Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Premios Tolerancia Plus 2011
26 noviembre, 2011, 7:37
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La Habana, 24 de noviembre de 2011

El pasado 18 de noviembre se reunió el Comité de Otorgamiento de los Premios Tolerancia Plus para decidir, de entre los candidatos, quienes serían los dos galardonados en esta edición de 2011.
Este Comité está conformado por los representantes de las diversas organizaciones que a partir del proyecto Nuevo País y junto al Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) auspician este premio: Club de Escritores de Cuba, Comité Ciudadanos por la Integración Racial, Observatorio Ciudadano contra la Discriminación, Proyecto Límite Humano, Partido Liberal Nacional Cubano, Movimiento Democrático Popular Cubano y Partido Arco Progresista.
En esta edición sigue siendo pertinente recordar lo que habíamos anunciado al momento de dar a conocer las nominaciones: “El Premio Tolerancia Plus fue instituido para distinguir a personas e instituciones, cubanas o extranjeras, que se hayan destacado o se destaquen por el respeto a las diferencias, por la promoción de la tolerancia, la lucha contra la violencia, y la protección y búsqueda de la tolerancia hacia y dentro de las minorías en Cuba”. Hoy dijimos entonces, “en medio de la dura represión que se cierne sobre quienes expresan en acto y en pensamiento el valor fecundo de la diferencia” perseveramos en nuestro propósito.
La víspera de fin de año no escampa la represión. Este mismo evento viene siendo objeto de acoso por más de una semana, y los líderes del CIR han sido hostigados con variable intensidad para impedir el éxito de estos magníficos eventos que demuestran el vigor de la sociedad civil.
Como saben, Tolerancia Plus tiene dos modalidades. Una en el capítulo racial y la otra general.
Los candidatos propuestos este 2011 fueron, en el capítulo racial, la Dra. Leyda Oquendo, fallecida el pasado año, y la Peña del Jazz de Santa Amalia. Para el premio general fueron propuestos el trovador Pedro Luis Ferrer, el Padre José Conrado, de la Iglesia Santa Teresita en Santiago de Cuba, y la académica María Cristina Herrera, también fallecida el pasado año en la ciudad de Miami.
En la decisión tomada por el Comité de Otorgamiento participaron como jurado diez representantes de las organizaciones auspiciadoras de Tolerancia Plus. Ellos decidieron, después de la presentación de los argumentos, y en ambos casos por unanimidad, entregar el Premio Tolerancia Plus 2011 en el capítulo racial a la extinta Dra. Leyda Oquendo; y Tolerancia Plus 2011 en la categoría general al Padre José Conrado, de la iglesia Santa Teresita en Santiago de Cuba.
Los Premios serán entregados el 29 de diciembre en la fiesta anual que Nuevo País y el Comité Ciudadanos por la Integración Racial organizan todos los años, y que en este coincidirá con la participación de aquel último, como organización invitada, en el Festival Anual Poesía SINFÍN coordinado por el conocido y prestigioso proyecto cultural OMNI Zona Franca.
Los méritos de ambos premiados sobran. En sus respectivos ámbitos Leyda Oquendo y el padre José Conrado se han destacado por una Cuba cada vez más coincidente con sus raíces, sus pluralidades y el ideal trazado desde sus orígenes.
Los currículos hablan. Y El caso de la Dra Leyda Oquendo es paradigmático en más de un sentido.
¿De quién estamos hablando?
Leyda Oquendo Barrios (1936-2008) fue periodista e historiadora. Se graduó de periodismo en la desaparecida escuela “Márquez Sterling”. De historia en la Universidad de La Habana, llegando a ser, a su fallecimiento, Doctora en Ciencias Históricas. Logró desempeñarse como periodista de televisión y radio en Cuba y como historiadora en la Academia de Ciencias. Fue también asesora de la Casa de África del Museo de la Ciudad.
La Doctora Leyda Oquendo, afrocubana por origen y por convicción, acompañó su preocupación por la historia de la afrodescendencia, en Cuba y en el mundo, con la ocupación activa, aunando a la intervención intelectual la participación en el ámbito social. Sus visitas a África redundaron en la elaboración de su tesis doctoral, luego publicada como libro, en donde caracteriza y explica el fenómeno del tribalismo africano. Si bien sus ejes temáticos y conclusiones estuvieron entonces muy marcados por la etnología soviética, la autora, por sí, se procuraría otros derroteros que le permitieran un conocimiento más apegado a la polisémica, versátil y complicada realidad del continente-madre. Así, su acercamiento a la academia mexicana, venezolana, italiana, entre otras, pronto daría frutos de envergadura y nunca más su obra fue editada en la Isla.
Discípula de Walterio Carbonell, otro luchador contra la discriminación desde posiciones declaradamente marxistas, y de José Luciano Franco, en todo momento y pese a cualquier circunstancia les respetó públicamente, sin permitir el abandono de aquellas; respeto a los ancestros —concedía profundo significado a la ancestralidad— que igualmente expresó no permitiéndose el extravío ni la simulación respecto a las más sanas obsesiones que le acompañaban: la denuncia de la existencia del racismo antinegro en la Isla, el estudio de la realidad africana del ayer y del presente, así como la situación de la población afrodescendiente cubana.
En aras de cumplimentar esos propósitos fundó en la Casa de África el Aula-taller “José Luciano Franco”, uno de los primeros escasísimos espacios de debate sobre la realidad de la temática etno-racial en Cuba; fue cofundadora de los talleres internacionales de antropología socio-cultural que cada enero se efectúan en la Casa de África y fomentó los intercambios de estudiosos extranjeros de la temática afro con los cientistas sociales cubanos. En paralelo, ejerció el magisterio y la comunicación social.
El magisterio desde el Aula-taller y los abundantes contactos con los más jóvenes, que seríamos para ella preocupación y ocupación. Era la Maestra con la que se podía contar para intercambiar sobre los intereses comunes y la que empujaba a exponer en público las ideas, aun si no eran muy ortodoxas y por lo mismo no bien apreciadas, pues admiradora impertérrita del afroestadounidense Du Bois, era esa su manera de instar a los jóvenes estudiosos de la temática a romper “la barrera del color”.
La comunicación social tuvo en ella siempre una cultora, lo mismo en la pedagogía que en la radio, donde dio vida al único programa que por mucho tiempo ha estado al aire en el dial nacional, en Radio Taino, llevando al estudio a cubanos y extranjeros, preferentemente afrodescendientes, a hablar de los temas propios de sus culturas;. Desfilaron por allí el consagrado Rogelio (Agustín) Martínez Furé y también el ignoto periodista y antropólogo Ramón Torres. Desde allí los radioescucha conocieron de gastronomía afro, de música afro y de los abakuá, entre otros temas, pues estaba convencida de que África, los africanos y la afrodescendencia siguen siendo los grandes desconocidos de la historia.
Su posicionamiento intelectual y etno-racial, pese a su condición de militante comunista, la condujeron al ostracismo, siendo más conocida y reconocida en el exterior que en la Isla. México, Venezuela, Colombia e Italia, entre otros, serían espacios intelectuales donde le reclamarían y publicarían su obra; allí laboraba como incansable conferencista pese a su débil salud, al tiempo que en su país era más reconocida por el cuerpo diplomático africano que por sus colegas. Su incansable batallar la llevó por todo el país, haciéndose presente en cuanto evento provincial o municipal pudiera participar, persuadida de la necesidad de hacerse presente el subalternizado en todo espacio.
Destacó, además, como defensora de la mujer negra y, aunque las conoció tarde, de las afrorreligiones. Le preocupaba la excesiva blancura de la academia en Cuba y su funcionamiento desde la cotidiana práctica racista antinegra. Admiraba el movimiento por los derechos civiles librado por los afroestadounidenses, y, al final de su vida, su mayor motivación era su diáfano posicionamiento obamista, pues valoró en su real magnitud el influjo y trascendencia, para todo el continente americano, de la candidatura de un hombre negro a la presidencia de los Estados Unidos.
El destino selló sus días el 3 de diciembre de 2008, un día antes de que aquel fuera elegido presidente. Partía con la esperanza renovada por el destino de la nación, pues le infundían ánima las nuevas generaciones de intelectuales afrodescendientes cubanos, entre los cuales miraba con especial orgullo la declaración de afrocubanidad empezada a primar entre estos.
Todo esto fundamenta un premio para quien de seguro trabajo más pos su convicción que por las modas pasajeras que nunca calan hondo en los problemas profundos de las diferencias.
Y aunque, póstumamente, el CIR otorga su Premio Tolerancia Plus 2011 a esta valiente mujer de ideas, que será mejor recordada en mejores momentos para Cuba.
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¿Y Qué decir del otro premiado, en este caso con el Premio Tolerancia Plus que Nuevo País otorga en su categoría general?
José Conrado Rodríguez Alegre, nació en San Luis, antigua provincia de Oriente, el 4 de junio de 1951. Cursó los primeros estudios en el colegio La Salle de Santiago de Cuba y después en la Institución Escalante, también en Santiago, y en la escuela pública en San Luis. En 1964 entró en el Seminario San Basilio Magno, en El Cobre, cuya sede se trasladó en 1968 para Santiago de Cuba. En 1970 completó sus estudios eclesiásticos (filosofía y teología) en el Seminario San Carlos y San Ambrosio de la Habana. Se ordenó sacerdote en 1976.
Ese mismo año fue nombrado profesor de filosofía en el Seminario San Basilio de Santiago de Cuba, encargado de las capillas de Cristo Rey y San Pedrito y coadjutor de la parroquia de la Trinidad. Además era el capellán del grupo de Universitarios católicos de la Universidad de Oriente. En 1980 fue párroco de San Antonio María Claret en el barrio de Sueño. Desde ese año coordinó los trabajos de la Reflexión Eclesial Cubana en su diócesis, proceso que culminó con el ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano). En enero de 1986 es nombrado párroco de la Catedral de Santiago. En Octubre del mismo año sale a realizar estudios de filosofía y teología en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid, licenciándose en Filosofía. En 1988 publica su primer libro, “Florecillas de la Iglesia Cubana”, en Madrid.
En 1988 regresa a Cuba y es nombrado párroco de Palma Soriano y Contramaestre. En 1993, ante la grave situación que atraviesa el país, escribe su carta al jefe de Estado, Fidel Castro Ruz, en el marco de un retiro espiritual. La carta fue leída el día de la Caridad de 1994, al final de la homilía en la fiesta de la Patrona Nacional. En 1996, sale nuevamente a España para hacer la licenciatura en periodismo y culminar sus estudios en teología. En 1998 publica su segundo libro, “Utopías”, (Miami, 1999), (una plataforma para el diálogo entre todos los cubanos)). En 1999 defiende su tesis de grado para la licenciatura en periodismo, “El fenómeno de la disidencia en los países totalitarios y postotalitarios”.
Al retornar de sus estudios, es nombrado párroco de Santa Teresita de Niño Jesús, en Santiago de Cuba. En el 2009 hace pública su carta al jefe de Estado, Raúl Castro Ruz. En el año 2010 se le otorga el premio “Geremek”, por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Polonia y la Comunidad de Democracias, por sus aportes a la Defensa de los Derechos Humanos y la Democracia en Cuba, en acto presidido por el Presidente Lech Walesa, las Secretarias de Estado de EEUU Hillary R. Clinton y M. Allbright, el Cardenal Stanislaw Dziwisz y el Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Dr. Sikorsky.
Esta es una mochila moral e intelectual que le ha granjeado una ola sucesiva de olvidos, desamparos y ataques que le mantienen, no obstante, firme dentro de la nave cubana.
Desde los lugares supuestamente recónditos en los que se le han pretendido confinar, como si las palabras de amor, tolerancia y respeto pudieran ser alejadas con la geografía, ha dicho claro y alto que los derechos humanos valen y que el respeto de la diferencias es la materia viva esencial para hacer de Cuba un lugar mejor.
En algún lugar el padre José Conrado dijo algo que siempre merecería ser recordado: “Decía el Dante”, expreso Conrado, “que en el Noveno Círculo estaban los que no se comprometían en tiempos de crisis y conflicto”. Y proseguía. “Soy uno más, pero aunque mi voz sea un murmullo no me voy a callar ni mi voz va a faltar”. Por eso, decimos nosotros, en tiempos de crisis, cuando muchos deciden no hablar de valores, esta frase va en dirección de ese viento moral que necesita Cuba para asumir uno de los retos fundamentales de los cubanos: la tolerancia entre todos.
Y aunque Conrado expresara en otro lugar: “Tengo miedo pero a la vez no puedo dejarme paralizar: sería la muerte del espíritu”. Nosotros, que también tenemos miedo, preferimos asumir esta valiente frase como resumen del drama de todos los cubanos y como invitación a entregarlo todo por la tolerancia y el respeto entre todos los seres humanos.
La Dra. Leyda Oquendo Barrios y el Padre José Conrado Rodríguez Alegre se unen así a una lista de premiados ilustres para Cuba. A Dagoberto Valdés, “el cubano pinareño empeñado en devolvernos a la civilidad”, que lo recibió en 2007; a Elvira Cervera, quien lo recibió en 2008, por su “lucha contra el racismo en los medios culturales”; al Doctor Carlos Moore, “un cubano de largo batallar por la defensa de negros y negras desde el concepto mejor: la incorporación de la propia diferencia”; y la Coordinadora Socialdemócrata de Cuba, con sede en Miami, que recibieron el Premio Tolerancia Plus en su capítulo racial y en su categoría general, respectivamente, en su edición 2009-2010.
Tolerancia Plus crece.

Comité de Otorgamiento Premios Tolerancia Plus

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JAQUE MATE A LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA. El análisis racional de los elementos que integran la triada pre-teológica judeo cristiana, nos permite: ___criticar objetivamente el profetismo judío y la cristología de San Pablo que estructuran la doctrina judaizante de la Iglesia; visualizar nítidamente que el profetismo judío es opuesto a las enseñanzas de Cristo; visualizar la omisión capital que cometió Pablo en sus epístolas al mutilar al cristianismo de la doctrina más importante para la humanidad. Desechando la prueba viviente de la trascendencia humana patente en Cristo, que se alcanza practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos hasta adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos). Disciplina que nos da acceso a los contenidos meta concientes, y potencialidades del espíritu__ Y la urgente necesidad de formular un cristianismo laico enmarcado en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana (sustentada por filósofos y místicos, y su veracidad comprobada por la trascendencia humana de Cristo); a fin de afrontar con éxito: “el ateismo, el islamismo, el judaísmo, el nihilismo, la nueva Era y la modernidad”, que amenazan con sofocar al cristianismo. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

Comentario por Rodolfo Plata




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