Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Manuel Cuesta Morúa sobre Anna Ardín: “Su actitud fue un varapalo ciertamente irónico para mí”
29 diciembre, 2010, 11:10
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Anna Ardía, a la izquierda, trató de desacreditar al lider socialdemócrata cubano Manuel Cuestra Morúa, a la derecha ante sus compañeros suecos.

Entrevista de Manuel Cuesta Morua, opositor socialista cubano, al catalán Oriol Malló y reenviada a Cuba Nuestra por Federico Campbell Peña

Estimado Oriol. Ciertamente nuestros problemas con Internet son ya fastidiosos. Es cada vez más clara la intención del gobierno de mantenernos lo más desconectados posible de este medio con mil pretextos banales, propios de mentalidades cínicas. Lo usamos nosotros con el tiempo de las diligencias del viejo Oeste norteamericano, aunque el mensaje pueda llegar hoy más rápido. Espero que estas respuestas lo sean, disculpándome de antemano porque tenía asuntos urgentes que hacer en relación con nuestro próximo congreso a fines de enero y con el proyecto Nuevo País.

Aquí van mis respuestas,

1-. Conocí a la Ardin en 2003. Elle vino ese año frente a un grupo de jóvenes socialdemócratas con los que teníamos relación, al menos desde el año 2000 cuando visité Suecia. A partir de esa fecha se estableció una relación de trabajo y cooperación en la que esos jóvenes fungían como el vínculo y enlace nuestro, desde la entonces Corriente Socialista Democrática Cubana, con el Centro Olof Palme y la socialdemocracia sueca. Cuando en el 2002 celebramos un primer congreso y dejamos constituido el Arco Progresista, un representante del Olof Palme y uno de estos jóvenes participaron de este Congreso. Al año siguiente, viene un grupo de ellos, que ya incluía a la Ardin, para darle continuidad a este intercambio. El grupo tenía incluso un nombre, Trabajo, por supuesto en sueco, y se constituyó en el canal de comunicación nuestro con la socialdemocracia sueca. Para entonces ya a nombre exclusivamente de Arco Progresista.

2-. Sus viajes a Cuba en esa época fueron en representación de los socialdemócratas y a nombre del Olof Palme, quienes sufragaban los gastos y los viajes de ese grupo.

3-. Realmente no puedo asegurar que fuera miembro de la Fundación Olof Palme. Ni ella, ni ninguno de los restantes jóvenes que venían se presentaron como tales. Sí puedo decir que era el centro Olof Palme quien le apoyaba. Más tarde, ya por el 2004, mostró interés en obtener información para su tesis de grado en la Universidad de Upsala, pero jamás se nos presentó como cristiana o representante de algún grupo cristiano. Luego supe, alrededor del 2008, que supuestamente ya no militaba en la socialdemocracia, y que había derivado supuestamente hacia el socialismo cristiano.

4-. Tanto como conocerla a fondo, no. Si conversé mucho con ella acá sobre la situación cubana, y por supuesto la visión que siempre dio tenía una perspectiva socialdemócrata. Ahora bien, estando aquí no proyectaba lo que podríamos llamar un discurso político o intelectual estructurado, como correspondería casi invariablemente a los radicales de cualquier manifestación. Sí me pareció feminista pero de perfil moderado, de las que se proyectan con capacidad para todos los roles, pero no de las que detestan y tienen sospechas de los hombres por su sola condición. De hecho, ella vino al menos en un par de ocasiones con su novio, un joven por cierto muy serio y centrado, de nombre Mathias, que nos simpatizaba a todos. Mi idea de ella era por tanto la de una joven inteligente, enérgica, dinámica, de un feminismo acompasado y moderado de estilo nórdico, sí arrogante, de una arrogancia psicológicamente desproporcionada, y exageradamente
eurocéntrica, con la que eran inevitable los problemas. Ya en el 2004 dejó cierto malestar en los medios socialdemócratas de Miami que trabajan con nosotros, y quienes la acogieron, a instancias mías, para su trabajo de campo en esa ciudad a propósito de su tesis de grado.

5-. En principio creí que su interés se explicaba en la tradición sueca de solidaridad; compartida por todas las tendencias políticas allí, pero típicamente socialdemócrata. Desde el mismo Olof Palme, pasando por Pierre Shori, un destacado político sueco, al Centro Olof Palme y Anna Ardin, un cubano puede ver una tradición natural de interés por la democracia, la libertad y la justicia social, puertas afuera de Suecia. Así me expliqué naturalmente su interés, más definible porque no era una cuestión individual sino compartida por un grupo que ella solo encabezaba. Más tarde advertí cierto protagonismo en su interés por nuestro caso, no explicable por la tradición política de la que proviene. Primero, aparecía mucho en los medios hablando de Cuba; segundo, intentaba orientarnos sobre lo que ella entendía debíamos hacer, y sobre cómo debíamos hacerlo. Tercero, no respetaba nuestra vida y estructura institucionales, asumiendo
comunicaciones directas con personas entonces en nuestra organización, sin tomar en cuenta nuestro contexto específico. Para mí resumía el caso de alguien con una opinión muy alta de sí misma, que quería hacer algún tipo de carrera política en Suecia a costa de un grupo de personas sin voz.

6-. Sí soy co-presidente. Pero en términos políticos, no jurídicamente. Hoy la Asociación atraviesa una seria crisis, en espera de mejores tiempo. Mi co-presidencia es a nombre de Arco Progresista. Por lo demás, nuestro status dentro de la Internacional Socialista es de Invitado Permanente. No tenemos aún reconocimiento pleno.

7-. Bueno, que haya sido invitada por la C-EeP no es cierto en lo que respecta a nosotros. Y no es cierto porque cronológicamente era imposible. La C-EeP data de mediados de 2005 y todos nuestros contactos en La Habana fueron anteriores a esa fecha. Parece que, como se dice, ella estuvo en Cuba con posterioridad a 2007. Yo no tengo constancia de eso, pero que yo no tenga constancia no significa nada. Para esa fecha ya ella no tenía relaciones con nosotros. Habían sido rotas en 2006. Ahora bien, es posible que, si lo hizo, ella haya venido posteriormente a nombre de la C-EeP porque la crisis en torno a nosotros incluyó el intento de capturar la Asociación y reorientarla en direcciones vagas, con aquel mismo impulso eurocéntrico, para que diera cabida a una gama diversa de personas y organizaciones en la disidencia cubana. El asunto estaba condenado al fracaso de antemano y pasaba por encima de mi co-presidencia, pero para llegar al fracaso hay que
pasar inexorablemente por el intento. Así, es muy probable que haya estado en Cuba después de 2007 espuriamente a nombre de la Asociación, en cuya fundación ella estuvo, pero para entonces ya todo había terminado entre nosotros. Cuando la recibo con los brazos abiertos fue solo en representación de la socialdemocracia y de Arco Progresista.

8.- Su agenda en La Habana consistía en canalizar los vínculos crecientes entre nosotros y la socialdemocracia sueca. Sus intereses, tal y como se presentaban, parecían coincidir con su agenda, la que determinaba sus contactos casi exclusivamente con miembros de Arco Progresista. Había también, eso supe en el camino, contactos con otros compatriotas, reducibles a dos intereses: tener una idea de cómo éramos vistos por los restantes grupos en la oposición y recabar información para su tesis sobre el pluralismo político en Cuba.

9.- Si estuvo con ellas lo desconozco. Las Damas de Blanco lo negaron cuando los medios oficiales cubanos las implicaron. Tiendo a pensar que no estuvo con ellas. De lo contrario, el gobierno, aprovechando el timing político en su interés marcado de desprestigiarlas, habría publicado alguna foto de ellas juntas, cosa que hasta ahora no ha sucedido.

10.- Te cuento. Luego de la creación de la C-EeP a mediados de 2005 se comienza a activar un proceso, no muy bien diseñado, de destruir al Arco Progresista. La C-EeP había sido una vieja idea nuestra que buscaba conectar a socialistas, a socialdemócratas y a laboristas europeos con Arco Progresista de una manera estructurada y con propósitos múltiples. El motivo básico era este: a diferencia de liberales y democristianos, la izquierda democrática tanto europea como latinoamericana tenía serias dificultades políticas e históricas para ofrecer apoyo y solidaridad abiertos a Arco Progresista. Las razones se saben y han sido largamente discutidas, y ello se reflejaba en el comportamiento de la Internacional Socialista que, a duras penas, solo nos había otorgado un status de Invitado Permanente. Veíamos entonces en la C-EeP el camino más productivo para fomentar nuestras relaciones con la izquierda democrática europea y, de paso, construir un
camino más sólido hacia la Internacional Socialista. Ya habíamos logrado algún tipo de relación estructurada con el Partido de los Socialistas Europeos a nivel del Parlamento Europeo, pero era necesario estabilizar estos vínculos: La C-EeP fue la hija natural de este diseño estratégico. Intentábamos luego, y a partir de esa experiencia, hacer algo similar en América Latina.

Y ahí saltan las autoridades cubanas. Para ellas era inaceptable un proyecto de esa naturaleza, que abría una competencia legitimada en lo que interpretaban como su ámbito natural de interacción. Así ponen a funcionar a sus vectores y mecanismos internos para echar por tierra a la alternativa socialdemócrata cubana. Y surge una acusación interna de corrupción que no hubiera tenido mayores efectos de no ser por el apoyo que brindó Anna Ardin. En lo personal a mí no me preocupan mucho las acusaciones sin fundamento —menos una que resulta extravagante vista desde mi elección cultural—, pero es evidente que una acusación de esa naturaleza tiene efecto por aquello del contexto socio-cultural. Cuando UD. mira para América Latina, con las excepciones debidas, es creíble cualquier acusación de corrupción. Si los interlocutores no tienen tiempo ni interés en el debido examen, pues todo está hecho. Debo reconocer que, afortunadamente, no
todos nuestros contactos creyeron en la historia, pero hubo daños sin dudas.

11.- Y Anna se hace eco, extrañamente para nosotros, de dicha acusación. Digo extrañamente porque ella era la receptora puntual de los informes de gastos de la pequeña ayuda monetaria que nos brindaban. Entre 2003 y 2005 vinieron a Cuba, hasta dos veces por años, grupos de 2 o 3 jóvenes vinculados al grupo que ella dirigía. Traían la ayuda y se llevaban los reportes. Luego nos informaban por correo electrónico, o en la subsiguiente visita, de su evaluación: siempre satisfactoria. Incluso, la última ayuda fue traída justamente por Anna a mediado de 2005. Tiempo más tarde vinieron otras personas, se llevaron los reportes y todo viento en pompa. De pronto Anna pasa por encima de todo esto, después de reconocernos que todos los informes eran correctos, y se pone a difundir otro informe, mal y precipitadamente elaborado, que no resistía un análisis serio, donde yo aparecía como el villano de la historia. En este punto me sorprendieron dos
cosas: una, la falta de respuesta positiva al análisis institucional que habíamos convocado ─y que finalmente hicimos─ y, dos, su intento de embarcar en su empresa de demolición a otros miembros de la izquierda democrática europea. Cosa que logró en cierta medida. Su actitud fue un varapalo ciertamente irónico para mí. Justamente yo defendía nuestra relación con la socialdemocracia sueca con el argumento de que su cultura política era ejemplarmente institucional es decir, basada en el estricto apego a las reglas del juego y en el respeto absoluto a la palabra empeñada. Y he aquí que una sueca venía a lanzar por el despeñadero estas certezas largamente acariciadas desde mi cultura libresca. Claro que un filósofo entre los escitas no convierte a estos últimos en filósofos. De modo que no afirmo que una sueca sea la síntesis de Suecia. Así que mi relación con ella se rompe, si mal no recuerdo, en octubre de 2006 a partir de esta
actitud bastante rara.

12.- ¿Por qué una socialdemócrata haría esto? Por la misma razón por la que actúa toda persona que ve en lo demás y en los demás una plataforma propicia para el despliegue de su mundo psicoanalítico y de sus ambiciones personales. Anna Ardin es una demostración más de que nunca se deben subestimar las motivaciones psicológicas en la actuación de las personas. Cada vez que observemos una desproporción en la conducta reactiva es necesario detenerse para analizar el equilibrio o desequilibrio racional con el que actúa la gente. Y ese es el caso con la Ardin, al margen de su pretendida condición ideológica en perpetua mudanza.

No siempre las personas se mueven por motivos estrictamente racionales. En ella creo se manifestó una combinación de proyección psicológica, impulso eurocéntrico, ambición personal y deseo irrefrenado de notoriedad. Ligada también a la frustración que generan las decepciones. Cuando la frustración no se puede controlar se activa el deseo de destruir al objeto más acariciado. El abogado de Assange dijo algo parecido a esto último cuando en una entrevista reciente con El País le preguntaban su parecer respecto a las motivaciones de Ardin.

En términos políticos significa que ella no encontró cómo explicar en Suecia que su trabajo en La Habana estaba en problemas, al tiempo que sentía la impotencia de no poder controlar la apuesta. Yo la veo como una versión menos ideologizada de Alan Woods, el último supuesto consejero neomarxista británico de Hugo Chávez, quien, desde Europa, cree saber mejor que los venezolanos lo que les conviene. Y como yo vengo de una tradición que siente como una rareza atávica todo intento de dictarnos tanto desde fuera como desde dentro lo que debemos hacer, Ardin no pudo metabolizar el mensaje, y estalló intentando estallarnos. Ella prosigue luego con un extraño itinerario: de un supuesto socialismo cristiano, deriva en una historia pública y morbosamente explotada de implosión sexual. Toda una revelación de incongruencias de la personalidad.

Debo aclarar que solo describo una conducta, sin animosidades de algún tipo porque entiendo y asumo que la convivencia, sobre todo política, tiene sus sinsabores, los que tonifican la misión que cada uno cree tener en la vida. En este sentido creo que las simpatías, las empatías y las controversias son naturales. En el límite solo les pediría claridad a mis enemigos, invitándoles, si pueden, al torneo limpio.

13.- Bueno no es totalmente exacto. Probablemente Gainza no tuviera conocimiento de que Ardin vino a Cuba varias veces con una agenda socialdemócrata. Es posible que, después de que su agenda y suelo socialdemócratas se desplomaran, ella buscara otros caminos a La Habana. Misceláneas de Cuba era y es una perfecta entrada a Cuba porque tiene vínculos con numerosos disidentes en la isla, muchos de los cuáles son o han sido en algún momento corresponsales de esa publicación. Misceláneas es por cierto, una apuesta de los liberales suecos que, hasta donde conocí, no tenía relaciones con el enfoque ni con las políticas que animaban los socialdemócratas donde militaba Ardin. Nunca la recibí, pues, a instancias de Gainza. Mi conocimiento y relación con Ardin vinieron solo a través de la socialdemocracia. De hecho yo he tenido vínculos con Misceláneas: una de las pocas publicaciones relacionadas con Cuba que publica textos y documentos de todos
los sectores, gracias y pese a su profesión de fe liberal, en el sentido político estrecho del término. Y a Gainza lo conocí personalmente en el año 2000 cuando viajé a Suecia, invitado primero por los liberales y después por los socialdemócratas. Orgánicamente, sin embargo, no tengo más relación con Gainza y su grupo que la que se tiene entre demócratas cubanos que respetan y animan el intercambio plural de ideas.

14.- Pensé que era la típica historia de una bella e inteligente mujer en busca de sus 15 minutos de fama. Assange puede y debe pensar en la lógica conspirativa dando golpes bajos. Yo veo a alguien que se monta en la cresta de una buena historia mediático-política para obtener réditos que le proporcionen un escalón más alto de notoriedad con el fin de seguir labrando su camino hacia algún lugar en las cumbres. Así alimenta un montaje sin crearlo, a partir de un perfil psicológico que explica esa actitud absurda: la de acusar a un hombre buscado en lo alto por supuestas historias ocurridas en lo bajo.

15.- Bueno, la historia de Wikileaks es muy interesante y debe tener nerviosa a las autoridades de Cuba. Si alguien en los Estados Unidos pudo “venderle” información comprometida sobre el gobierno norteamericano, es lógico pensar que algo similar puede ocurrir con Cuba y el gobierno cubano. El impacto para los cubanos puede ser mayor porque en relación con los Estados Unidos Assange solo adelanta un poco de información que en algún momento puede ser desclasificada. En el caso de Cuba estaríamos hablando de información que por su naturaleza no se supone que vaya o pueda ser desclasificada. En una palabra, la sola existencia de Wikileaks, que goza, hasta nuevo aviso, de una indiscutible credibilidad, ataca la base misma de las dictaduras: la clasificación de toda la información real sobre el poder y sobre las sociedades. Ya se han revelado asuntos sobre Cuba en Venezuela o sobre Venezuela en Cuba que no están haciendo muy felices a las
autoridades de la isla. De esta manera, la libertad de expresión confirma su necesidad, su posibilidad, su virtualidad y su efecto liberador. En este sentido Wikileaks nos sube un peldaño más en el camino de la libertad de expresión, que en Cuba debería entenderse correctamente como la libertad de brindar información diversa y sistemática a los cubanos dentro de la isla.

16.- En términos generales, los socialdemócratas compartimos la política exterior del gobierno de Zapatero: diálogo crítico e inclusión mundial de Cuba para facilitar una democratización gradual y suave de la Isla. Lo que pasa es que, una vez anunciada y defendida con toda la coherencia teórica posible y plausible, las políticas tienen que empezar a jugar en la realidad. Y ha sido su puesta en escena la que, a nuestro modo de ver, ha fallado. Perder el objetivo estratégico en las políticas al detalle es lo que no debe pasar con un diseño cualquiera. España falló en eso. Era inconcebible que Moratinos hablara de democracia y derechos humanos, y no tomara en cuenta, públicamente, a los demócratas y activistas de derechos humanos. Estoy por tanto de acuerdo con esa declaración dada a conocer por Arco Progresista. El camino hacia la democracia es un camino necesariamente público que exige la publicidad de los gestos y de los actores
virtuales o reales que van por ese camino. Lo demás es propio de un juego conspirativo en el que nadie sabe quien aparecerá mañana en la escena política. Y sabido es que la victoria tiene muchos padres. Dicho esto, no muestro desencanto hacia la política del PSOE y del gobierno en cuanto a Cuba. En determinadas circunstancias, y por experiencia, tiendo a pensar que nadie está obligado respecto a nosotros. Eso me permite un control más o menos efectivo sobre las expectativas que uno abriga respecto a los demás. Lo que sí me provoca cierta desazón es que las declaraciones no se correspondan con los actos. Por lo demás, tiendo a poner más énfasis en lo que nos corresponde hacer hacia dentro para alcanzar la democracia, independientemente de la importancia, que reconozco, de la comunidad internacional.

Espero, finalmente, que me disculpes por mi falta de economía en las palabras. Agradeciendo tu entrevista,

Suyo,

Manuel Cuesta Morúa
Portavoz Arco Progresista
Animador Proyecto Nuevo País

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1 comentario so far
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[…] Cuesta Morúa le respondió con unas declaraciones muy buenas, pero ya el daño, más que estar hecho, picaba y se extendía. […]

Pingback por Industrias Avispa | aguilera




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