, jurídica y moral de compatriotas que ocuparon pacíficamente una iglesia en señal de protesta y fueron desalojados, si no con violencia dentro del templo, sí con recurso a la fuerza del brazo secular, fue cuando menos, temerario, improcedente. Cualquiera puede tener un mejor o peor momento al expresar una idea, pero el contenido, tono y actitud del Cardenal en esta ocasión ha develado cuánto se puede haber alejado de la lógica del mensaje medular que en 1993 emitiera la Conferencia de Obispos Católicos. Ha dejado injustamente mal parada a la institución que le corresponde representar, y a obispos, curas, monjas y laicos que de forma silente y abnegada han servido al pueblo todos estos años y han intentado protegerlo frente a abusos muy diversos a riesgo de no pocos peligros personales.

Los que suscribimos esta carta queremos, no obstante, llamar a la cordura a quienes hoy pudieran ceder a la tentación de dejarse arrastrar por el legitimo sentimiento de profundo agravio que las palabras del Cardenal Ortega han provocado. Él tendrá que responder ante Dios por sus actos y palabras. Pero con serena firmeza esperamos de los obispos, sacerdotes, religioso(a)s, laicos cubanos, y de las autoridades del Vaticano, que den muestras de renovado discernimiento, que ponga definitivamente coto a este tipo de manifestaciones y aseguren que la Iglesia Católica Cubana sea consecuente con el compromiso que hizo, según sus propias palabras no por casualidad, en septiembre de 1993. El Cuatrocientos Aniversario de la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad está llamado a recordarse como el año de la consolidación del compromiso eclesial con su pueblo, sobre la base de las prédicas de Cristo y no como un dato estadístico significativo en la asistencia a procesiones.

No hay mejores palabras para cerrar este urgente mensaje que las empleadas por ustedes mismos en el de 1993:

Hemos pedido al Señor dirigir este mensaje en su lenguaje de amor, sin lastimar a ninguna persona, aunque cuestionemos sus ideas en diversos aspectos, porque de lo contrario Dios no bendeciría el humilde servicio que queremos prestar a cuantos libremente quieran servirse de él.

Al igual que en 1993 la Iglesia supo descifrar las angustias de la sociedad cubana, deseamos y esperamos que hoy preste oídos a este reclamo… antes de que sea demasiado tarde.



Manuel Castro comenta “Opositores denuncian la “constantinización” de la Iglesia cubana”
28 abril, 2012, 7:32
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Por el bien del pueblo cubano y de la Iglesia católica es necesario que se jubile el cardenal Jaime Ortega y Alamino, que ya cumplió 75 años.

Por Manuel Castro Rodriguez
castropanama@yahoo.es

“(Con la Iglesia) estamos hablando el mismo idioma y no hay por qué no hablar el mismo idioma. Lo que persigue la revolución cubana es lo mismo que persigue la Iglesia católica”, declaró Eduardo Delgado Bermúdez, embajador de los hermanos Castro ante el Vaticano, unos días antes de la visita de Benedicto XVI a Cuba

http://www.diariodecuba.com/cuba/10136-la-habana-seria-penoso-que-el-papa-recibiera-disidentes

Los hechos demuestran que el sentido de esas declaraciones del embajador de los hermanos Castro ante el Vaticano va mucho más allá de lo que caracteriza a una diplomacia constructiva. Por ejemplo, al hablar el 25 de abril en un foro auspiciado por la Universidad de Harvard, Estados Unidos, el cardenal Jaime Ortega y Alamino utilizó un lenguaje muy similar al de la tiranía castrista

http://forum.iop.harvard.edu/content/church-and-community-role-catholic-church-cuba

El cardenal Jaime Ortega y Alamino declaró que son “delincuentes” los trece disidentes que ocuparon pacíficamente la Basílica Menor de la Caridad del Cobre -sin interrumpir las actividades propias del templo- y que fueron desalojados por la policía castrista a petición del Arzobispado de La Habana. Ortega y Alamino agregó “yo quisiera que ustedes vieran el informe de las personas que tomaron esa iglesia”.

¿El arzobispo de La Habana tiene acceso a los expedientes policiales del régimen militar que tiraniza a Cuba?

Berta Soler, la portavoz de las Damas de Blanco, aseveró que “si el cardenal diera seguimiento a la Doctrina Social de la Iglesia, lo primero que tenía que haber hecho era ir donde estaban esos hombres, que no eran bandoleros, y hacer oraciones con ellos, y no pedir que los desalojaran”. Berta Soler afirmó: “Donde hay desalojo hay fuerza represiva”.

La portavoz de las Damas de Blanco dijo que esos hombres “son rebaño de la Iglesia, y la Iglesia debe estar al lado de las personas que sufren, de los marginados”. Berta Soler recordó que “la Iglesia visita a los criminales, y los perdona, porque Dios perdona”. Añadió: “¿Quién es el cardenal para no perdonar, si fuese verdad que estos hombres son bandoleros?”

http://www.diariodecuba.com/cuba/10816-berta-soler-el-cardenal-esta-muy-equivocado-esos-hombres-no-son-delincuentes

El cardenal Ortega y Alamino llegó al extremo de decir que cuando él visitó Miami después de ser nombrado cardenal, monseñor Agustín Román -entonces Obispo Auxiliar de Miami, fallecido recientemente- le había pedido que eliminara de su homilía la palabra ‘reconciliación’. Cardenal, de niño me enseñaron que carece de ética quien revela una conversación privada, máxime cuando quien supuestamente se lo solicitó, no puede desmentirlo. Cardenal Ortega, ¿por qué usted no lo dijo cuando monseñor Agustín Román vivía?

Durante la conferencia en Harvard, el cardenal Ortega también acusó a los medios opositores a la tiranía castrista de “fabricar noticias”. Le pregunto al arzobispo de La Habana si él también considera que Amnistía Internacional se dedica a “fabricar noticias”. Por ejemplo, Amnistía añadió a José Daniel Ferrer García a su lista de presos de conciencia y denuncia: “En los últimos 24 meses Amnistía Internacional constata un brusco aumento del acoso y las detenciones contra disidentes políticos, activistas de derechos humanos, periodistas y blogueros de toda Cuba. Desde marzo de 2011, por ejemplo, se ha detenido a más de 65 periodistas independientes, la mayoría en más de una ocasión. (…) “las autoridades cubanas han agudizado su estrategia de silenciar a la disidencia mediante el acoso a activistas y periodistas, a los que se somete a detenciones breves y actos públicos de repudio. Las autoridades cubanas siguen sin tolerar ninguna crítica a las políticas del gobierno realizada fuera de los mecanismos oficiales bajo su control”.

Cardenal Ortega, Amnistía Internacional finaliza expresando: “Los efectos negativos del embargo estadounidense, que en Amnistía Internacional hemos criticado en numerosas ocasiones, no justifican la represión de las libertades fundamentales en un grado que supera con creces lo que permiten las normas internacionales de derechos humanos sobre la protección de la seguridad nacional y el orden público”.

http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/cuba-libertad-presos-conciencia/

Cardenal, casi diariamente por espacio de un año le he estado enviando información al Sr. Roberto Veiga González –editor de Espacio Laical, de quien se comenta es primo suyo-, sobre la violación de los derechos humanos que sufre el pueblo cubano. A pesar de que el Sr. Veiga González es abogado y miembro de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de La Habana, hasta donde yo sé no ha movido un dedo para evitar esas violaciones.

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“Opositores denuncian la “constantinización” de la Iglesia cubana” (artículo publicado en Diario de Cuba)

Acusan al cardenal Jaime Ortega de dejar “tocadas para siempre” las relaciones Iglesia-disidencia, tras su errática conferencia en Harvard.

Varios representantes de la disidencia, entre ellos católicos y evangélicos, denunciaron el viernes las “desafortunadas” palabras del cardenal Jaime Ortega en un encuentro con estudiantes de la Universidad de Harvard.

Interrogado sobre los disidentes que poco antes de la llegada del Papa tomaron un templo en La Habana, Ortega negó que fueran expulsados por la fuerza y los describió como “delincuentes” y personas de “poco nivel cultural”.

“Es muy penoso que un pastor haga estas declaraciones denigrantes, y hable con tal sentido de rechazo”, afirmó el reverendo bautista Mario Félix Lleonart.

El pastor dijo que “se supone que la Iglesia esté junto a los pobres, pero la cubana vive un proceso de constantinización, de Iglesia perseguida a Iglesia al lado del emperador”.

El emperador romano Constantino I, El Grande, hizo grandes donaciones a la Iglesia y fue considerado como el primer emperador cristiano. Gracias a él, la Iglesia dejó de ser perseguida por el Imperio, para ser acogida por el Emperador.

Manuel Cuesta Morúa, portavoz del Partido Arco Progresista, coincide en que las declaraciones de Ortega fueron “desafortunadas” y cree que “con cada paso, el cardenal pierde cada vez más legitimidad frente al pueblo de Dios”.

“Ortega tiene una tendencia muy clara a utilizar el mismo lenguaje del código penal cubano. Él estuvo en las UMAP por un calificativo de ese tipo [delincuente]. Es una ironía muy amarga que ahora utilice el lenguaje prestado por el Gobierno”, apuntó el líder socialdemócrata.

Cuesta considera que este último suceso “deja tocadas para siempre las relaciones Iglesia-disidencia, por lo menos con la iglesia que representa Ortega, pues ha roto la posibilidad del diálogo y la mediación”.

“Inquietante tendencia a alejarse de la verdad”

El presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, concuerda con que, “lamentablemente”, las relaciones entre la Iglesia y el movimiento opositor quedarán “afectadas”.

“Y todo, por su afán de acercarse cada vez más al Gobierno, movido por una actitud de pragmatismo político que le aleja de la mayoría del pueblo”, advirtió Sánchez, quien además criticó que el arzobispo dijera al L’Osservatore Romano que en Cuba no quedan presos políticos.

“Es inquietante su tendencia a alejarse de la verdad de los hechos”, apostilló el activista.

Por su parte, el periodista independiente Guillermo Fariñas dijo que “sorprende que un ex-preso político, como lo es el cardenal, crea en las versiones jurídicas del Gobierno”.

“Su lenguaje se asemeja al de las autoridades. Veo cierta tendencia oportunista. Ahora la jerarquía católica recibe prebendas materiales del Gobierno y se olvida de que todos somos hijos de Dios”, explicó Fariñas.

“Un grave fallo”

En el exilio, Ortega y Alamino fue cuestionado abiertamente por el Partido Demócrata Cristiano de Cuba (PDC).

“Es un error muy grande, y una contradicción que lo cometa un miembro de la Iglesia”, afirmó Marcelino Miyares, presidente del PDC.

El máximo representante de la democracia cristiana señaló que “cualquier grupo de personas tiene derecho a ocupar un templo, porque es un territorio neutral, un santuario”.

“Son unas palabras muy inoportunas” del cardenal, añadió.

En un comunicado, el Comité Cubano Pro Derechos Humanos lamentó las palabras del cardenal en Harvard, “no solo por su persona, en cuanto a la pérdida de la confianza y crédito que muchos le tenían y le están retirando, sino por la nación cubana y lo mucho que él puede representar como autoridad moral”.

El Comité considera que Ortega ha cometido “un grave fallo en sus declaraciones, que no están en nada acorde con su misión evangélica del cristianismo y el amor a todos”.

“Nos atrevemos a pensar que si alguien esta sufriendo hoy sus faltas y equivocaciones en esa presentación de Harvard es el propio cardenal. Es un ser humano propenso a desatinos y se merece su oportunidad de rectificar”, dijo una nota firmada por Ricardo Bofill y Oscar Peña.



Declaración del Comité Ciudadanos por la Integración Racial
21 abril, 2012, 11:16
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La Habana, 20 de abril de 2012

El día de ayer 19 de abril, en horas de la mañana, fue arbitrariamente detenido Juan A. Madrazo Luna, activista cívico y líder del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR). Su detención estuvo precedida por lo que ya se ha convertido en algo habitual en su caso: el empleo del terrorismo de Estado contra su anciana madre Teresa Luna.

La detención estuvo motivada por la serie de talleres que viene dando el CIR dentro de su jornada en homenaje al Partido Independiente de Color, cuyos miembros y líderes fueron masacrados hace justamente un siglo, y por el bicentenario de los sucesos que llevaron al asesinato de José A. Aponte.

Por eso esta detención reviste, simbólicamente, una particular connotación cultural y racista: el régimen criollo de la isla, independientemente de su vestidura ideológica, vuelve a reaccionar con virulencia frente a quienes creen en la auto emancipación y autonomías culturales y viene desarrollando una fuerte labor de empoderamiento y autoconciencia ciudadanas. Una muestra de que las personas negras en Cuba tienen una ardua labor por delante: trabajar como ciudadanos en la democratización de la sociedad cubana y también desde la conciencia racial para completar el proceso de integración de la nación.

Ciertamente las autoridades del régimen pierden la compostura y la autoridad con cada paso que dan contra el CIR. Incapaces de gestionar una contestación intelectual, cultural y política, solo les viene quedando el uso del poder como castigo y venganza contra quienes no logran reducir a la obediencia racial y étnica. Y el uso del poder como castigo, alejados cada vez más del ordenamiento jurídico vigente, disminuye la autoridad del gobierno en formas que su desesperación no logra percibir. Peor: el empleo permanente de la devastación psicológica de una madre como técnica de poder político no es solo terrorismo de Estado, sino una cobardía desconectada de toda la tradición cubana. Y responsabilizamos al Estado cubano por las consecuencias que su actitud pueda traer a Teresa Luna.

El CIR aprovechará su interlocución con el Comité de las Naciones Unidas contra la Discriminación Racial para iniciar un proceso de denuncias bien documentadas sobre las prácticas discriminatorias del régimen en detrimento de quienes, sin violar la ley, luchan por la plena igualdad racial y el empoderamiento independiente de los ciudadanos.

Leonardo Calvo Cárdenas
Vice Coordinador CIR



Desde Cuba: Nuevo País sobre la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias
21 abril, 2012, 11:11
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La Habana, 20 de abril de 2012

Declaración

Después de culminada la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia, prosigue el debate sobre la pertinencia de la participación del gobierno cubano en dichos cónclaves.

Nuevo País considera que esta discusión de galerías refleja un débil compromiso institucional por parte de aquellos gobiernos que en nuestra región insisten en incluir a las autoridades de la isla en espacios en los que poco tienen que aportar.

Ciertamente es recomendable y políticamente correcto sostener un diálogo presumiblemente productivo con el gobierno cubano. La inclusión y no la exclusión es el enfoque apropiado para avanzar en la resolución de conflictos y en las agendas internacionales y globales de avance y progreso para nuestras sociedades. Sin embargo apostar por la participación de interlocutores en espacios que nacen de compromisos institucionales que todos deben cumplir, respetar y promover no es la mejor manera de proveer al desarrollo de políticas sociales que garanticen el bienestar de nuestros ciudadanos.

Las Cumbres de las Américas nacen de la Organización de Estados Americanos, la única organización en nuestro hemisferio provista de mecanismos y compromisos institucionales que, no sin desafíos, proporciona estabilidad y retroalimentación entre los ciudadanos y los Estados de la región. El gobierno cubano ha decidido auto excluirse de dicha organización y no pierde oportunidad para denostarla, independientemente de que en su reunión de Honduras, todos los países de la región le invitaron para que se reincorporara.

Para el intercambio con el gobierno cubano existen en América Latina una miríada de espacios que posibilitan esa especie de diálogo monárquico tan del gusto en nuestro continente, y que garantizan la tentadora distancia que cierto tipo de poder político necesita guardar respecto de sus ciudadanos. Refleja poca visión de Estado promover la interlocución política en marcos fuertemente institucionalizados con gobiernos que niegan comprometerse con principios e instituciones que los ponen bajo el escrutinio de sus ciudadanos.

Esta posición no solo debilita la democracia, es también contraproducente para los mismos gobiernos que la promueven. De hecho en nuestra región existen grupos que constantemente presionan por quebrar el marco institucional de Estados constituidos. Promover la desinstitucionalización regional parece una irresponsabilidad en las Américas.

Mesa Coordinadora
Proyecto Nuevo País.



Reporte sobre la segunda 2da. Jornada del Foro Nuevo País
18 abril, 2012, 8:14
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Escuelita cubana, allí están los que vivirán en un nuevo País. Foto: Brunosan

 

La Habana, 17 de abril de 2012

El REPORTE DEL FORO NUEVO PAÍS III

La segunda 2da. Jornada del Foro Nuevo País se realizó los días 14 y 15 de abril en varios lugares del país.

Originalmente estaba previsto que esta se realizará en 80 Casas del Foro. Sin embargo hasta el día de ayer lunes habían reportado 85 casas, faltando todavía el reporte de la Isla de la Juventud.

Excepto dos Casas del Foro, ambas en Santiago de Cuba, no se reportaron hasta el momento interferencias por parte de la policía política.

Participaron esta vez, teniendo en cuenta que es este un reporte preliminar, 765 ciudadanos repartidos en varias zonas del país: Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, La Habana, Santiago de Cuba, sin contar Isla de la Juventud, cuyo reporte aún esperamos.

Cabe destacar un hecho importante para la dinámica y naturaleza del Foro Nuevo País: seis de las casas que hicieron el Foro decidieron realizarlo espontáneamente, sin previa coordinación con la Mesa Coordinadora, o con los coordinadores en las diferentes provincias.

Significa que Nuevo País va logrando uno de sus fines básicos: el auto reconocimiento y empoderamiento ciudadanos necesarios para que estos se conviertan en sujetos políticos proactivos. Una señal y garantía fundamental para ese proceso de democratización silenciosa que Nuevo País va implementando a través de la deliberación ciudadana.

Se siguen creando las condiciones para la realización de las Jornadas del Foro Nuevo País. La 3ra. Jornada tendrá lugar, siempre a la misma hora: 10.00am, el sábado 26 de mayo. Oportunamente comunicaremos cuántas Casas de Foro abrirán esta vez sus puertas a la democracia deliberativa.

Los resultados definitivos de la 1ra y 2da Jornadas del Foro Nuevo País se darán a conocer prontamente.

Mesa Coordinadora
Proyecto Nuevo País



Salir del atrincheramiento y hacer política
17 abril, 2012, 21:22
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Por Dr. Darsi Ferret
La Habana, Cuba. 16 de abril de 2012.

La recién concluida Cumbre de las Américas fue una buena ocasión para discutir con veracidad el asunto de la oveja negra cubana. Pero se quedó en el tintero. Otra vez se puso en práctica los remanentes de la vieja política trasnochada de la Guerra Fría, para intentar manejar a este díscolo sujeto descarriado en el hemisferio desde hace más de medio siglo.
Son numerosas las aproximaciones desajustadas con el obtuso régimen que no da señas de asumir la necesidad de adoptar reformas verdaderas. Por un lado, Estados Unidos con su embargo comercial transformado en una práctica de consuetudinario “jab” para mantener la distancia, y sin efecto pretende aislar al totalitarismo antillano; por otro, la Unión Europea con su frágil valladar de la Posición Común, que no pasa de ser un reproche moral muy comedido hacia la dictadura, mientras permite que desde su zona les hagan llegar solapadamente financiamientos y tecnologías; que decir de los países latinoamericanos, simpatizantes abiertos, disimulados o indiferentes de las violaciones a los Derechos Humanos que a diario pone en práctica el régimen cubano, se desgastan en el intento de ponerle colorete a la única y más vieja dictadura militar del continente, y pujan por recibirla como un invitado más en las reuniones democráticas.
Todas estas políticas parecen resistirse al cambio de enfoque y de aproximación a los problemas irresolutos que imponen en la época actual las modernas dinámicas de la Globalización. Sencillamente, el mundo marcha aceleradamente hacia otra fase comunicativa, de interrelación cada vez más profunda y activa entre las naciones. ¿Cómo justificar la insistencia en el aislamiento a la antigua para tratar el caso cubano? Y a la vez, ¿cómo persistir en ver a la dictadura militar cubana como un país común y corriente? La inclusión también va con Cuba, pero no como una nación estable, democrática y en el camino de la integración con el resto del mundo. Hay que incluirla en todas las esferas de interrelación global, pero para esperarla en la puerta con escoba democrática en mano y todo el tiempo que dure cada evento pasarlo dándole escobazos democráticos con ella a los ilegítimos representantes isleños, recordándoles que no son iguales al resto de los presentes y que no se les acepta su constante metedura de forro.
Los detentores del poder de la presente Cuba son miembros de una casta depredadora que hace más de medio siglo mantiene secuestrada la soberanía mediante el uso de la fuerza y que ejercen un total desprecio por la voluntad popular. Por tanto, en el marco del escenario nacional, continental y mundial no tienen legitimidad alguna, y esa incómoda verdad hay que reprochársela cada vez que haya oportunidad de hacerlo. Gobiernan a base de intereses y antojos con el único fin de conservar sus privilegios y obligar al pueblo cubano a vivir en la miseria bajo el prisma de su estrechísima visión del mundo. El cubano es un pueblo secuestrado, similar a las victimas que sufren a manos de las FARC u otro tipo de delincuentes. Lo único que acumula es creciente sufrimiento, constantemente arreado hacia la explotación por dictadores que se han adueñado del país y lo utilizan como una finca familiar.
Aceptar a la dictadura de los Castro en todos los escenarios políticos no está mal, siempre que no se lleve a la mesa como un invitado más y que se sientan a gusto para desatar sus andanadas de insultos, o ataques contra el sistema democrático que sí ha elegido al resto de los presentes, y convertir esos sitios en tribunas desde donde acusar a su eterno enemigo a muerte, al que sin embargo le compra comida, medicamentos y le suelta el excedente poblacional que no tiene cómo mantener y, para colmo, le acepta subvenciones, los Estados Unidos de América. A esa Cuba que se quiere aparecer en esos sitios hay que tratarla como se merece: como peligroso derrelicto que intenta siempre sabotear el proceso democrático e integrador. Hay que aprovechar todos los encuentros para zarandearla con las verdades que se acomoda en no escuchar.
Pese al esquema que parece flotar como certeza de Perogrullo de que el presente gobierno de la Habana no constituye un peligro para la estabilidad del continente, tal como activamente persistiera en serlo antes, la verdad está a la vista. La dictadura isleña ha promovido y promoverá todo tipo de organización regional o gobierno que enfrente al Norte de América con el resto de las naciones del continente, cuestionando o emponzoñando desde dentro de los marcos democráticos de la región, similar a lo ocurrido en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Honduras y Haití. Así también remacha los viejos clichés de desconfianza, odio y temor hacia unos Estados Unidos diabolizados. Se ha visto que esto es algo que parece muy oportuno para personales intereses en determinadas élites gobernantes de América Latina. Por lo cual, comienzan a surgir como hongos en el panorama político del área instituciones sin verdaderos ánimos de integración económica incluyente, sino politizadas como la CELALC, ALBA, UNASUR y otras que deben andar aun cocinandose, francamente exclusivas del miembro más poderoso e influyente, los Estados Unidos, lo que es un absurdo criminal para sus propios pueblos.
No obstante, los gobiernos que apoyan estos experimentos, presentados como cumbres de los países del Sur realmente integradoras se autoengañan. La presente debilidad del régimen cubano no le permite hacer su vieja política de intervencionismo armado y subversión violenta, pero la metástasis de su naturaleza destructora del Estado de Derecho sigue viva y se filtra en cancillerías, partidos, instituciones y supuestas políticas nacionales, en donde constantemente intenta poner en práctica la trasnochada intentona de excluir a los Estados Unidos, a nombre de una unidad latinoamericana sin visos de conformación económica real, y donde más bien se ponen en activo viejos rencores y desconfianzas hacia el mayor mercado del mundo en bienes, servicios y proyectos materiales para el desarrollo. Esas acciones irresponsables, practicadas por no pocos gobiernos, ponen bajo una cruda luz los enormes defectos institucionales de las democracias y sistemas políticos del área Latinoamericana.
Lo que debe quedar claro es que los actuales y autoproclamados representantes del archipiélago cubano NO representan la voluntad del pueblo, sino a ellos mismos. Y gozan de tal grado de ilegitimidad como el que tuvieron en su momento Trujillo, los Somoza, Duvalier, Pinochet, Velazco Alvarado, los generales de la junta militar argentina y todo el resto del club de los regímenes que se han encargado de estrangular el respeto a las libertades y derechos fundamentales de sus pueblos.