Cuba Nuestra: Sociedad Civil


“Obstaculiza la libertad del pueblo de donde proviene su estirpe”: Carta abierta al senador cubanoamericano Marcos Rubio¨
26 febrero, 2011, 9:06
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Rubio en Miami: Fotos publicada en su página de Facebook

Nota enviada desde Cuba por Darsi Ferrer”<darsiferrer@yahoo.com>

La habana, Cuba. 22 de febrero de 2011.

Distinguido Senador:

Su primera iniciativa legislativa en el Congreso federal ha sido un error. Es lamentable, pero no se puede calificar de otra manera patrocinar una enmienda que aísla más a la sociedad cubana. Y esto ocurre justo en el momento en que la política exterior de los EEUU está dando un vigoroso salto hacia delante, promoviendo la comunicación sin barreras como recurso imprescindible para la libertad de los pueblos.

Lo invitamos a que reflexione al respecto. Como una toxina postrera de la que se practicaba en esa Guerra Fría que acaba de recibir en la región del Magreb su tiro de gracia, quizá su alineamiento con una política caduca haya respondido a requerimientos de compromisos personales con el objetivo de reforzar su nueva curul.

Hasta ahora su nombre ha sido promovido como el primer norteamericano de origen latino con posibilidades presidenciables. Por su juventud y carisma no dudamos que pueda lograrlo, pero consideramos que no le favorece en ello el retraso de sus actuales concepciones estratégicas en pro de la democracia y las libertades.

Aunque estamos seguros que no es su propósito, con esta última acción de hecho obstaculiza la libertad del pueblo de donde proviene su estirpe. Eso hace doblemente penoso que, como resultante, usted pretenda consolidarse como un aliado de la política de aislamiento en que nos mantiene el gobierno cubano.

Esta acción suya se hace más anacrónica aún ante la ola libertaria, genuinamente popular, que recorre el mundo islámico del Próximo y Medio Oriente en pos del fin de los regímenes totalitarios y de los autoritarismos. El reciente discurso de la Secretaria Clinton hace énfasis en el compromiso del gobierno norteamericano con la defensa de los medios de comunicación y su acceso a todo el mundo.

Esta política nos toca muy de cerca y se hace eco de las palabras que pronunciara el Papa Juan Pablo II en la enorme plaza ante el pueblo vitoreante: “Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo”.

Reflexione usted, senador, y tenga bien presente que el escenario político internacional y el concepto de relaciones internacionales de la gran potencia que lo tiene a usted como uno de sus legisladores ahora marcha en la dirección de los tiempos que corren, y no a la inversa.

Esperamos que pueda sacar provecho de ello para su futuro y exitoso cometido. Nada nos llena de más orgullo que tener a un norteamericano hijo de cubanos en los más altos puestos de esa gran nación.

Saludos y Dios lo ilumine,

Observatorio de Análisis Político, afiliado a la plataforma Consenso Cívico.

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Noticias del Centro de prensa “Voces Libres” del Movimiento Cubano para Promover Respeto a la Diversidad Sexual
9 febrero, 2011, 15:07
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El Movimiento Cubano para Promover Respeto a la Diversidad Sexual, ha presentado al gobierno un conjunto de propuestas para el respeto de los Derechos Humanos en relación con la Orientación sexual y la identidad de género que, puestas en práctica, ayudarán a poner fin a tanta discriminación por motivos sexuales y, de esta forma, las personas LGBT no tendrían que seguir demostrando su humanidad en un país donde se supone rige el sencillo principio de “Todos los derechos humanos para todos los seres humanos”

PROPUESTAS AL ESTADO CUBANO PARA EL RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN RELACIÓN CON LA ORIENTACIÓN SEXUAL Y LA IDENTIDAD DE GÉNERO.

.

“ La única forma constitucional en que un gobierno puede preservarse a sí mismo, consiste en dar a su pueblo la más completa libertad posible para elogiar, criticar o discutir todas las políticas gubernamentales como lo juzgue apropiado,

y expresar así, si así lo desea, que algunos de sus postulados más fundamentales son erróneos y deben ser modificados”.

Un proyecto del Movimiento Cubano para Promover Respeto a la Diversidad Sexual.

Año 2011

“ El siglo XXI, inevitablemente, habrá de traer a una porción de la raza humana, a las personas LGBT, sucesos que desenbocarán en libertad. Por tanto, en lugar de mirarnos los unos a los otros con recelo y desconfianza, estrechémonos las manos fraternalmente y tracemos, unidos, la línea que ha de marcar el término infranqueable de la intolerancia y la homofobia. Bórrense los nombres de HOMOSEXUALESyHETEROSEXUALES. Que sólo se escuche entre nosotros el de BUEN CIUDADANO, el de AMIGO FRANCO y RESUELTO de sus coterráneos, el de HONRADO DEFENSOR DE LOS DERECHOS DE LA HUMANIDAD.”

(Lic. Leannes Imbert acosta)

A pesar de que la Igualdad, la Diversidad, la No discriminación y el Respeto a los Derechos de todos los seres humanos, son cosas sencillas y básicas que no deberían perderse de vista entre la confusión y la complejidad de la Cuba de hoy, algunas instituciones estatales y la sociedad, siguen imponiendo a las personas normas relativas a la Orientación sexual y a la Identidad de género a través de costumbres y leyes caducadas y homofóbicas y procuran controlar cómo las personas viven sus relaciones y cómo se definen a sí mismas.

Por ello, los promotores del Movimiento Cubano para Promover Respeto a la diversidad Sexual, convencidos de que “Todos los ciudadanos (heterosexuales y homosexuales) debemos ser tratados del mismo modo, sin discriminación y sin juicios de valor que distingan entre buenas y malas personas”, lucharemos sin descanso, por la equidad y la igualdad. Lucharemos por no tener que seguir demostrando la humanidad de las personas LGBT en un país donde se supone, rige el sencillo principio de “Todos los derechos humanos para todos los seres humanos”.

Por tanto, apoyados en los Principios de Yogyakarta, adoptados en la Universidad de Gadjah Mada en Indonesia, del 6 al 9 de Noviembre de 2006, por 29 reconocidos especialistas de diversas disciplinas, procedentes de 25 países; amparados en la Declaración Universal de Derechos humanos y,

1.CONSCIENTES DE QUE:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y de que, los seres humanos de todas las Orientaciones sexuales e Identidades de género tienen derecho al pleno disfrute de todos los derechos humanos”,

( El derecho al disfrute universal de los derechos humanos)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Lleve a cabo programas de educación y sensibilización para promover y mejorar el disfrute universal de todos los derechos humanos por todas las personas, con independencia de su orientación sexual o la identidad de género;

*

Integre a sus políticas y toma de decisiones un enfoque pluralista que reconozca y afirme la complementariedad e indivisibilidad de todos los aspectos de la identidad humana, incluidas la orientación sexual y la identidad de género.

2.CONSCIENTES DE QUE:

“Todas las personas tienen derecho al disfrute de todos los derechos humanos, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género, y de que todas las personas tienen derecho a ser iguales ante la ley, sin ninguna de las discriminaciones mencionadas”,

(Los derechos a la igualdad y a la no discriminación)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Consagre en la Constitución de la República o en cualquier otra legislación relevante, los Principios de la igualdad y de la No discriminación por motivos de Orientación sexual o Identidad de género y garantice la efectiva realización de estos Principios;

*

Adopte todas las medidas apropiadas, incluyendo programas de educación y capacitación, para alcanzar la eliminación de actitudes y prácticas prejuiciosas o discriminatorias basadas en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquier orientación sexual, identidad o expresión de género.

3.CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona, con independencia de su Orientación sexual o identidad de género, tiene derecho a la seguridad personal y a la protección del Estado frente a todo acto de violencia o daño corporal que sea cometido por funcionarios públicos o por cualquier individuo o grupo”,

( El derecho a la seguridad personal)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Adopte las medidas necesarias, a fin de prevenir todas las formas de violencia y hostigamiento relacionadas con la orientación sexual y la identidad de género y brinde protección contra éstas.

4. CONSCIENTES DE QUE:

“Ninguna persona debe ser arrestada o detenida en forma arbitraria y, es arbitrario el arresto o la detención por motivos de Orientación sexual o Identidad de género, ya sea en cumplimiento de una orden judicial o por cualquier otra razón”,

(El derecho de toda persona a no ser detenida arbitrariamente)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Emprenda programas de capacitación y sensibilización a fin de educar a Agentes de la Policía y otro personal encargado de hacer cumplir la Ley, acerca de la arbitrariedad del arresto y la detención en base a la orientación sexual oIdentidad de género de una persona.

5. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona privada de su libertad debe ser tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano y, la Orientación sexual y la Identidad de género son fundamentales para la dignidad de toda persona”,

(El derecho de toda persona privada de su libertad a ser tratada humanamente)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Establezca medidas de protección para todas las personas privadas de su libertad que resulten vulnerables a la violencia o los abusos por causa de su Orientación sexual, Identidad de género o Expresión de género y asegure que dichas medidas no impliquen más restricciones a sus derechos de las que experimenta la población general de la prisión;

*

Asegure que las visitas conyugales, donde estén permitidas, sean otorgadas en igualdad de condiciones para todas las personas presas y detenidas, con independencia del sexo de la pareja;

*

Emprenda programas de capacitación y sensibilización dirigidos al personal penitenciario y a todos los otros funcionarios y funcionarias involucrados con los establecimientos de detención, sobre las Normas internacionales de Derechos humanos y los Principios de Igualdad y no discriminación, incluídos los referidos a la Orientación sexual y la Identidad de género.

6. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona tiene derecho al trabajo digno y productivo y a la protección contra el desempleo, sin discriminación por motivos de Orientación sexual o Identidad de género”,

(El derecho al trabajo)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Elimine toda discriminación por motivos de Orientación sexual o Identidad de género, a fin de garantizar iguales oportunidades de empleo y superación, incluyendo el empleo en funciones públicas y el servicio en la Policía y la fuerzas Armadas, y ponga en práctica programas apropiados de capacitación y sensibilización a fin de contrarrestar las actitudes discriminatorias.

7.CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona tiene derecho a la educación, sin discriminación alguna basada en su Orientación sexual e identidad de género, y con el debido respeto hacia éstas”,

(El derecho a la educación)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Garantice que la educación esté encaminada a inculcar respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como por la madre, el padre y familiares de cada niño, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia e igualdad entre los sexos, teniendo en cuenta y respetando las diversas Orientaciones sexuales e Identidades de género;

*

Asegure que los métodos, currículos y recursos educativos sirvan para aumentar la comprensión y el respeto de, entre otras, la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género;

*

Garantice que las Leyes y políticas brinden a estudiantes, personal y docentes de las diferentes orientaciones sexuales e identidades de género, una protección adecuada contra todas las formas de exclusión social o violencia, incluyendo el acoso y el hostigamiento, dentro del ámbito escolar.

8. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, con independencia de su Orientación sexual o Identidad de género. Esto incluye la expresión de la Identidad o la personalidad mediante el lenguaje, la apariencia y el comportamiento, la vestimenta, las características corporales, la elección de nombre o por cualquier otro medio”;

(El derecho a la libertad de opinión y de expresión)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Adopte las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias, a fin de garantizar el pleno goce de la libertad de opinión y de expresión, respetando los derechos y libertades de otras personas, sin discriminación por motivos de Orientación sexual e identidad de género, incluyendo los actos de recibir y comunicar información e ideas, la promoción y defensa de los derechos legales, la publicación de materiales, la difusión, la organización de conferencias o participación en ellas (todo ello, relativo a la Orientación sexual e Identidad de género);

*

Adopte todas las medidas legislativas, administrativas o de otra índole que sean necesarias, a fin de asegurar el pleno disfrute del derecho a expresar la identidad o la personalidad, incluso a través del lenguaje, la apariencia y el comportamiento, la vestimenta, las características corporales, la elección de nombre o cualquier otro medio.

9. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas, incluso con el fin de manifestarse de manera pacífica, con independencia de su Orientación sexual o identidad de género. Las personas pueden crear, reconocer sin discriminación, Asociaciones basadas en la Orientación sexual o la Identidad de género, así como Asociaciones que distribuyan información a, o sobre personas de las diversas orientaciones sexuales o identidades de género”,

(El derecho a la libertad de reunión y asociación pacíficas)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Adopte todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias, a fin de asegurar los derechos a la organización, asociación, reunión y defensa pacíficas en torno a asuntos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género, así como el derecho a obtener reconocimiento legal para tales Asociaciones y grupos;

*

Bajo ninguna circunstancia se impida el ejercicio de los derechos a la reunión y asociación pacíficas por motivos relacionados co la Orientación sexual e identidad de género y asegure que a las personas que ejerzan tales derechos, se les brinde una adecuada protección contra la violencia y el hostigamiento.

10. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona tiene el derecho a formar una familia, con independencia de su Orientación sexual o identidad de género”,

(El derecho a formar una familia)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Adopte todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias, a fin de asegurar el derecho a formar una familia, incluso a través del acceso a la Adopción o a la Reproducción asistida (incluyendo la inseminación por donante), sin discriminación por motivos de Orientación sexual o identidad de género;

*

Vele porque las leyes y políticas reconozcan la diversidad de formas de familias, incluídas aquellas que no son definidas por descendencia o matrimonio, y adopte todas las medidas legislativas, administrativas o de otra índole, necesarias para asegurar que ninguna familia sea sometida a discriminación basada en la Orientación sexual o identidad de género de cualquiera de sus integrantes;

*

Adopte todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias a fin de garantizar que cualquier obligación, derecho, privilegio o beneficio que se otorga a parejas de sexos diferentes que no están casadas, esté disponible, en igualdad de condiciones, para parejas del mismo sexo que no están casadas.

11. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona tiene derecho, individual o asociándose con otras, a promover la protección y realización de los derechos humanos, sin discriminación por motivos de Orientación sexual e identidad de género. Esto incluye las actividades encaminadas a promover y proteger los derechos de las personas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género, así como el derecho a desarrollar y debetir nuevas normas relacionadas con los derechos humanos y a trabajar por la aceptación de las mismas”;

(El derecho a promover los derechos humanos)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Garantice la protección de los defensores y las defensoras de los derechos humanos que trabajan en asuntos relacionados con la Orientación sexual y la Identidad de género contra toda violencia, amenaza, represalia, discriminación de hecho o de derecho, presión o cualquier otra acción arbitraria perpetrada por el Estado o por agentes del orden público, en respuesta a sus actividades en materia de derechos humanos.

12. CONSCIENTES DE QUE:

“Toda persona cuyos derechos humanos sean violados, incluyendo los derechos citados anteriormente, tiene derecho a que, a las personas directa o indirectamente responsables de dicha violación, sean funcionarios o funcionarias públiocos o no, se les responsabilice por sus actos de manera proporcional a la gravedad de la violación. No debe haber impunidad para quienes cometan violaciones a los derechos humanos relacionados con la Orientación sexual o la identidad de género”,

(Responsabilidad)

PROPONEMOS AL ESTADO CUBANO QUE:

*

Establezca procedimientos penales, civiles, administrativos y de otra índole, así como mecanismos de vigilancia, que sean apropiados, accesibles y eficaces, a fin de asegurar que, a quienes cometan violaciones a los derechos humanos relacionadas con la Orientación sexual o la Identidad de género se les responsabilice por sus actos;

Y tenemos la certeza de que, de esta forma, ayudaremos a reivindicar esa convicción de que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”

Ciudad de la Habana

Febrero de 2011.



Primer Congreso Parp: El Desafío político: Ponencia Central
5 febrero, 2011, 17:49
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La Habana, 29 de enero de 2011

Al concebir los temas de este congreso, pensábamos en un asunto clave y estratégico para el futuro y la viabilidad de los partidos políticos tanto en Cuba como en un mundo donde la remodernización de sus instituciones pasa por la sociedad civil y por el papel exclusivamente legitimador de los ciudadanos.
Por esta razón, en el primer día de este congreso ponemos a la orden del día lo que entendemos son los desafíos de Arco Progresista en su interacción con la sociedad y los ciudadanos. Una interacción muy compleja: sociedad, ciudadanos y partidos políticos aquí necesitan reinventarse simultáneamente.

Aquellos desafíos pueden ser y son múltiples, pero identificamos para este evento solo cinco clases de desafíos bajo un criterio capital: el lugar de los ciudadanos en la construcción de sus propias metas constituye uno de los dos mayores retos políticos de los cubanos. Los del mundo del trabajo, de la integración, de la solidaridad, la nación y de lo político son esos cinco desafíos que hemos identificado por tanto para esta discusión. Y por una razón: ellos hablan del lugar de esos ciudadanos como sujetos frente a nuestro segundo mayor reto político: la construcción de un auténtico proyecto de nación. Afortunadamente para los socialdemócratas, la cuestión social, como se decía en el muy interesante debate premarxista, atraviesa todos estos desafíos.

En tal sentido podrá entenderse por qué no nos planteamos —aunque este es un congreso abierto— el desafío económico como un asunto esencial a debatir. El tema de la economía es un ejemplo concreto de cómo la importancia mediática otorgada a un problema no coincide con los desafíos que realmente están en juego para encontrarle una solución razonable, incluso, a ese problema. Él ocupa el interés primordial de los medios, los observadores políticos, la comunidad internacional y, por supuesto, de las cocinas de nuestros hogares. A mi modo de ver, sin embargo, concentrarse en la economía no es el enfoque más apropiado para resolver los problemas de la economía.

En los Estados Unidos, una frase dicha en el fragor de la controversia política de los 90 del siglo pasado capturó la imaginación global. Es la economía, estúpido, fue casi un lema que centró el debate electoral y puso en clara perspectiva las opciones reales de los contendientes en aquel país.

Sin pretensiones publicitarias, yo modificaría la frase para decir: En Cuba, es la política señores. Porque lo que se debe hacer con la economía en nuestro país es tan elemental que, para infortunio de mi credo socialdemócrata, considero que lo único serio es una recuperación urgente del capitalismo, en una fase altamente moderna y ecológica, como fundamento sostenible de una agenda socialdemócrata basada en la equidad, la redistribución permanente de posibilidades, y la asistencia médica y educacional universalmente gratuita para todos los ciudadanos. La cuestión de la economía está aquí por debajo del debate intelectual y político, como lo muestra el hecho de que, mientras América Latina crece en medio de la actual crisis global, la economía de Cuba se desploma. De lo que se trata justamente entre nosotros es de la modernización del poder.

Insisto. En Cuba, es la política señores. Este es el desafío clave al que se enfrenta Cuba. Creo que el futuro de nuestro país no pasa por el mayor o menor éxito de lo que insisten en llamar reforma económica, sino por la reformulación del campo de lo político. En rigor, tendría que decir que lo que se necesita es una reforma profunda del campo ético en sus dos sentidos básicos: reconocimiento del otro y reconocimiento en el otro. Pero admito que ello puede hacerse desde la esfera de lo político.

Y me gustaría precisar lo siguiente. Cuando digo reformular el campo de lo político, no me estoy refiriendo a la democracia. Defender la democracia es optar por una ideología política. Es obvio por tanto que la elección de todos nosotros como socialdemócratas, o como demócratas simplemente, ya está hecha de antemano, y constituye también un desafío.

El desafío político al que me refiero es más elemental y al mismo tiempo más complicado porque se trata de rediseñar la relación entre los que mandan y los que obedecen. Para Cuba el dilema es ver si podemos pasar de un esquema de dominación que se cree legítimo a un esquema político donde los que manden, de cualquier forma que lo hagan, tengan por referencia y tomen su legitimidad en los que obedecen.

Esta es la disyuntiva a resolver, de la cual dependerá el resultado positivo de cualquier reforma económica por limitada que sea. Si China y Vietnam han tenido éxito en sus reformas es porque reformularon ante todo el campo de lo político y decidieron que su legitimidad como partidos únicos depende de si la sociedad y sus ciudadanos son, o no, más prósperos y ricos. Esta es la diferencia esencial entre aquellos países y Cuba, y no la obviedad de las diferencias culturales, de dimensión global o de contextos geopolíticos.

Este necesario paso del campo de la dominación al campo de lo político es un duelo de alto nivel. Al detenemos en el nuevo concepto de socialismo que dan los Lineamientos del próximo VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, vemos cómo el poder en Cuba es capaz de bordear riesgosa y peligrosamente una retórica ajena, con tal de mantener el poder a cualquier costo. Y la señal es clara cuando esta retórica asume un ribete liberal a partir de una definición típicamente norteamericana: estamos frente a un poder bastante peligroso que ahora, tras la nueva definición, se desentiende de los trabajadores —la traición de los burócratas máximos de la Central de Trabajadores de Cuba forma ya parte de la contra historia cubana— y los liquida como una clase sobrante, solo para preservar y perseverar en el poder a nombre de ellos. Esta perversión política que expresa la contradicción entre un nuevo concepto y el poder ejercido a nombre de los trabajadores —quienes menos oportunidades tienen dentro de ese nuevo concepto— constituye el movimiento típicamente reaccionario de una dominación en franco desespero político-ideológico.

¿Qué es el socialismo según estos Lineamientos? Dice la página siete del documento, en la parte correspondiente a los Lineamientos de la política económica y social: “el socialismo es igualdad de derechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo”. Y ese es precisamente el credo fundacional de los Estados Unidos: igualdad de derechos e igualdad de oportunidades.

Si se necesita una prueba de por qué el Partido Comunista de Cuba no merece respeto intelectual e ideológico la tenemos en esta desorientación de ideas, que toca a la necesaria base ética del juego político.
Y Esto es sumamente grave. No solo para quienes se consideran comunistas sino para todos los cubanos y, por supuesto, para nosotros como socialdemócratas.

Un partido-Estado no puede, legítimamente hablando, redefinir su relación con los ciudadanos como si todos fueran miembros del partido. En cuanto habla de ciudadanos, un partido-Estado está obligado a comenzar la discusión dentro del marco constitucional para luego, o simultáneamente, seguir la discusión dentro del propio partido.

En este sentido los Lineamientos se ponen de espaldas la Constitución porque intentan representar a nuevos sujetos, los ciudadanos, que por su propia naturaleza política no pueden ser miembros del partido comunista, y, en consecuencia, estarían incapacitados, y ciertamente indiferentes, ante la discusión, la expresión, la aprobación o desaprobación de la nueva definición del socialismo.

Recordemos que el artículo primero de la Constitución vigente comienza diciendo: “Cuba es un Estado socialista de trabajadores…” De manera que sin una previa reforma constitucional, el partido comunista pretender representar ahora a todos los ciudadanos, desconociendo desde la letra a su anterior sujeto político: aquellos trabajadores.

Si a partir de la nueva definición yanqui del socialismo en Cuba debemos empezar por averiguar cuál es, por tanto, la base social del partido comunista, a partir de ella podemos también afirmar que el despido masivo de los trabajadores es un acto completamente ilegal, que le coloca en la ilegitimidad.

Una ilegitimidad constitucional extendida y reforzada. Porque esta nueva definición de socialismo dinamita tres cimientos constitucionales importantes: primero, la meta ideológica del Estado, que reconoce el mismo artículo primero de la Constitución cuando plantea que “Cuba es un Estado de trabajadores…para el disfrute de… la justicia social…”; segundo, el concepto mismo de partido-Estado, que tiene su asiento en la pretensión de que la parte —los trabajadores— tiene derecho a representar al todo —los ciudadanos—; y, tercero, a su correspondiente expresión político-constitucional, que en Cuba adquirió cuerpo en el artículo quinto de la Constitución. Y veamos lo que afirma este artículo: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista…es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…” Es obvio, en congruencia, que un socialismo visto como igualdad de derechos e igualdad de oportunidades no puede ser al mismo tiempo marxista-leninista.

Estas contradicciones, que apuntan directamente a la legitimidad histórica de un Estado que se organizó como un partido, ponen de manifiesto la urgencia primera de una reforma profunda del campo de lo político. Y para los socialdemócratas esta reforma es una necesidad de primer orden. La posibilidad de un permanente debate social, que en Cuba precede históricamente a cualquier versión del comunismo, está amenazada por el constante desplazamiento y vaciamiento conceptuales de las ideas y los paradigmas sociales. Esto ha generado un cinismo ideológico sin precedentes y, lo más importante, el desprestigio casi total de metas e ideales que no son monopolio del partido comunista. ¿Resultado cultural? El individualismo como ganador ideológico absoluto en la sociedad cubana.

No obstante, parece que aquellas contradicciones —reflejo de que el poder no logra adaptarse a los tiempos y a la sociedad cubana— podrían ser saludadas por todos los demócratas cubanos como expresión de que, a pesar de todo, Cuba se mueve.

Pero entonces a mi me gustaría volver a insistir. En Cuba, es la política señores. De modo que, ¿hacía dónde nos movemos? Tratemos de entender la dirección de este movimiento a través de la comparación asiática. Chinos y vietnamitas continúan formulado sus partidos únicos en los términos clásicos del socialismo, pero abriendo sus respectivas sociedades al bienestar. El partido comunista cubano, por el contrario, hace un movimiento inverso: reformula el socialismo desde una definición norteamericana, pero intenta bloquear las oportunidades para la creación social de bienestar. Es decir, China, sin concesiones retóricas, dice que sus ciudadanos pueden ser ricos; Cuba, reformulando retóricamente el concepto de socialismo, afirma que no permitirá que sus ciudadanos se enriquezcan.

Ello nos está diciendo que reformar el campo de lo político es el asunto cardinal en Cuba. El juego con el lenguaje es la operación clásica de la dominación cuando se da cuenta que la historia se le escapa. Ya nos sucedió una vez, en 1959, en el momento en el que los conceptos más elevados de una revolución que todo el mundo vio como progresista enmascararon una mentalidad francamente reaccionaria que nos hizo retroceder a fases históricas aparentemente superadas. A partir de entonces se arrinconaron, por ejemplo, —a veces despiadadamente— a homosexuales, minorías culturales y a la modernidad cultural; cooptando por otra parte a las mujeres y a los negros para oponerse mejor al feminismo y a las consecuencias culturales, cívicas y políticas del orgullo racial.

Observamos detenidamente: la estructura política actual, enquistada a lo largo de más de 50 años, descansa y trata de legitimarse sobre el militarismo, la burocracia y el clero de nuevo tipo, que representa el hegemonismo, no la hegemonía, del partido comunista.

Es decir, estamos ahora mismo regresando abiertamente a las estructuras políticas y administrativas prerrepublicanas, pero con una particularidad importante: estas estructuras están al servicio de un proyecto claramente dinástico que no asume, como es natural, la responsabilidad propia al campo de lo político, y que solo se atreve a adelantar cambios, aunque sea de imagen, una vez que tiene garantizado el control familiar o militar de los ámbitos reformables.

Por eso, el vivo debate acerca de si estamos o no frente a una auténtica reforma económica tiene una explicación: la mentalidad política prerrepublicana tiene una concepción muy limitada sobre la autonomía económica en la sociedad civil. Razón por la cual el diseño mercantilista de los reajustes, ajeno a toda lógica productiva y modernizadora, está condenado al fracaso. Cuba necesita y está preparada para una economía high tech.

El desafío político puede plantearse por lo tanto así. El de hoy es un debate político y filosófico entre dos tipos opuestos de recuperación histórica: la recuperación del modelo prerrepublicano, que intenta consolidar el gobierno actual, contra la recuperación del modelo republicano que, con evidente desventaja, solo es posible en Cuba desde los ciudadanos.

Creo fundamental que comprendamos esto: en última instancia lo difícil del conflicto que confrontamos pasa por las trampas políticas e ideológicas que supone convertir un proyecto de familia en un proyecto de nación; precisamente donde, y justamente cuando muchos cubanos e interlocutores piensan que se trata de defender a la nación a través de la “revolución”.

¿Cómo afrontar el desafío de lo político? Pienso que tenemos una opción constitucional en medio de una mutación política impresionante y contradictoria. El partido-Estado abandona tanto a sus sujetos como a sus metas sociales institucionalizadas; el partido comunista intenta redefinirse como un partido ciudadano, cuestionando sus fundamentos ideológicos; todo esto, al mismo tiempo que intenta reafirmarse como guía orientadora de unas “masas” que, bajo el nombre de pueblo, la constitución reconoce, sin embargo, como fundamento de la soberanía y de los poderes del Estado. Así, quien debe guiar es guiado.

En medio de este guirigay político, dentro del cual ni el partido-Estado ni la constitución nos proveen de un lugar seguro como ciudadanos, intento proponer, consistentemente, que ha llegado la hora de reformar el artículo 5 de la Constitución que se basa en un concepto arrogante y racista, que debe ser ajeno a los Estados modernos: el de la superioridad de un grupo sobre el resto de los grupos humanos y culturales coherederos de los fundamentos de la nación. Y esta es, por supuesto, la tarea inmensa de un proyecto nacional, no de un grupo político específico.

Finalmente, me parece imprescindible recuperar otro proceso: el valor y prestigio de la política.

Se puede definir la política como lo que es necesario hacer, desde las posibilidades reales, para la satisfacción del bien común. Pero el problema básico que enfrenta la política por doquier es la de definir quién define el bien común: ¿lo hace el poder?, ¿lo hacen los ciudadanos? Para mi deben ser los ciudadanos en la plaza cívica, nunca el poder. La política es un fenómeno de la ciudad conformada naturalmente por la pluralidad civil. La política nace allí a causa de la necesidad de gestionar esa pluralidad para el bien de todos. De hecho la calidad de la política se refleja donde hablamos propiamente de ciudadanos, así en plural. Y donde lo cívico y lo plural desaparecen, desaparece la política y surge la dominación que es lo que tenemos hoy en Cuba.

De manera que si el poder define el bien común nos conduce tanto al cinismo en las democracias maduras como al totalitarismo (la disolución de la política por medios totales) en las sociedades inmaduras. Los llamados Estados éticos que realizan el bien concebido por ellos mismos, y que desembocan inevitablemente en las autocracias o en los totalitarismos con vanguardias intelectuales son propios de las sociedades infantilizadas que no tienen o pierden la idea de su condición cívica. Sin esta condición cívica no hay sociedad, a lo sumo tendríamos algún tipo de comunidad: el lugar por excelencia de los símbolos del pasado, de los patriarcas y de los niños adultos.

Esta definición me lleva al cómo de la política. Para este cómo, es necesario regresar al viejo enunciado de que los fines no justifican los medios. Solo así es posible la política decente. La única salvaguarda para evitar que el hombre sea objeto del hombre. Esto conduce al asunto principal, y es este: el cómo de la política es la ética. Ética entendida en sus dos sentidos: reconocimiento del otro, que es la apertura a la tolerancia, y reconocimiento en el otro, que es la apertura a un concepto mejor: el respeto.

Del qué, pasando por el cómo llegamos al por qué. ¿Por qué la política? Bueno porque si el ciudadano no participa de un modo u otro en política, se convierte en su juguete. Está bastante bien probado que quienes más sufren determinadas políticas son los que más intentan mantener las distancias. Pero las distancias no son posibles. El Estado está por doquier, incluso en las democracias de Estado mínimo. Si los ciudadanos no pasamos por la política, es poco probable entonces que alcancemos la libertad en el mundo actual. Por otro lado, si no participamos, dejamos a otros entera libertad para que definan el bien común sin nuestra presencia. Y privar a la sociedad de nuestras preciadas ideas es una tontería: nos desprotege frente a su permanente intromisión y de su tendencia a hablar por nosotros sin consultarnos siquiera. Delimitar en qué tipo de sociedad queremos vivir es el por qué de la política.

Ahora bien, esto concluye en uno de los problemas capitales de nuestra época: la imagen de la política a partir de las actitudes de los políticos. Como los políticos tienen actitudes reprobables pues, dicen algunos, la política no sirve. Pero eso de que la política es excremental porque los políticos son inmorales me luce como una coartada que refleja el cinismo al que podemos descender los ciudadanos.

El asunto es que, como vivimos apretadamente en sociedad, todos nos bañamos en el mismo río social. Yo no supongo que los ciudadanos sean menos malos o menos corruptos que los políticos. Yo supongo que los políticos son corruptos o malos, o se deslizan hacia actitudes reprobables, porque la sociedad también lo hace. De manera que no es un problema de la política, es un problema de la sociedad reflejado en el plano político. Lo que sucede es que a los políticos se les exige probidad porque se ocupan de asuntos públicos, tienen que generar confianza y seguridad, e incluyen el concepto de decencia en su vocabulario de presentación. Y eso compromete. De ahí la necesidad del fuerte escrutinio tanto de la ley como de la prensa.

Pero Cuba tiene un reto histórico: sustituir el Nosotros, el pueblo ―un error de sintaxis que desplaza el poder y la legitimidad hacia arriba― por el Nosotros, los ciudadanos que otorga y construye la legitimidad del poder desde abajo. Ello requiere la activa participación de todos los ciudadanos cubanos, rearmados con una nueva decencia pública. Solo así triunfaremos como sociedad y como nación. La tarea no es de ellos; es de nosotros: los ciudadanos.

Manuel Cuesta Morúa, Portavoz



Primer Congreso Parp: Comunicación II
2 febrero, 2011, 5:44
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Partido Arco Progresista
La Habana, 29 de enero de 2011

El partido Arco Progresista, que intentó realizar su primer Congreso los pasados 29 y 30 de enero, da a conocer, definitivamente los miembros propuestos para su Presidencia Nacional. Esta es la máxima instancia ejecutiva prevista en los nuevos Estatutos que, después del mes de marzo comenzarán a regir al Parp.

Reflejando su crecimiento, tanto dentro como fuera del país, y representando las distintas sensibilidades, la Presidencia Nacional del Parp contará con nueve Vicepresidencias y un/una Presidente (a).

Contará también con varios Coordinadores-Representantes, que representarán los intereses del Parp en distintas áreas geográficas o frente a diversas instituciones. En la medida en que las necesidades y posibilidades del trabajo lo exijan, la Presidencia Nacional nombrará a otros u otras Coordinadores-Representantes.

La propuesta a la Presidencia Nacional está conformada por:

Presidente: Manuel Cuesta Morúa

Vicepresidencias:
Dailen Rojas Pérez
Carmelo Bermúdez Rosabal
Leonardo Calvo Cárdenas
Leonardo Pérez Franco
Eduardo Ojeda Camaraza, Residente en los Estados Unidos
Byron Miguel, Residente en los Estados Unidos
Arnoldo Muller, Residente en los Estados Unidos
Jesús Díaz Nuñez
Leonardo Padrón Comptiz

Coordinadores-Representantes
Lino B. Fernández , Coordinador-Representante General
Dirk van den Broeck, Coordinador-Representante para Europa y América Latina
Micael Ávalos, Coordinador-Representante para el trabajo con Fundaciones

En el mes de marzo, después de un proceso de discusión cruzada de las diferentes candidaturas, se inicia oficial y formalmente la nueva Presidencia Nacional.

La idea de Arco Progresista con la discusión en la base de cada una de las candidaturas, es comenzar gradualmente un proceso democrático desde abajo que toma como referencia el proceso de primarias políticas existentes en otros países. En el futuro pretendemos que las distintas sensibilidades dentro de Arco Progresista tengan influencia desde abajo en su directiva sin interferencias mediadas por los órganos ejecutivos.

Cuando en marzo se oficialice la Presidencia Nacional habremos dado un paso novedoso en el proceso de democratización institucional dentro de Cuba.

Manuel Cuesta Morúa
Portavoz



DISTINCIÓN AL MÉRITO DIEGO VICENTE TEJERA
2 febrero, 2011, 5:42
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Diego Vicente Tejera
La Habana, 29 de enero de 2011

A propósito de nuestro primer Congreso, el Parp ha creado la Distinción al Mérito Diego Vicente Tejera para distinguir a instituciones, personas y partidos políticos, tanto cubanos como extranjeros, que se hayan destacado en el apoyo y defensa del  trabajo de nuestra organización, así como en la difusión del ideario socialdemócrata en Cuba.

Esta Distinción se crea a tiempo, para fijar y simbolizar la imagen de los fundadores; después de un largo tiempo, como suma y compendio de la institucionalización del proyecto socialdemócrata cubano, y en un tiempo en el que los viejos y respetables ideales de equidad, democracia, derechos y libertad se consumen en Cuba en medio del individualismo insolidario, que parece ser la nueva filosofía de nuestros tiempos cubanos, y de la implosión totalitaria de paradigmas que están en la base misma de nuestra nación.

Diego Vicente Tejera es el padre fundador de lo que hoy Arco Progresista quiere continuar, y legar a quienes después no olvidarán que hay metas sociales que solo valen la pena en libertad.

En este primera ocasión, queremos honrar a un grupo de personas y partidos que, pese a los sinsabores, las diferencias y los escollos del camino, creados a veces incluso por nosotros mismos, nos han acompañado y nos acompañan aún a lo largo de esta larga ruta.

Son ellos:

Dirk van den Broeck, el socialdemócrata belga y miembro de Arco Progresista, que resiste la tentación de abandonarnos.

Jesús Díaz Núñez, técnico, y también obrero, miembro de Arco Progresista.

Miriam Rosales Rodríguez, una manzanillera de valía que nos acompaño durante tiempos también muy amargos.

Denia Rodríguez del Toro, la valiente líder socialdemócrata santiaguera y amiga, empujada al exilio por las circunstancias.

Lino B. Fernández, el socialdemócrata, líder de la Coordinadora Socialdemócrata, miembro y puntal excepcional de Arco Progresista y, sobre todo, amigo.

Eduardo Ojeda Camaraza, miembro de la Coordinadora Socialdemócrata, otro de los puntales básicos de Arco Progresista, un partido que ama.

Roberto Ojeda García-Menocal, el obrero que nos acompaña desde los inicios, sin trocar sus lealtades.

Donato di Santo, el italiano discreto, inteligente, que apostó sin fisuras por nosotros, y quien nos abrió las puertas a la socialdemocracia internacional, hasta hoy. Y les aseguramos que puede ser un buen amigo de todos y cada uno de nosotros.

Luis Yañez Barnuevo, el socialista español de la lucha antifranquista, eurodiputado respetado y respetable, amigo de todos los demócratas cubanos, y quien supo arriesgar su tiempo, credibilidad e imagen para darnos una voz permanente. Pese a la distancia de hoy, le respetamos.

También entregamos la Distinción al:

Partido Solidaridad Democrática, un partido liberal que por más de 10 años, viene caminando junto a nosotros, granjeándose enemigos menores y enemigos poderosos. Una muestra de lealtad, autorespeto y ética que merece nuestro más alto reconocimiento.

Partido Democrático de Italia, el primero de los miembros de la Internacional Socialista que desde 1995 hasta hoy nos brinda todo su reconocimiento y,

Partido Socialista Francés, quien mantiene una relación ininterrumpida, desde el año 2000, y es ejemplo de solidaridad: uno de los pilares del credo socialdemócrata.

De manera póstuma, finalmente, la Distinción al Mérito Diego Vicente Tejera se entrega a dos mujeres que constituyeron puntales esenciales para los socialdemócratas cubanos, tanto desde la resistencia frente a las duras condiciones de la cárcel y la separación de la familia, el aporte a la cohesión y el trabajo por nuestras ideas, como desde la contribución anónima y silenciosa a la expansión de nuestro ideario socialdemócrata. Fueron ellas:

Emilia Luzarraga de Fernández

Paula Prendes Menocal



Desde Cuba: Notas sobre congreso socialdemócrata
1 febrero, 2011, 5:38
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La Habana, 29 de enero de 2011
El Desafío político: Ponencia Central
Primer Congreso Parp

Al concebir los temas de este congreso, pensábamos en un asunto clave y estratégico para el futuro y la viabilidad de los partidos políticos tanto en Cuba como en un mundo donde la remodernización de sus instituciones pasa por la sociedad civil y por el papel exclusivamente legitimador de los ciudadanos.

Por esta razón, en el primer día de este congreso ponemos a la orden del día lo que entendemos son los desafíos de Arco Progresista en su interacción con la sociedad y los ciudadanos. Una interacción muy compleja: sociedad, ciudadanos y partidos políticos aquí necesitan reinventarse simultáneamente.

Aquellos desafíos pueden ser y son múltiples, pero identificamos para este evento solo cuatro clases de desafíos bajo un criterio capital: el lugar de los ciudadanos en la construcción de sus propias metas constituye uno de los dos mayores retos políticos de los cubanos.

Los del mundo del trabajo, de la integración, de la nación y de lo político son esos cuatros desafíos que hemos identificado por tanto para esta discusión. Y por una razón: ellos hablan del lugar de esos ciudadanos como sujetos frente al nuestro segundo mayor reto político: la construcción de un auténtico proyecto de nación. Afortunadamente para los socialdemócratas, la cuestión social, como se decía en el muy interesante debate premarxista, atraviesa todos estos desafíos.

En tal sentido podrá entenderse por qué no nos planteamos -aunque este es un congreso abierto- el desafío económico como un asunto esencial a debatir. El tema de la economía es un ejemplo concreto de cómo la importancia mediática otorgada a un problema no coincide con los desafíos que realmente están en juego para encontrarle una solución razonable, incluso, a ese problema. Él ocupa el interés primordial de los medios, los observadores políticos, la comunidad internacional y, por supuesto, de las cocinas de nuestros hogares. A mi modo de ver, sin embargo, concentrarse en la economía no es el enfoque más apropiado para resolver los problemas de la economía.

En los Estados Unidos, una frase dicha en el fragor de la controversia política de los 90 del siglo pasado capturó la imaginación global. Es la economía, estúpido, fue casi un lema que centró el debate electoral y puso en clara perspectiva las opciones reales de los contendientes en aquel país.

Sin pretensiones publicitarias, yo modificaría la frase para decir: En Cuba, es la política señores. Porque lo que se debe hacer con la economía en nuestro país es tan elemental que, para infortunio de mi credo socialdemócrata, considero que lo único serio es una recuperación urgente del capitalismo, en una fase altamente moderna y ecológica, como fundamento sostenible de una agenda socialdemócrata basada en la equidad, la redistribución permanente de posibilidades, y la asistencia médica y educacional universalmente gratuita para todos los ciudadanos. La cuestión de la economía está aquí por debajo del debate intelectual y político, como lo muestra el hecho de que, mientras América Latina crece en medio de la actual crisis global, la economía de Cuba se desploma. De lo que se trata justamente entre nosotros es de la modernización del poder, cuestión resuelta en el ejemplo norteamericano.

Insisto. En Cuba, es la política señores. Este es el desafío clave al que se enfrenta Cuba. Creo que el futuro de nuestro país no pasa por el mayor o menor éxito de lo que insisten en llamar reforma económica, sino por la reformulación del campo de lo político. En rigor, tendría que decir que lo que se necesita es una reforma profunda del campo ético en sus dos sentidos básicos: reconocimiento del otro y reconocimiento en el otro. Pero admito que ello puede hacerse desde la esfera de lo político.

Y me gustaría precisar lo siguiente. Cuando digo reformular el campo de lo político, no me estoy refiriendo a la democracia. Defender la democracia es optar por una ideología política. Es obvio por tanto que la elección de todos nosotros como socialdemócratas, o como demócratas simplemente, ya está hecha de antemano, y constituye también un desafío.

El desafío político al que me refiero es más elemental y al mismo tiempo más complicado porque se trata de rediseñar la relación entre los que mandan y los que obedecen. Para Cuba el dilema es ver si podemos pasar de un esquema de dominación que se cree legítimo a un esquema político donde los que manden, de cualquier forma que lo hagan, tengan por referencia y tomen su legitimidad en los que obedecen.

Esta es la disyuntiva a resolver, de la cual dependerá el resultado positivo de cualquier reforma económica por limitada que sea. Si China y Vietnam han tenido éxito en sus reformas es porque reformularon ante todo el campo de lo político y decidieron que su legitimidad como partidos únicos depende de si la sociedad y sus ciudadanos son, o no, más prósperos y ricos. Esta es la diferencia esencial entre aquellos países y Cuba, y no la obviedad de las diferencias culturales, de dimensión global o de contextos geopolíticos.

Este necesario paso del campo de la dominación al campo de lo político es un duelo de alto nivel. Al detenemos en el nuevo concepto de socialismo que dan los Lineamientos del próximo VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, vemos cómo el poder en Cuba es capaz de bordear riesgosa y peligrosamente una retórica ajena, con tal de mantener el poder a cualquier costo. Y la señal es clara cuando esta retórica asume un ribete liberal a partir de una definición típicamente norteamericana: estamos frente a un poder bastante peligroso que ahora, tras la nueva definición, se desentiende de los trabajadores -la traición de los burócratas máximos de la Central de Trabajadores de Cuba forma ya parte de la contra historia cubana- y los liquida como una clase sobrante, solo para preservar y perseverar en el poder a nombre de ellos. Esta perversión política que expresa la contradicción entre un nuevo concepto y el poder ejercido a nombre de los trabajadores -quienes menos oportunidades tienen dentro de ese nuevo concepto- constituye el movimiento típicamente reaccionario de una dominación en franco desespero político-ideológico.

¿Qué es el socialismo según estos Lineamientos? Dice la página siete del documento, en la parte correspondiente a los Lineamientos de la política económica y social: “el socialismo es igualdad de derechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo”. Y ese es precisamente el credo fundacional de los Estados Unidos: igualdad de derechos e igualdad de oportunidades.

Si se necesita una prueba de por qué el Partido Comunista de Cuba no merece respeto intelectual e ideológico la tenemos en esta desorientación de ideas, que toca a la necesaria base ética del juego político.
Y Esto es sumamente grave. No solo para quienes se consideran comunistas sino para todos los cubanos y, por supuesto, para nosotros como socialdemócratas.

Un partido-Estado no puede, legítimamente hablando, redefinir su relación con los ciudadanos como si todos fueran miembros del partido. En cuanto habla de ciudadanos, un partido-Estado está obligado a comenzar la discusión dentro del marco constitucional para luego, o simultáneamente, seguir la discusión dentro del propio partido.

En este sentido los Lineamientos se ponen de espaldas la Constitución porque intentan representar a nuevos sujetos, los ciudadanos, que por su propia naturaleza política no pueden ser miembros del partido comunista, y, en consecuencia, estarían incapacitados, y ciertamente indiferentes, ante la discusión, la expresión, la aprobación o desaprobación de la nueva definición del socialismo.

Recordemos que el artículo primero de la Constitución vigente comienza diciendo: “Cuba es un Estado socialista de trabajadores…” De manera que sin una previa reforma constitucional, el partido comunista pretender representar ahora a todos los ciudadanos, desconociendo desde la letra a su anterior sujeto político: aquellos trabajadores.

Si a partir de la nueva definición yanqui del socialismo en Cuba debemos empezar por averiguar cuál es la base social del partido comunista, a partir de ella podemos también afirmar que el despido masivo de los trabajadores es un acto completamente ilegal, que le coloca en la ilegitimidad.

Una ilegitimidad constitucional extendida y reforzada. Porque esta nueva definición de socialismo dinamita tres cimientos constitucionales importantes: primero, la meta ideológica del Estado, que reconoce el mismo artículo primero de la Constitución cuando plantea que “Cuba es un Estado de trabajadores…para el disfrute de… la justicia social…”; segundo, el concepto mismo de partido-Estado, que tiene su asiento en la pretensión de que la parte -los trabajadores- tiene derecho a representar al todo -los ciudadanos-; y, tercero, a su correspondiente expresión político-constitucional, que en Cuba adquirió cuerpo en el artículo quinto de la Constitución. Y veamos lo que afirma este artículo: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista…es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…” Es obvio, en congruencia, que un socialismo definido como igualdad de derechos e igualdad de oportunidades no puede ser al mismo tiempo marxista-leninista.

Estas contradicciones, que apuntan directamente a la legitimidad histórica de un Estado que se organizó como un partido, ponen de manifiesto la urgencia primera de una reforma profunda del campo de lo político. Y para los socialdemócratas esta reforma es una necesidad de primer orden. La posibilidad de un permanente debate social, que en Cuba precede históricamente a cualquier versión del comunismo, está amenazada por el constante desplazamiento y vaciamiento conceptuales de las ideas y los paradigmas sociales. Esto ha generado un cinismo ideológico sin precedentes y, lo más importante, el desprestigio casi total de metas e ideales que no son monopolio del partido comunista.

No obstante, parece que aquellas contradicciones, que reflejan la inadaptabilidad del poder a los tiempos y a la sociedad cubana, podrían ser saludadas por todos los demócratas cubanos como expresión de que, a pesar de todo, Cuba se mueve.

Pero entonces a mi me gustaría volver a insistir. En Cuba, es la política señores. De modo que, ¿hacía dónde nos movemos? Pienso que podríamos tratar de entender la dirección de este movimiento a través de la comparación. Chinos y vietnamitas continúan formulado sus partidos únicos en los términos clásicos del socialismo, pero abriendo sus respectivas sociedades al bienestar. El partido comunista cubano, por el contrario, hace un movimiento inverso: reformula el socialismo desde una definición norteamericana, pero intenta bloquear las oportunidades para la creación social de bienestar. Es decir, China, sin concesiones retóricas, dice que sus ciudadanos pueden ser ricos; Cuba, reformulando retóricamente el concepto de socialismo, afirma que no permitirá que sus ciudadanos se enriquezcan.

Ello nos está diciendo que reformar el campo de lo político es el asunto cardinal en Cuba. El juego con el lenguaje es la operación clásica de la dominación cuando se da cuenta que la historia se le escapa. Ya nos sucedió una vez, en 1959, en el momento en el que los conceptos más elevados de una revolución que todo el mundo vio como progresista escondieron y enmascararon una mentalidad francamente reaccionaria que nos hizo retroceder a fases históricas aparentemente superadas en Cuba. A partir de entonces se arrinconaron, por ejemplo, -a veces despiadadamente- a homosexuales, minorías culturales y a la cultura moderna, cooptando a las mujeres y a los negros para oponerse mejor al feminismo y a las consecuencias culturales, cívicas y políticas del orgullo racial.

Si observamos detenidamente, la estructura política actual enquistada a lo largo de más de 50 años descansa y trata de legitimarse sobre el militarismo, la burocracia y el clero de nuevo tipo, que representa el hegemonismo, no la hegemonía, del partido comunista.

Es decir, estamos ahora mismo regresando abiertamente a las estructuras políticas y administrativas prerrepublicanas, pero con una particularidad importante: estas estructuras están al servicio de un proyecto claramente dinástico que no asume, como es natural, la responsabilidad propia al campo de lo político, y que solo se atreve a adelantar cambios, aunque sea de imagen, una vez que tiene garantizado el control familiar o militar de los ámbitos reformables.

Por eso, el vivo debate acerca de si estamos o no frente a una auténtica reforma económica tiene su explicación en la concepción limitada que sobre la autonomía económica de la sociedad civil es consustancial a esa mentalidad política prerrepublicana. Y por eso, en su actual diseño, estas movidas mercantilistas llamadas reformas económicas, ajenas a toda lógica productiva y modernizadora, están condenadas al fracaso.

El desafío político puede plantearse por lo tanto así. El de hoy es un debate político y filosófico entre dos tipos opuestos de recuperación histórica: la recuperación del modelo prerrepublicano que intenta consolidar el gobierno actual, o la recuperación del modelo republicano que, con evidente desventaja, solo es posible en Cuba desde los ciudadanos.

Creo fundamental que comprendamos que en última instancia lo difícil del conflicto que confrontamos pasa por las trampas políticas e ideológicas que supone convertir un proyecto de familia en un proyecto de nación, precisamente donde, y justamente cuando muchos cubanos e interlocutores piensan que se trata de defender a la nación en nombre de la revolución.

¿Cómo afrontar el desafío de lo político? Creo que tenemos una opción constitucional en medio de una mutación política impresionante y contradictoria. El partido-Estado abandona tanto a sus sujetos como a sus metas sociales institucionalizadas; el partido comunista intenta redefinirse como un partido ciudadano y pone en cuestión sus fundamentos ideológicos; todo esto al tiempo que intenta recolocarse como guía orientadora de las “masas” que, bajo el nombre de pueblo, la constitución reconoce como fundamento de la soberanía y de los poderes del Estado.

En medio de este guirigay político, dentro del cual ni el partido-Estado ni la constitución nos proveen de un lugar seguro como ciudadanos, intento proponer, consistentemente, que ha llegado la hora de reformar el artículo 5 de la Constitución que se basa en un arrogante concepto, ajeno a los Estados modernos: el de la superioridad de un grupo humano sobre el resto de los grupos humanos y culturales coherederos de los fundamentos de la nación. Y esta es, por supuesto, la tarea de un proyecto nacional, no de un grupo político específico.

Finalmente, me parece imprescindible recuperar otro proceso: el valor y prestigio de la política.

Se puede definir la política como lo que es necesario hacer, desde las posibilidades reales, para la satisfacción del bien común. Pero el problema básico que enfrenta la política por doquier es la de definir quién define el bien común: ¿lo hace el poder?, ¿lo hacen los ciudadanos? Para mi deben ser los ciudadanos en la plaza cívica, nunca el poder. Lo de la plaza cívica llena de ciudadanos es crucial. La política es un fenómeno de la ciudad conformada naturalmente por la pluralidad civil. La política nace allí a causa de la necesidad de gestionar esa pluralidad para el bien de todos. De hecho la calidad de la política se refleja donde hablamos propiamente de ciudadanos, así en plural. Y donde lo cívico y lo plural desaparecen, desaparece la política y surge la dominación que es lo que tenemos hoy en Cuba.

De manera que si el poder define el bien común nos conduce tanto al cinismo en las democracias maduras como al totalitarismo (la disolución de la política por medios totales) en las sociedades inmaduras. Los llamados Estados éticos que realizan el bien por ellos mismos definido, y que desembocan inevitablemente en las autocracias o en los totalitarismos con vanguardias intelectuales son propios de las sociedades infantilizadas que no tienen o pierden la idea de su condición cívica. Sin esta condición cívica no hay sociedad, a lo sumo tendríamos algún tipo de comunidad: el lugar por excelencia de los símbolos del pasado, de los patriarcas y de los niños adultos.

Esta definición me lleva al cómo de la política. Para este cómo, es necesario regresar al viejo enunciado de que los fines no justifican los medios. Solo así es posible la política decente. La única salvaguarda para evitar que el hombre sea objeto del hombre. Esto me lleva al asunto principal, y es este: el como de la política es la ética. Ética entendida en sus dos sentidos: reconocimiento del otro, que es la apertura a la tolerancia, y reconocimiento en el otro, que es la apertura a un concepto mejor: el respeto.

Del qué, pasando por el cómo llegamos al por qué. ¿Por qué la política? Bueno porque si el ciudadano no participa de un modo u otro en política, se convierte en su objeto, en su juguete. Está bastante bien probado que quienes más sufren determinadas políticas son los que más intentan mantener las distancias. Pero las distancias no son posibles. El Estado está por doquier, incluso en las democracias de Estado mínimo. Si los ciudadanos no pasamos por la política, es poco probable entonces que alcancemos la libertad en el mundo actual. Por otro lado, si no participamos, dejamos a otros entera libertad para que definan el bien común sin nuestra presencia. Y no deberíamos darnos el lujo de privar a la sociedad de nuestras preciadas ideas, aunque solo sea para protegernos de su permanente intromisión y de su tendencia a hablar por nosotros sin consultarnos siquiera. Definir en qué tipo de sociedad queremos vivir es el por qué de la política.

Ahora bien, esto lleva a uno de los problemas capitales de nuestra época: la imagen de la política a partir de las actitudes de los políticos. Como los políticos tienen actitudes reprobables pues, dicen algunos, la política no sirve. Pero eso de que la política es excremental porque los políticos son inmorales me luce como una coartada que refleja el cinismo al que podemos descender los ciudadanos.

El asunto es que, como vivimos apretadamente en sociedad, todos nos bañamos en el mismo río social. Yo no supongo que los ciudadanos sean menos malos o menos corruptos que los políticos. Yo supongo que los políticos son corruptos o malos, o se deslizan hacia actitudes reprobables, porque la sociedad también lo hace. De manera que no es un problema de la política, es un problema de la sociedad reflejado en el plano político. Lo que sucede es que a los políticos se les exige probidad porque se ocupan de asuntos públicos, tienen que generar confianza y seguridad, e incluyen el concepto de decencia en su vocabulario de presentación. Y eso compromete. De ahí la necesidad del fuerte escrutinio tanto de la ley como de la prensa.

Pero Cuba tiene un reto histórico: sustituir el Nosotros, el pueblo ―un error sintáctico que desplaza el poder y la legitimidad hacia arriba― por el Nosotros, los ciudadanos que otorga y construye la legitimidad del poder desde abajo. Ello requiere la activa participación de todos los ciudadanos cubanos, rearmados con una nueva decencia pública. Solo así triunfaremos como sociedad y como nación.

La Habana, 30 de enero de 2011

Plataforma Básica Socialdemócrata, adoptada en el primer Congreso del partido Arco Progresista, 29-30 de enero de 2011

Esta constituye la puesta al día de la Plataforma Básica Socialdemócrata acordada en la Primera Convención Nacional celebrada los días 18 y 19 de julio de 2008. El Partido Arco Progresista reafirma su apego irrestricto a las libertades fundamentales, la institucionalidad democrática, la soberanía nacional, la justicia social y la igualdad plena de todos los ciudadanos sin distinciones. En virtud de tales fundamentos, el Partido Arco Progresista impulsará un amplio programa de educación en socialdemocracia, a través de su Fundación Diego Vicente Tejera.

Esta Plataforma Básica Socialdemócrata:

Reafirma su vocación por el diálogo, la no violencia, el respeto a la diversidad del pueblo cubano y la búsqueda de la reconciliación nacional como vía para garantizar el avance de Cuba hacia una democracia plena que se asiente en el pluralismo político, la libertad de expresión y el ejercicio de la soberanía ciudadana por medio de elecciones libres.

Aboga por la reforma del Código Penal en aquellos artículos que penalizan y limitan el pleno disfrute y el ejercicio de las libertades fundamentales. Demanda, asimismo, la libertad incondicional e inmediata de todos los prisioneros políticos y de conciencia, así como expresa su respaldo a las campañas e iniciativas destinadas a reafirmar los derechos de estos prisioneros y el apoyo a sus familias.

Demanda de las autoridades cubanas la ratificación, la implementación y la difusión de los Pactos Internacionales de derechos humanos firmados en febrero de 2008. Lo que alcanza a la adecuación de las leyes a lo contenido en esos instrumentos y a su inclusión en el programa nacional de educación.

Defiende el reconocimiento definitivo de los derechos económicos de los ciudadanos cubanos y, la apertura de todos los espacios al libre desenvolvimiento empresarial.

Aboga y promueve el libre ejercicio de la libertad sindical de los trabajadores. Las actuales circunstancias políticas demuestran la urgencia y necesidad de auténticos sindicatos libres que protejan a los trabajadores tanto de las políticas del Estado como de las empresas extranjeras.

Promueve el reconocimiento de los derechos y potestades de todos los ciudadanos y de las minorías, sin distinción de raza, opción política, origen, procedencia, género, religión, creencia, u orientación sexual. Estos derechos deben ser garantizados en toda su pluralidad y diversidad sin condicionamientos, tutelaje ni manipulación.

Respalda la representación paritaria de género en todos los órganos y niveles institucionales, tanto de la organización como del país.

Respalda la adopción de todas las medidas que en el plano gubernamental o social coadyuven a la protección del medio ambiente, la preservación de los espacios naturales y la producción de una economía sostenible.

Reafirma su apuesta por el diálogo crítico y constructivo, el no aislamiento y la cooperación como medio de contribuir a la modernización de Cuba desde la comunidad internacional, la cual debe encontrar mecanismos para identificar y respaldar a la sociedad civil emergente. A este propósito, contribuiría un sustancial cambio en la política norteamericana hacia la Isla. El Partido Arco Progresista reafirma su oposición al embargo y a toda medida ingerencista en los asuntos internos de Cuba.

Propone aunar esfuerzos, ideas, iniciativas y propuestas dentro del proyecto de confluencia Nuevo País, con el fin de trabajar juntos desde enfoques diversos, y desde el ciudadano, en un proceso de reconstrucción nacional a todos los niveles.

Presidencia Nacional

PRIMER CONGRESO PARTIDO ARCO PROGRESISTA
INFORME SOBRE REPRESIÓN

La Habana, 31 de enero de 2011

En la mañana del sábado 29 de enero pasado cuando los Delegados e Invitados al primer Congreso del Parp nos dirigíamos hacia la sede del evento, un gigantesco operativo de la policía política, en las dos sedes del evento, impidió la celebración del mismo.

Más de una decena de los participantes fueron detenidos por varias horas y sometidos a interrogatorios y amenazas por parte de oficiales del cuerpo represivo que incautaron ilegalmente todos los documentos del Congreso y aseguraron a los militantes e invitados que no iban a permitir la celebración del conclave partidista ni ninguna otra actividad de la organización.

El Parp, fiel a sus convicciones y compromisos políticos y a sus accionar cívico y pacifico, en el marco de respeto a las leyes vigentes, reafirma su determinación de dar cumplimiento a sus cometidos y diseños políticos e institucionales, dispuestos a asumir las consecuencias que dimanen de esta determinación y de la persistente intolerancia de las autoridades cubanas, quienes cada día demuestran su incapacidad para convivir con la diferencia y la natural diversidad que caracteriza a cualquier sociedad moderna.

El Parp se propone impulsar todas las acciones y diseños políticos e institucionales destinadas a hacer un aporte significativo al necesario proceso de democratización de Cuba, y responsabiliza al gobierno de La Habana con las consecuencias de su desproporcionada intolerancia, la cual viola los derechos y la integridad de los individuos, lo estipulado en sus propias leyes y desconoce los compromisos internacionales contraídos en esta materia.

El Parp hace nuevamente un llamado a los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas, a los gobiernos e instituciones democráticas del mundo para que manifiesten su solidaridad con nuestra organización y su rechazo explicito a las prácticas represivas de las autoridades cubanas.

Manuel Cuesta Morúa
Portavoz

Relación de Detenidos con motivo de la realización del Primer Congreso del Partido Arco Progresista el día 29 de enero de 2011

Dailen Rojas Pérez ——- miembro del partido Arco Progresista- Santiago de Cuba
Detenida en la 4ta. Estación de Policía 10am – 7pm

Eleanor Calvo Martínez — miembro del partido Arco Progresista y del CIR, y Coordinadora del Observatorio Ciudadano contra la Discriminación
Detenida en la 7ma. Estación de Policía 10 am – 8pm

Gloria Llopis Prendes — miembro del partido Arco Progresista
Detenida a las 10am y conducida en automóvil policial hacia su residencia.

Roberto Ojeda García-Menocal — miembro del partido Arco Progresista
Detenido en la 1ra. Estación de Policía 8am – 8pm

Víctor González Beuden —- miembro del Comité Ciudadanos por la Integración Racial
Simpatizante del partido Arco Progresista
Detenido en la 1ra. Estación de Policía 11am – 10pm

Guillermo Ordoñez Lizama — miembro del Comité Ciudadanos por la Integración
Racial y Simpatizante del partido Arco Progresista
Detenido en la 1ra. Estación de la Policía 8am – 9pm

Manuel Cuesta Morúa —– miembro del partido Arco Progresista
Detenido en la 1ra. Estación de Policía 11am – 11:30am

Fernando Palacios Mogar — Presidente del Partido Liberal Nacional Cubano
Detenido en la 4ta. Estación de Policía 10am – 8:30pm

Rigoberto Rodríguez Capaz — miembro del partido Arco Progresista
Detenido en la 8va. Estación de Policía 10am – 9pm

Carmelo Bermúdez Rosabal — miembro del partido Arco Progresista
Detenido en la 8va. Estación de Policía 10am – 8pm

Roberto Formigo Ortiz — miembro del partido Arco Progresista
Detenido en la 8va. Estación de Policía 10am – 8pm

Leonardo Calvo Cárdenas — miembro del partido Arco Progresista y del CIR
Detenido en la 7ma. Estación de Policía 10am – 8pm

Vicente Rodríguez Hernández — activista por los derechos civiles 7: 30am – alrededor de las 9pm.

La Habana, 29 de enero de 2011
Orden del Día
Primer Congreso partido Arco Progresista
Arco Progresista intenta realizar un Congreso a la altura de las circunstancias y atendiendo a la filosofía que orientó su primera Convención Nacional en 2008. La idea fundamental es que debemos ser un partido abierto, en constante renovación y conectado con la sociedad y los ciudadanos.
En vista de ello, sus organizadores proponemos la siguiente:
Orden del Día
Día 29 de enero de 2011
Inauguración
Entrega de la Distinción al Mérito Diego Vicente Tejera
Lectura y discusión de Informe Central
Arco Progresista: conectando con la sociedad
Presentación de Ponencias
El desafío del pasado: Una mirada a la herencia, José Rodríguez Garrido
El desafío de la nación: Nación e integración, Ileana Faguaga
El desafío sindical: Nuevos retos sindicales, Jorge Cozano Allen
El desafío de la solidaridad: Límite Humano, un reto a la solidaridad, Gloria LLopis Prendes
El desafío de la integración: Integración y sociedad, Juan A. Madrazo y Leonardo Calvo
El desafío político: el desafío político, Manuel Cuesta Morúa
Debate
Día 30 de enero de 2011
Arco Progresista: reestructurando la institucionalidad
Ponencia sobre la institucionalidad: Leonardo Padrón Comptiz
Discusión de Estatutos. Propuesta de Presidencia Nacional. Propuestos a Presidencia Nacional, y Metodología y fecha de aprobación de Estatutos y Presidencia Nacional.
Propuesta Básica Socialdemócrata, 2011. Debate y aprobación.
Clausura.

La Habana, 29 de enero de 2011

DISTINCIÓN AL MÉRITO DIEGO VICENTE TEJERA

A propósito de nuestro primer Congreso, el Parp ha creado la Distinción al Mérito Diego Vicente Tejera para distinguir a instituciones, personas y partidos políticos, tanto cubanos como extranjeros, que se hayan destacado en el apoyo y defensa del trabajo de nuestra organización, así como en la difusión del ideario socialdemócrata en Cuba.

Esta Distinción se crea a tiempo, para fijar y simbolizar la imagen de los fundadores; después de un largo tiempo, como suma y compendio de la institucionalización del proyecto socialdemócrata cubano, y en un tiempo en el que los viejos y respetables ideales de equidad, democracia, derechos y libertad se consumen en Cuba en medio del individualismo insolidario, que parece ser la nueva filosofía de nuestros tiempos cubanos, y de la implosión totalitaria de paradigmas que están en la base misma de nuestra nación.

Diego Vicente Tejera es el padre fundador de lo que hoy Arco Progresista quiere continuar, y legar a quienes después no olvidarán que hay metas sociales que solo valen la pena en libertad.

En este primera ocasión, queremos honrar a un grupo de personas y partidos que, pese a los sinsabores, las diferencias y los escollos del camino, creados a veces incluso por nosotros mismos, nos han acompañado y nos acompañan aún a lo largo de esta larga ruta.

Son ellos:

Dirk van den Broeck, el socialdemócrata belga y miembro de Arco Progresista, que resiste la tentación de abandonarnos.

Jesús Díaz Núñez, técnico, y también obrero, miembro de Arco Progresista.

Miriam Rosales Rodríguez, una manzanillera de valía que nos acompaño durante tiempos también muy amargos.

Denia Rodríguez del Toro, la valiente líder socialdemócrata santiaguera y amiga, empujada al exilio por las circunstancias.

Lino B. Fernández, el socialdemócrata, líder de la Coordinadora Socialdemócrata, miembro y puntal excepcional de Arco Progresista y, sobre todo, amigo.

Eduardo Ojeda Camaraza, miembro de la Coordinadora Socialdemócrata, otro de los puntales básicos de Arco Progresista, un partido que ama.

Roberto Ojeda García-Menocal, el obrero que nos acompaña desde los inicios, sin trocar sus lealtades.

Donato di Santo, el italiano discreto, inteligente, que apostó sin fisuras por nosotros, y quien nos abrió las puertas a la socialdemocracia internacional, hasta hoy. Y les aseguramos que puede ser un buen amigo de todos y cada uno de nosotros.

Luis Yañez Barnuevo, el socialista español de la lucha antifranquista, eurodiputado respetado y respetable, amigo de todos los demócratas cubanos, y quien supo arriesgar su tiempo, credibilidad e imagen para darnos una voz permanente. Pese a la distancia de hoy, le respetamos.

También entregamos la Distinción al:

Partido Solidaridad Democrática, un partido liberal que por más de 10 años, viene caminando junto a nosotros, granjeándose enemigos menores y enemigos poderosos. Una muestra de lealtad, autorespeto y ética que merece nuestro más alto reconocimiento.

Partido Democrático de Italia, el primero de los miembros de la Internacional Socialista que desde 1995 hasta hoy nos brinda todo su reconocimiento y,

Partido Socialista Francés, quien mantiene una relación ininterrumpida, desde el año 2000, y es ejemplo de solidaridad: uno de los pilares del credo socialdemócrata.