Cuba Nuestra: Sociedad Civil


IMPUESTOS DESPROPORCIONADOS Y DISCRIMINATORIOS
19 abril, 2011, 16:07
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Raúl Castro escucha a Ricardo Alarcón durante la reunión  Asamblea Nacional celebrada en agosto de 2010. Foto: Cubadebate

El presidente Raúl Castro comunicó la posibilidad de contratación de fuerza de trabajo por los cuentapropistas, en su discurso resumen de la sesión de la Asamblea Nacional el 1 de agosto de 2010.

De esta forma se rompía con uno de los dogmas más acendrados durante decenios en Cuba. A tal punto que el Artículo 21 de la Constitución vigente establece: “Se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno.”

Esta trascendental decisión, que elimina el tabú sobre la contratación de fuerza de trabajo por personas privadas, creó muchas expectativas sobre la posibilidad de que se permitiera el establecimiento de pequeñas y medianas empresas (PYMES), entre otras iniciativas. Un paso muy importante para el surgimiento de puestos de trabajo que facilitaran la reubicación de los trabajadores despedidos por el Estado en el marco del necesario reordenamiento laboral también anunciado.

El 7 de octubre se aprobó la Resolución No. 286 del Ministerio de Finanzas y Precios que, entre otros asuntos, dictó las normas relativas al pago de impuestos por la utilización de la fuerza de trabajo, imponibles sobre la base de los salarios, sueldos, gratificaciones y remuneraciones que se paguen al personal que contraten o utilicen los cuentapropistas.

Según esta disposición, en los casos que se emplee personal para ejercer la actividad, será pagado el impuesto por la utilización de fuerza de trabajo aplicando el 25,0% al total de las remuneraciones abonadas, considerándose como remuneración mínima mensual por trabajador contratado el salario medio mensual incrementado en un 50,0%. Cuando sean contratados más de 10 trabajadores y hasta 15 la remuneración mínima será dos veces el salario medio mensual, y cuando se contrate más de 15 será de tres veces el salario medio antes mencionado. Se considera como salario medio mensual el vigente en cada provincia, o en el municipio especial de la Isla de la Juventud, en el ejercicio fiscal anterior, reconocido por la Oficina Nacional de Estadísticas.

Si se contratara hasta 10 trabajadores el impuesto a pagar sería el 37.5% del salario medio mensual calculado como establece la Resolución No.286; más de 10 y hasta 15 el tributo será del 50,0%; más de 15 el 75,0%. Por supuesto cuando las remuneraciones reales sean inferiores a la base de cálculo, lo cual sucederá en especial con frecuencia al triplicarse el salario medio mensual- sin ser contemplada la categoría ocupacional- el pago del impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo podría ser superior al monto efectivo de las remuneraciones.

Este mecanismo es inadmisible y obviamente procura impedir el progreso de los negocios privados. En esas condiciones difícilmente podrán surgir PYMES en Cuba y la creación de suficientes puestos de trabajo para absorber el 1,3 millones de trabajadores que se pretenden reubicar. Producto de ello el gobierno se ha visto obligado a dilatar el cronograma de despidos, por no crearse con la celeridad requerida los puestos de trabajo para las personas excedentes.

Asimismo el esquema establecido es discriminatorio. Los tributos por la utilización de la fuerza de trabajo pagados por las entidades estatales y mixtas son considerablemente inferiores, así como abonados en función de las remuneraciones realmente efectuadas, sin multiplicarse por factor alguno, como ahora se impone a la incipiente iniciativa individual.

Este excesivo tributo por la utilización de la fuerza de trabajo, junto a otros como el relativo a los ingresos personales, contribuirá a hacer imposible el avance del trabajo por cuenta propia e impide que esta iniciativa sea un factor efectivo en ayudar a sacar el país de la grave crisis actual. Si la decisión de permitir la contratación de fuerza de trabajo fue positiva, los mecanismos tributarios prácticamente anulan los beneficios que podría rendir, con lo cual pervive el dogma contra la iniciativa privada que tanto daño ha hecho a Cuba.

La Habana, 18 de abril de 2011

Oscar Espinosa Chepe

Economista y periodista independiente

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