Cuba Nuestra: Sociedad Civil


TAPAR EL SOL CON UN DEDO
27 octubre, 2010, 11:42
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Como todos los años en octubre, el Gobierno de Cuba promueve un gran show  al presentar el “Informe sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” en la Asamblea General de la ONU.  Sin embargo, no  menciona la paradoja de que hoy Estados Unidos sea el quinto socio en el comercio de bienes,  en 2009 suministró aproximadamente el 45,0% de los alimentos importados y constituya la principal fuente de remesas.

Toda los medios procuran demostrar lo indemostrable, o sea que las sanciones y el aislamiento de Estados Unidos es la causa de la crisis que desde hace muchos años afecta la sociedad.  Ciertamente las políticas norteamericanas han dañado a Cuba.  En primer lugar porque han servido como cortina de humo para ocultar las verdaderas razones del fracaso del proyecto social iniciado en enero de 1959. El grupo que ocupó el poder con promesas de progreso para todos los ciudadanos, y después torció el rumbo hacia el totalitarismo, fue  beneficiado por una política que facilitó el cultivo del nacionalismo y vender la imagen de una fortaleza sitiada, donde cualquier crítica, por leve que fuera, se ha calificado de traición y de pretender crear un ambiente divisionista para debilitar la resistencia al  peligro procedente del exterior.

La supuesta amenaza foránea ha servido para justificar la gran hecatombe nacional y que Cuba se hubiera convertido en una dependencia económica, primero de la Unión Soviética y los países del este de Europa y ahora de Venezuela; en contradicción con los objetivos de defensa de la soberanía e independencia nacional que constituían la base del ideal revolucionario.    Aunque  se afirme lo contrario, los deseos verdaderos de los altos dirigentes del gobierno  son que se mantenga el embargo, llamado bloqueo por ellos, para continuar su poder omnímodo y el sistema disfuncional, sin importarles los sufrimientos y desgarramientos  soportados por del pueblo durante más de  50 años.

Lamentablemente a esta maniobra han contribuido  sectores minoritarios del exilio cubano, pero todavía influyentes en Estados Unidos, que obnubilados por el odio y la falta de sentido común, inexplicablemente hacen el juego a los  más conservadores de la cúpula del poder en Cuba, sin importarles  las consecuencias para sus compatriotas en  la isla.

Resultan ridículos los planteamientos del gobierno cubano sobre los perjuicios económicos causados por el embargo, cuando los verdaderos problemas nacionales radican en una nefasta gestión administrativa  y el mantenimiento de un sistema que no ha funcionado en ninguna parte.  Hablan de pérdidas de miles de millones de dólares, determinadas mediantes cálculos sin base alguna.  Sin embargo, no dicen cuanto han costado los daños ocasionados en los planos económico, social, político, demográfico, medio ambiental y, en particular en valores éticos, morales, cívicos y de pérdida de identidad y soberanía nacional causados por sus imposiciones irreflexivas.

Habría que preguntar a estos señores calculadores, qué valor tiene la fragmentación de la sociedad cubana, y que más de 2  millones de cubanos se hayan marchado al extranjero, y  una cantidad superior añore hacerlo; qué valor tiene la destrucción de la industria azucarera, otrora nuestra principal riqueza ; cuánto perdemos cuando hay que importar el 80,0% de los alimentos, en un  país que ha mantenido ociosa el 50,0% de la tierra cultivable; cuánto valor representa  la descapitalización física y humana.

¿Por qué no se estudian  las consecuencias de la Ofensiva Revolucionaria de 1968 y  se dice claramente quienes son los culpables de esa demencial decisión?  ¿Por qué no se cuantifican los costos de las escuelas en el campo y otros planes afines, como los maestros emergentes, que  el gobierno de Raúl Castro intenta rectificar? ¿Por qué no se dice cuanto ha costado mantener durante decenios los centros de trabajo cargados de personal innecesario, por lo que ahora para crear cierto orden tienen que despedirse a más del 25,0% de la fuerza de trabajo ocupada? Quedan pendientes una cantidad inmensa de preguntas a responder por los señores calculadores.

Resulta vergonzoso que periodistas cubanos culpen al embargo de que no haya inversión extranjera directa en Cuba. Obvian el desastre nacional y la inseguridad e incoherencia en la isla, que llega a que ni los fondos extranjeros en bancos cubanos posean garantía de rembolso. En realidad, habría que preguntar  cómo todavía quedan inversores en Cuba.  Quizás la respuesta esté en las enormes ganancias obtenidas mediante la súper explotación de los empleados, con salarios miserables y sin  poder protestar por carecer de sindicatos reales ni derecho de huelga.

Por otra parte, cuando observamos las estadísticas oficiales cubanas, podemos apreciar cuanta hipocresía y mentiras esparce el gobierno y sus medios propagandísticos.  Hoy, Estados Unidos es el quinto socio en el comercio de bienes, y en 2009 suministró aproximadamente el 45,0% de los alimentos importados, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).  En el período 2002-2009, las exportaciones norteamericanas fueron 4,1 miles de millones de dólares, incluidos los pagos por transportación y otros.  Si el pasado año las importaciones norteamericanas se redujeron en un 30,0%, con relación a 2008, se debió a la falta de capacidad de compra, y el descenso fue inferior al acaecido en las importaciones  totales  (37,0%).

Las compras en Estados Unidos tienen la desventaja de tener que pagarse al contado, transportar las mercancías en barcos extranjeros y utilizarse financiamientos procedentes de otros países.  No obstante, los beneficios son apreciables, por la alta calidad de los productos, la seriedad en las fechas de entrega, menores costos de transportación, y un dólar relativamente barato.

Podría objetarse que Estados Unidos no compra productos en Cuba.  Sin embargo, debido a la poca capacidad de exportación cubana, sería muy difícil movilizar cantidades significativas de mercancías nacionales, cuando ni siquiera existe azúcar disponible.  En 2009, a pesar del drástico ajuste en el comercio de bienes realizado por el gobierno de Raúl Castro, el déficit fue de 6,0 miles de millones de pesos, y por cada peso exportado se importaron 3.  Esta situación se puede afrontar debido a las sustanciales exportaciones de fuerza de trabajo calificada a Venezuela, fundamentalmente, los ingresos por turismo y las remesas del exterior, recibidas en más del 90,0% precisamente de Estados Unidos.

La posibilidad de que el embargo norteamericano sea levantado a corto plazo es improbable. A las medidas del presidente norteamericano de permitir los viajes de cubano-americanos y el envío de remesas, y propiciar conversaciones sobre diversos temas, las autoridades de Cuba no han  correspondido con  gestos de acercamiento. La Administración Obama enfrentada a serios problemas económicos internos, guerras y situaciones delicadas en temas de salud, educación,  inmigración y otros, en general heredados de su antecesor, no ha dispuesto de elementos que permitan pasos significativos adicionales ni que motiven a la Cámara de Representantes y el Senado a eliminar leyes que limitan las prerrogativas del presidente, particularmente el embargo.

Contra toda lógica las autoridades cubanas mantienen preso a un ciudadano norteamericano sin  cargos legales y desde el periódico Granma y las Mesas Redondas de TV se lanzan ataques al Presidente Obama, a todas luces para debilitar su posición y la del Partido Demócrata antes de las elecciones de noviembre, en una prueba más de colaboración entre los sectores conservadores de ambas riveras del Estrecho de la Florida.

Quizás algunos altos dirigentes del actual gobierno cubano, incluido el presidente,  quisieran  un  curso más razonable de los acontecimientos, pero aparentemente acosados por los duros del régimen no están dispuestos a correr los riesgos de fraccionamiento del oficialismo.  Mientras, persiste el distanciamiento entre Cuba y Estados Unidos con un único perdedor: el pueblo cubano.

La Habana, Octubre 19 de 2010

Oscar Espinosa Chepe

Economista y Periodista Independiente.

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