Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Desde Cuba: Mensaje de Arco Progresista a la comunidad democrática internacional
27 enero, 2011, 20:20
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La Habana, 27 de enero de 2011

A: Comunidad democrática internacional
Internacional Socialista
Partidos, movimientos y personalidades socialistas, socialdemócratas y laboristas.

Mensaje de Arco Progresista

Los días 29 y 30 de enero el partido Arco Progresista intenta realizar su primer congreso. ¿Su objetivo? Completar el proyecto iniciado desde 1992, y dimensionado con el ciclo abierto  en 2002, de institucionalización de la socialdemocracia en Cuba. Pero los días 29 y 30 de enero de 2011, las autoridades cubanas no tienen una mejor idea que amenazar con la represión a los Delegados e Invitados de todo el país que participarán en La Habana en el debate de experiencias y en el intercambio de ideas para el mejor destino del país.

¿Objetivo de las autoridades?  Destruir lo imposible. Lo nuevo de las amenazas disfrazadas contra los socialdemócratas cubanos es la intimidación velada con el uso posible de la violencia. Y queremos que toda la comunidad internacional recuerde los antecedentes, muy cercanos en el tiempo, de la capacidad singular de las autoridades de la Isla para el despliegue de la violencia contra gente pacífica. El cubano es el gobierno líder en la experiencia de violentar a mujeres con gladiolos y a personas de ideas. Y de negarlo.

Arco Progresista, y por supuesto no somos los únicos, ha sufrido esto en varias ocasiones. En el año 2005 vivimos una experiencia violenta poco envidiable. En 2008, la prominente líder socialdemócrata Denia Rodríguez del Toro, hoy en el exilio, fue objeto de una golpiza que marcó para siempre su existencia, la de su familia y la de la tradición caballeresca de la nación cubana. Más recientemente, Rigoberto Rodríguez Capaz, un activista prominente de nuestra organización, fue el blanco de la violencia gratuita y alegre de gente que siente un orgullo inmenso en golpear a personas con ideales. Esa tendencia fácil a la mano suelta es un gesto innato en quienes piensan que los puños clasifican como un acto heroico de los que fundan la historia.

Se necesita algo más que el uso de la fuerza para mostrar capacidad de liderazgo frente a los desafíos de la nación. Ese algo se llama ideas. Por más de 20 años, los socialdemócratas compartimos con otras tendencias políticas un ramillete interesante de ideas para sacar adelante el país. La hemos ofrecido y las ofrecemos a través del diálogo; por cierto confirmado en su valor por este adelanto de la fuerza en forma de amenaza.

No es inteligente proyectar la rabia por los propios fracasos sobre personas que solo quieren el bien de la nación. Lo es menos amenazar y hacer uso del poder para esconder la propia incapacidad de dar solución a problemas que sufrimos, y que no creamos.

Arco Progresista está decidido a realizar su congreso. Y a asumir las consecuencias.

Manuel Cuesta Morúa



PLEBISCITO AHORA
23 enero, 2011, 9:14
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El día 13 de Enero el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió una declaración con insultos y amenazas contra el movimiento pacífico por los derechos humanos y la democracia de Cuba, sólo porque algunos de sus miembros dialogaron con una delegación del Gobierno de los Estados Unidos de América que pidió ese dialogo. Con esta petición estos visitantes reconocen que en Cuba, además de gobierno, hay un pueblo con diversidad de opiniones.
Funcionarios del gobierno cubano dialogaron con esta delegación a la que ahora tratan como injerencista, porque se atrevieron a conversar con estos cubanos de la disidencia. El mayor insulto se lo hace el MINREX a sí mismo cuando en su declaración demuestra un vivo interés en “reiterar la disposición ya expresada por el gobierno cubano de sostener un diálogo respetuoso sobre cualquier tema con el gobierno norteamericano siempre que este sea entre iguales”. Es penoso que el gobierno cubano ofrezca diálogo “entre iguales” y “sobre cualquier tema” a ese gobierno extranjero y por otra parte desprecie y excluya a los propios cubanos, no sólo a los disidentes, sino al propio pueblo al que le niega el ejercicio de muchos derechos.
Entonces, parece que el asunto es que los gobiernos extranjeros y personalidades o representantes de instituciones, son malos o buenos, en dependencia de que reconozcan o no y hablen o no hablen, con los que en Cuba defendemos los Derechos Humanos. Aquí se está develando la esencia de la contradicción entre el Gobierno y el pueblo y el porque de la descalificación y persecución contra la disidencia. Porque es la disidencia la que promueve los cambios verdaderos que son: la libertad, la reconciliación y el reconocimiento en la ley y en la práctica de todos los derechos de los cubanos.
El periódico El País, del viernes 17 de Diciembre del 2010 publica informaciones que Wikileaks atribuye a informes de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, en los que afirma que la oposición no tiene “programas designados para captar un amplio espectro de la sociedad cubana”. Según El País, los Estados Unidos consideran que los cubanos están interesados en viajar y vivir confortablemente y no tienen como prioridad los derechos humanos. El mencionado periódico cita ese informe de la Sección de Intereses en que recomienda a su gobierno: “debemos mirar en otros ámbitos, incluyendo dentro del propio Gobierno, para identificar los posibles sucesores del régimen”
Aunque con leguajes diferentes, hay algunas coincidencias entre los referidos informes y la doctrina del régimen en la descalificación de la oposición democrática y en no identificar que la libertad y los derechos son las prioridades de nuestro pueblo. A todos les afirmamos que el pueblo de Cuba tiene derecho a los derechos y proclamamos: que esos anunciados sucesores del régimen, ya no serán sucesores, porque no habrá régimen, sino que serán, como todos los cubanos, hombres y mujeres libres con derechos y viviendo en paz en su propio país, que es mejor que vivir con privilegios y poder sostenidos por un orden de opresión. Esa es nuestra esperanza y nuestra determinación.
Nadie debe cuestionar que los cambios que el pueblo desea son la libertad, la reconciliación y todos los derechos. Por esas metas lucha y trabaja pacíficamente la oposición dentro y fuera de Cuba. Pero la gran carencia de los cubanos es que no tenemos voz, ni recursos democráticos para expresarnos mientras el gobierno y algunos en el mundo pretenden hablar por nuestro pueblo. Por eso nuestra demanda al gobierno de Cuba, es que realice un Plebiscito para que el pueblo se exprese por si mismo y para que soberanamente apruebe o rechace:
¿Que se convoquen elecciones libres y democráticas sobre las bases de una nueva ley electoral y un ambiente, que permitan que todos los cubanos tengan derecho a ser nominados y elegidos democráticamente, ejerciendo la libertad de expresión y de prensa y organizándose libremente en partidos políticos y organizaciones sociales con total pluralidad? ¿Si o No?
La redacción puede cambiar, pero realizar este plebiscito sí sería respeto a la soberanía de nuestro pueblo y apoyarlo sería el verdadero respeto del mundo a la autodeterminación del pueblo cubano. Que nadie hable más por todos los cubanos. Pregúntenle en un plebiscito.

Oswaldo José Payá Sardiñas
A nombre del Movimiento Cristiano Liberación
La Habana, Cuba 17 de Enero de 2011



Desde Cuba: Se anuncia Congreso del Partido Arco Progresista
15 enero, 2011, 11:16
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La Habana, 12 de enero de 2011

Comunicación

Con la participación de 25 Delegados, se celebrará los próximos 29 y 30 de enero el Primer Congreso del Partido Arco Progresista (Parp). Teníamos previsto la participación de 100 delegados en dicho Congreso, pero dadas las circunstancias económicas y en vista del franco deterioro del clima de tolerancia en torno a las actividades del Parp, o en las que participan miembros de nuestra organización junto a otras organizaciones de la comunidad pro democrática, decidimos reducir el número de participantes.

Por estas razones, que gravitan sobre toda la comunidad pro democrática cubana desde mediados del año pasado, el Parp realizó el pasado 21 de noviembre una reunión pre Congreso en la ciudad de Santiago de Cuba. En él, de 40 Delegados previstos, solo pudieron participar 15. Contra aquel encuentro se enfiló también la policía política, y solo pudo ser realizado bajo condiciones irregulares y en circunstancias extremas.

No obstante, pese a las adversidades consustanciales a nuestra situación política, los 25 Delegados del Parp nos reuniremos estos dos días con el propósito de aceitar, tanto programática como organizativamente, la propuesta socialdemócrata institucionalizada que representamos.

Hemos estado y estamos pidiendo a los numerosos invitados, que tanto de Europa como de América Latina se disponían a participar con nosotros, a que se muestren atentos al desarrollo de nuestro evento, y a que participen de nuestro Congreso enviando no solo sus salutaciones e ideas, sino dirigiéndose directa y expresamente a las autoridades cubanas para que aprovechen una magnífica y honorable oportunidad con el propósito de iniciarse en las prácticas del respeto y de la tolerancia hacia las ideas diferentes. Ambos son necesarios ahora mismo, tanto para afrontar los gravísimos problemas estructurales del país como para el próximo e inevitable proyecto de nación.

Cuba acaba de iniciar precisamente en enero un proceso de transformaciones dramáticas en direcciones inciertas, que demandan la participación seria y activa de todos los cubanos. El capital más valioso para ese proceso pasa por el estímulo y el aprovechamiento de la diversidad y pluralidad de ideas, donde quiera que estas se manifiesten. Reprimirlas no es una opción de futuro.

Manuel Cuesta Morúa
Portavoz



Auto examen ineludible
15 enero, 2011, 11:14
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La Habana, 9 de enero de 2011

El proceso incesante de transparencia informativa delimita cada vez más las opciones del quehacer político. Esto no constituye una buena noticia para las dictaduras, pero sí debe ser una realidad bien recepcionada por los demócratas. En Cuba debería serlo más, si en verdad albergamos el propósito de edificar un país serio y maduro. Nuestra cultura y mentalidad se han negado por siglos al auto examen y a la mirada interior, y el resultado ha sido devastador para la construcción de un proyecto de nación sólido y perdurable. El 2011 llega para ser un testigo imparcial.

Los demócratas cubanos hemos heredado esa condición cultural que parece insuperable. Por eso, si Cuba ha sido tomada en serio por sus mitos, nunca ha podido ser tomada en serio por sus políticos. A diferencia de otras esferas, la política jamás ha sido entre nosotros un campo de alta realización humana. Tres déficits pueden explicar esto: déficit ético, déficit del sentido de lo político y déficit institucional. Y ello acaba de ser revelado recientemente por aliados evidentes de la democracia en Cuba y por observadores solventes de nuestra realidad.  

Frente a las herencias culturales caben al menos dos actitudes: ocultar nuestras precariedades políticas, bajo la coartada de nuestra supuesta misión histórica; o develarlas, asumiendo con valentía e introspección la crítica propia de nuestros defectos.   

Nuevo País cree conveniente la segunda de las actitudes. No somos responsables de nuestras herencias. Sí lo somos por las posiciones que adoptemos frente a ellas. Y cuando el mensaje no es edificante, no es maduro emprenderla contra el mensajero. Porque resulta cada vez más claro que el escrutinio de nuestros modales y actitudes está tecnológicamente garantizado. Un dato excelente para la ecología política.   

En Nuevo País consideramos que, como oposición, no hemos estado a la altura de los desafíos ni de las expectativas creadas. El problema no radica en la falta de éxito, sino en la ausencia de examen. El hábito de transferir la culpa por nuestros fracasos enmascara la incapacidad para revisar constantemente nuestros presupuestos de actuación y nuestros conceptos políticos. De ahí la fácil personalización de los conflictos y la pérdida de perspectiva del momento histórico.

La transición que se verifica en Cuba sin lugar a dudas, y en medio de una crisis sin precedentes históricos, no desembocará necesariamente en la democratización política de la sociedad; la condición necesaria para ello está amenazada, entre otras cosas, por los demócratas mismos. Contrario a lo que afirman algunos críticos, la razón fundamental de este desfase no tiene que ver con la capacidad intelectual, sino con nuestra incapacidad para abrirnos a una nueva decencia pública. La intolerancia, el irrespeto y la facilidad para sucumbir a las historias de enredo minan las fortalezas creadas por nuestra larga resistencia a los usos y abusos despiadados del poder. Por eso somos vistos como una oposición con una clara magnitud testimonial y simbólica, pero sin la lucidez, el despliegue y el nivel suficientes para imaginar y articular el cambio.

Y nuestra peripecia histórica ha alimentado una percepción que Nuevo País considera falsa. Nuestras precariedades no se deben tanto al uso eficaz de las técnicas de penetración policial como a la hábil explotación de nuestras debilidades culturales. Donde no han podido triunfar ni la fuerza, ni el manual o la tecnología, han podido hacerlo la retroalimentación del cotilleo, la ausencia de humildad y los usos migratorios de la disidencia política.  

Nuevo País cree posible la potenciación de nuestra credibilidad. Pero a condición de incorporar seis recursos insustituibles.

Primero, la revisión permanente de nuestro curso, nuestros discursos y de nuestro lenguaje. Si ninguna sociedad que se respete admite los dictados desde el exterior, ninguna sociedad que se pretenda madura puede darse el lujo de que la crítica de sus fallas y vicios sea primero revelada por los extranjeros. Esto último pone un entrecomillado sobre nuestra condición de adultos.

Segundo, la proyección ética de nuestros comportamientos. El reconocimiento en los otros y de los otros es la premisa ética para colocarnos más o menos a la altura de los acontecimientos. La unidad puede que no sea posible dada la gama diversa de matices, proyectos loables y talantes políticos, pero el respeto es imprescindible para animar la nueva decencia pública que exige una sociedad basada en el reconocimiento y la legitimación de las diferencias.  

Tercero, la conexión con los ciudadanos. A diferencia de todos los demás regimenes, la base esencial de la democracia está en el ciudadano. Sin expresar sus intereses ni respetar la pluralidad de opciones no habrá cambio democrático. De hecho, la inflación de organizaciones políticas es reflejo de una falta de representación ciudadana, que puede explicar la reproducción permanente de desavenencias personales entre y dentro de proyectos cerrados.    

Cuarto, la imaginación creativa. Llegar a metas globales y abstractas exige la adecuación entre las propuestas y los intereses concretos de la gente. Identificar qué quieren los ciudadanos y expresar sus demandas como portavoces es esencial. Solo con la retroalimentación y el acercamiento humilde a los ciudadanos podremos avanzar y afianzar diseños estratégicos.  

Quinto, la institucionalización de las alternativas. La democracia no empieza ni termina con nosotros. Sin organizaciones institucionalizables y reglas del juego claras, asumidas y respetadas la democracia posible estará sujeta a los vaivenes y caprichos humanos, no a su concepto básico: la regulación neutral y pacífica de intereses y diferencias.   

En sexto y último lugar, es necesario asumir cierta inteligencia emocional. El control de nuestras emociones y pasiones es un requisito imprescindible para el éxito de la vida democrática. La democracia no elimina los conflictos y las tensiones, solo los regula pacíficamente. Sin la debida distancia que despersonalice dichos conflictos, faltará la elegancia de estilo de quienes se supone hemos renunciado a la verdad absoluta.   

No debemos alimentar, así reflexionamos en Nuevo País, la eventualidad de que la comunidad internacional se resigne a cualquier evolución de los acontecimientos en Cuba. Que sea suficiente con que su gobierno, en alguna de las versiones factibles de las dictaduras blandas, pague sus deudas, abra sus mercados, tolere la crítica y el postmodernismo culturales, y controle las consecuencias posibles de los conflictos probables.  En estos términos, poco podríamos hacer para que los demócratas del mundo  —sean gobiernos, instituciones o personas—  recuperen la esperanza de que la democracia cubana es viable.   

En términos democráticos, sin embargo, la democracia futura nos necesita. En el 2011 hay suficiente evidencia histórica de que, dejados a su evolución, los regímenes dictatoriales o totalitarios no avanzan hacia la democracia. Está demostrado que eso resulta imposible sociológica, cultural y psicológicamente. Solo la existencia de vigorosas fuerzas democráticas en cualquier presente garantiza la democracia en cualquier futuro.   

En Nuevo País pensamos que las apuestas democráticas realmente existentes podemos desempeñar el papel que nos corresponde. Tenemos la conciencia, la retórica y los instrumentos adecuados. Solo nos falta incorporarlos. Una tarea que demora ya demasiado, retardando  nuestra entrada al concierto de naciones libres. Y todos podemos asumir la tarea porque, rigurosamente hablando, la edad no es garantía de futuro; algo demostrado precisamente por la llamada Revolución Cubana: un proceso hecho por jóvenes. Es el tipo de mentalidad el prerrequisito forzoso para construir un proyecto específico de sociedad y de convivencia.  En Nuevo País, conscientes de que el 2011 complejiza nuestros desafíos, empezamos por resaltar uno de los retos de la nueva mentalidad: el de la política hecha y pensada con decencia. En ella, solo los medios justifican los fines.   

Mesa Coordinadora
Proyecto Nuevo País



El Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR): Agenda 2011
4 enero, 2011, 8:28
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Barrendero negro cubano. Foto. Alberto Hernández

La Habana, 29 de diciembre de 2010
CIR: Agenda 2011

El Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), junto a los Premios Tolerancia Plus, comparte el honor de ser el anfitrión principal del Cóctel Anual de Nuevo País. Un encuentro para compartir e intercambiar entre amigos e invitados.

Para el CIR, este encuentro es una oportunidad magnífica en el propósito de exponer la Agenda 2011, dentro de un contexto global muy favorable a los desafíos de los afrodescendientes por todo el mundo: Naciones Unidas ha declarado el 2011 Año Internacional de los Afrodescendientes, y ha convocado a todos: gobiernos, instituciones, -tanto nacionales como internacionales-; a la sociedad civil, a organizaciones de derechos humanos y a los ciudadanos con el fin de que desplieguen iniciativas y proyectos congruentes con esta voluntad.

El CIR pone la Agenda 2011 en función de estos objetivos de las Naciones Unidas. Esta Agenda nació del Consenso de 13 puntos, tomados entre los que asistieron al Primer Foro: Raza e Identidad, Cuba, pasado, presente y futuro, celebrado los días 22 y 23 de octubre de este año, y en el que participaron intelectuales, ciudadanos, y miembros de otras organizaciones, como el Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez y la Fundación Independiente de Afrocubanos.

Agenda 2011 expresa pues el umbral de un consenso entre quienes compartimos el plusdolor, las experiencias, las ideas, así como importantes puntos comunes y militancia en la lucha contra el racismo y la intolerancia en todas sus manifestaciones.

¿Cuáles son los puntos esenciales de la Agenda 2011?

Demandar un mayor acceso de los afrodescendientes al diálogo público en los medios de comunicación.
Promover actividades comunitarias y de capacitación en materia de derechos humanos, que permitan ampliar la democracia cultural y la educación cívica apoyada en la ciudadanía, mediante canales de participación apropiados. El CIR establecerá contacto, en este sentido, con el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes, creado por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Fomentar que otras instituciones de la sociedad civil coloquen en su agenda de trabajo el problema del racismo contra los afrodescendientes, contribuyendo a una mayor visibilidad del problema y a fortalecer iniciativas ciudadanas.
Reanimar la campaña de Empoderamiento Ciudadano para promover que los ciudadanos, y los afrodescendientes en particular, conozcan las leyes y la constitución en lo que esta tiene de garantías y protección de sus derechos individuales.
Demandar de las autoridades legislativas la elaboración y aprobación de leyes que penalicen de manera efectiva cualquier acto de discriminación probada contra los afrodescendientes cubanos, incluidos el abuso o exceso policial, judicial o penitenciario.
Promover una campaña a favor del reconocimiento oficial del derecho de los devotos de las religiones de origen africano a constituir sus templos con total independencia.
Desarrollar una campaña de homenaje y conmemoración con motivo del centenario de la masacre del Partido Independiente de Color en 1912.

A estos siete puntos esenciales se agregan tres puntos más que priorizaremos dentro de la Agenda 2011. Son estos:

I- La promoción en Cuba del Día de la Dignidad de los Afrodescendientes. Junto a otras instituciones, comenzaremos un proceso de consulta entre ciudadanos e intelectuales para establecer, dentro de nuestra cronología histórico-cultural, la fecha más representativa.

II- El desarrollo del proyecto socio-cultural Salón de Afrodescendientes Ilustres de las Américas. Esta iniciativa la compartiremos con personalidades influyentes del continente y con otras organizaciones regionales, al tiempo que enviaremos a Naciones Unidas la fundamentación del proyecto para recabar apoyo de instituciones multilaterales.

III- La búsqueda de recursos para animar acciones afirmativas en el ámbito económico. Los cambios que se aventuran en Cuba exigen el establecimiento de medidas que potencien a los sectores pobres y marginales de la isla compuestos, en su mayoría, por afrodescendientes.

Naciones Unidas ha sido clara. En su resolución 64/169, a través de la cual la Asamblea General proclama el año que comienza el 1º de enero de 2011 como Año Internacional de los Afrodescendientes, aquella dejó establecida que lo hacía “con miras a fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de los afrodescendientes en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, su participación e integración en todos los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la sociedad, y la promoción de un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de la herencia y la cultura de estas personas”. Alentó asimismo, “a los Estados Miembros, los organismos especializados de las Naciones Unidas, dentro de sus respectivos mandatos y con los recursos existentes, y a la sociedad civil a preparar y determinar iniciativas que pudieran contribuir al éxito del Año”.

El CIR se dispone a trabajar en esta dirección. Y espera que el gobierno, que representa al Estado cubano como miembro de las Naciones Unidas, se ponga en sintonía con la voluntad y el propósito, expresados por la comunidad internacional, de hacer todo lo que esté a su alcance para cooperar con sus esfuerzos de dotar a los afrodescendientes de condiciones favorables para su inserción, dentro de las comunidades y naciones más amplias a las que pertenecen.

Un clima social y psicológico apropiado es una primera condición necesaria para lograr bienestar e inserción social y cultural para los afrodescendientes. Y en Cuba, este es un desafío exclusivo para el Estado. Este tiene ahora una oportunidad honorable y legítima para renunciar al ejercicio de la represión, empezando a practicar el ejercicio de la tolerancia y el respeto a las diferencias.

Porque, afortunada y definitivamente, la comunidad internacional acaba de simbolizar, con el 2011, la nueva cota de los Estados civilizados: el respeto y la inclusión global de las diferencias. El reto más urgente de Cuba.

Juan A. Madrazo Luna



Convocatoria Premios Tolerancia Plus 2010
4 enero, 2011, 8:19
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La Habana, 27 de diciembre de 2010

Se abre la Convocatoria a los Premios Tolerancia Plus 2010. Como hemos hecho cada año desde 2007, estos Premios insisten en su decidida apuesta por una mutación básica de la sociedad cubana hacia la tolerancia. Sabemos todos que, desafortunadamente, la tolerancia y Cuba no acaban de encontrarse.

Nuestra opción para amplificarla fructificó ya en una dirección fundamental: la tolerancia interracial. Este preciso año que culmina agregamos el  Premio Tolerancia Plus en el capítulo Racial, otorgado por el Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), para premiar a instituciones y personas que se destaquen en la defensa de la identidad, en su mejor definición, y desde la perspectiva de la integración. Con ello se asume la lucha contra el racismo, no en su especificidad étnica y por la coloración de la piel, sino en su visión cultural más amplia.  El Premio de 2009 fue otorgado al Dr. Carlos Moore, un cubano residente en Brasil de largo batallar por la defensa de negros y negras desde el concepto mejor: la incorporación de la propia diferencia.

Por su parte, los organizadores de Tolerancia Plus decidieron  entregar el Premio general a la Coordinadora Socialdemócrata de Cuba. Una organización política radicada en los Estados Unidos, hoy integrada en Arco Progresista, y compuesta por cubanos que decidieron perdonar pese al duro sufrimiento de una prisión en Cuba que les costó a casi todos sus integrantes más de 15 años.

Por otro lado, ya estamos dando los pasos para instituir un Premio Tolerancia Plus en la categoría de género, que esperamos iniciar el próximo año y que estimulará también a quienes se destaquen en el respeto a la diversidad sexual.

Abrimos así esta Convocatoria con un impulso mayor y con la ambición de que el 2011 marque la diferencia en la apuesta por el respeto de las diferencias. Queremos por tanto convocar también al Primer Concurso Tolerancia Plus en los géneros de ensayo, artículo y poesía. Aunque la tolerancia es actitud, poco avanzaremos sin una reflexión y una poética sobre la manera en la que nos relacionamos con los otros.

Esta ambición exige una plataforma más amplia de trabajo, intercambio y extensión. Por eso, a partir de esta 4ta. edición, los Premios Tolerancia Plus serán asumidos por el Proyecto Nuevo País. Y no solo por una cuestión de capacidad, mayor inclusión y extensión, sino porque estamos convencidos que el fundamento básico de un nuevo país reside en la tolerancia. La intolerancia nos ha perdido como nación y solo nos reencontraremos, en una nueva dimensión nacional, cuando la tolerancia penetre críticamente el torrente sanguíneo de los cubanos. Ha sido la mezcla de soberbia e intolerancia las que nos ha conducido a un absurdo callejón sin salida. Pero solo la tolerancia podrá devolvernos a la vida con adultez, altura, madurez y visión exquisita de lo que podemos ser y hacer los cubanos.

Con esta nueva edición intentamos perseverar en un camino hasta ahora bastante discreto. Recordemos que la primera edición de 2007 premió a Dagoberto Valdés, el cubano que se empeña en devolvernos a la civilidad, y que la segunda, de 2008, se fijó en Elvira Cervera, esa actriz y pedagoga cubana, que desde aquí queremos felicitar en su cumpleaños el próximo 4 de enero, y quien nos enseñó algo que nos gusta repetir: Cuba es una nación en la que parecemos lo que no somos.

Y porque debemos parecer lo que somos, se instituyó Tolerancia Plus. Somos un país plural que logrará calidad en su convivencia el día en que asumamos la ética en sus dos sentidos básicos: reconocimiento del otro y reconocimiento en el otro.

Todos estamos invitados a la tolerancia mutua.

Mesa Coordinadora
Proyecto Nuevo País