Cuba Nuestra: Sociedad Civil


CONTRIBUCION A LA SEGURIDAD SOCIAL IMPROCEDENTE E INJUSTA
19 abril, 2011, 15:56
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Florero cubano. Foto: Alberto Hernández

Con la ampliación del trabajo individual autorizado por el gobierno cubano mediante de Decretos– Leyes, Decretos, Acuerdos y Resoluciones puestos en vigor en Septiembre y Octubre del 2010, conjuntamente fue decidida la implantación del Decreto-Ley No. 278 “Del régimen especial de seguridad social para los trabajadores por cuenta propia”.

Esta medida legal establece la obligatoriedad de los trabajadores por cuenta propia a contribuir a un régimen especial de Seguridad Social para poder ejercer su trabajo. Para ello la persona en cuestión debe seleccionar una base de contribución, compuesta de 9 escalas que van de 350 hasta 2000 pesos, sobre la cual abonará el 25,0% de su valor mensualmente durante 30 años como mínimo, para recibir una pensión ordinaria por vejez cumplidos los 60 años las mujeres y 65 los hombres, que sería el 60,0% de la base de contribución seleccionada.

El monto de la pensión se determina sobre el promedio de la base de contribución mensual de los últimos 15 años naturales anteriores a la solicitud de la pensión. Si el trabajador contribuyó en ese período bajo otro régimen, se toma ese tiempo y los abonos efectuados, según corresponda.

En tales circunstancias, por ejemplo, si el trabajador escogió y mantuvo sin variar su contribución sobre la base de la escala de 350 pesos, pagó 87.50 pesos mensualmente durante 30 años para poder obtener su jubilación, o sea en este caso hipotético abonó un total de 31 500 pesos para obtener una pensión mensual de 210 pesos, la cual representa hoy 8.40 pesos convertibles (CUC). Esto sin considerar los efectos de la inflación no contemplados en el Decreto-Ley, ya que serán sufragadas las pensiones con una moneda con menor poder de compra a la utilizada para contribuir a la Seguridad Social, por el efecto de la inflación acumulada. Esto en modo alguno es una elucubración sin fundamento. De hecho la pensión media mensual pagada en el 2009 en poder de compra real representó el 34,0% de la pensión media recibida en 1990. En consecuencia resulta necesaria una indexación de los montos de las pensiones a los niveles de la inflación real para evitar que por lo menos no se deprecien, medida a adoptar también en materia salarial y en el pago de los intereses por cuentas de ahorro.

La intención de que cada ciudadano tenga una cobertura financiera para su vejez, la invalidez total temporal o permanente, y en caso de muerte a su familia, así como a las trabajadoras en ocasión de la maternidad, es algo positivo. No obstante, la obligatoriedad de que para desarrollar el trabajo por cuenta propia deba aceptarse el esquema propuesto en el Decreto- Ley No. 279 resulta una imposición arbitraria. En las complicadas condiciones en que surge la iniciativa privada: sin experiencia, falta de capital inicial, ausencia de mercados mayoristas, trabas burocráticas y prohibiciones; así como con una enorme carga impositiva diseñada para impedir el progreso de los negocios, esta contribución a la Seguridad Social obligatoria constituye un obstáculo adicional.

Esto sin entrar a analizar que las normas establecidas para la contribución de los trabajadores por cuenta propia son más severas que las vigentes para los trabajadores que realizan sus funciones en el sector estatal. Ellos solo contribuyen con el 2 al 5,0% de sus salarios, en concordancia con el monto de los mismos, a lo que se suma el aporte de las entidades empleadoras consistente en el 12,0% de los salarios abonados.

La mejor opción para la Seguridad Social de los cuentapropistas es dejar la contribución a la opción de estos trabajadores, por lo menos hasta que esta actividad se consolide. Así se eliminaría ese obstáculo a la iniciativa individual, ahora que comienza con tantas dificultades. En contrapartida podrían crearse programas alternativos de ahorro bancario para el retiro de estas personas, cuyos fondos podrían emplearse en créditos para financiar la construcción de viviendas u otros proyectos, y paralelamente con el cobro de los intereses incrementar el monto de los fondos. Esquemas que aplicados sobre la base de la voluntariedad, a la vez que aseguran el futuro de las personas, también pueden promover beneficios sociales.

Si algunas personas prefirieran la propuesta estatal establecida en el Decreto- Ley No.278, esa sería una libre decisión. Sin embargo, resulta injusto que a los trabajadores por cuenta propia se les ofrezcan condiciones más desfavorables que las otorgadas a las personas empleadas por el estado; además resulta indispensable la adopción de fórmulas para evitar la depreciación del valor de las pensiones a causa de la inflación acumulada, un hecho que afecta a los trabajadores cubanos en su conjunto.

La Habana, Abril 18 de 2011

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente.

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