Cuba Nuestra: Sociedad Civil


Cuba después del 13 de septiembre:La Posición Socialdemócrata
21 octubre, 2010, 8:25
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Arco Progresista en Congreso E-11 . Arco Progresista en Congreso E-11 . Arco Progresista en Congreso E-11

La Habana, 19 de octubre de 2010

  

La Opción Política 

El 13 de septiembre de 2010 se establece como la fecha en la que la desorientación y la pérdida de rumbo del país se hacen patentes para todos los cubanos. Sin distinción. Se confirma, además, como el día en que Cuba pierde todo posible liderazgo estratégico y repite viciosamente el esquema de improvisaciones que ha ahogado las oportunidades, los legados y las experiencias de la nación cubana. Pero se ratifica, sobre todo, como la cronología dura para corroborar un hecho: el gobierno cubano nunca fue de izquierdas. Un dato difícil de admitir por un amplio espectro de la comunidad política mundial, y revelado puntillosamente por el auténtico debate social. Ese que no asocia el destino de las ideas con la realidad del poder.

Antes de reaccionar frente al anuncio del despido masivo de medio millón de trabajadores, – solo un tercio de los que serán despedidos de sus labores -, y frente al anuncio de la reapertura y extensión del Trabajo por Cuenta Propia, Arco Progresista decidió viajar y conversar con trabajadores y ciudadanos en varios lugares del país. Durante un mes justamente intercambiamos sobre las razones, las implicaciones, las consecuencias y la opinión que aquellos tenían que expresar, para luego conformar la Posición Socialdemócrata. Una Posición concebida en dos versiones: una analítica y otra estrictamente política.

La Opción Política refleja por tanto, no solo el análisis y la posición de un grupo político, sino la opinión y postura sociales sobre temas agudos y determinantes para la nación y la vida de millones de familias cubanas.

De ellos nacen estas nueve razones políticas de Arco Progresista:

Primera. El despido masivo e inicial de medio millón de trabajadores refleja claramente que el gobierno cubano nunca ha sido socialista. Toda la izquierda revolucionaria mundial y buena parte de la izquierda socialdemócrata ha apoyado un proyecto político que culmina como una gran farsa social. Su silencio en relación con las medidas tomadas por aquel es muy significativo. La derrota de las ideas socialistas en Cuba tiene, así, padre y padrastro. Porque no puede ser considerado de izquierdas un gobierno al que le sobran trabajadores y le “faltan” policías. Arco Progresista aprecia que estas medidas tienen, por ello, un impacto fundamental sobre la legitimidad del gobierno, vista desde el Artículo primero de la Constitución vigente, y ofrece todo su apoyo a los trabajadores en estas difíciles circunstancias. A cuál clase social representa el gobierno cubano es una pregunta que adquiere ahora mismo toda su fuerza lógica, y que fortalece la necesidad de un auténtico debate ciudadano sobre el futuro del país.

Segunda. La Central de Trabajadores Cubanos (CTC) ha traicionado a la clase obrera, y a la rica, difícil y controversial trayectoria de esta organización histórica. Servir de vocera del gobierno, en vez de defensora de los trabajadores, la reafirma como una empresa burocrática al servicio de las patronales: las actuales y futuras. Y convalidar obscenamente la más importante ruptura de un pacto social en la historia de Cuba destruye las últimas defensas organizativas frente a las políticas neoliberales que se avecinan. Ante semejante desprestigio Arco Progresista pide la renuncia de Salvador Valdés Mesa como Secretario General de la CTC. Su actitud constituye una ruptura con la historia y la postura de los más importantes líderes obreros cubanos y latinoamericanos. Para su próximo congreso de enero de 2011, hemos convocado a expresiones sindicales independientes para definir juntos un nuevo pacto social, que ofrezca a los trabajadores cubanos una propuesta-plataforma para promocionar y defender sus derechos. A partir de entonces trabajaremos también, apoyados en el Artículo 13 del Código Laboral vigente, en la constitución de La Red de Activistas Sindicales que prepare a los trabajadores cubanos para asumir sus nuevos desafíos.

Tercera. La combinación de despidos masivos con el modo en que se reintroduce el Trabajo por Cuenta Propia y con un nuevo proyecto junto el capital extranjero, que se oculta a los ciudadanos cubanos, constituye la apertura cubana al neoliberalismo tardío, duro y primario. Arco Progresista entiende que ante la necesidad de cambios conceptuales y estructurales el gobierno tenía dos alternativas modernizadoras. La del neoliberalismo arcaico y antinacional, y la progresista y nacionalista. El régimen ha optado por la primera alternativa: la legalización retroactiva del mercado informal de oficios, en el que solo 39 de las 178 actividades económicas admitidas hasta ahora pueden generar rentabilidad y beneficios; la dura política fiscal e impositiva, concebida no por escalas y progresivamente sino por oficios; los intentos de incrementar velozmente las rentas del Estado a través de altas tasas impositivas a sectores socialmente sensibles como son la agricultura, la alimentación y el transporte; la depresión y el desestímulo de la iniciativa privada y de las clases medias; la liberalización restringida y discrecional del mercado laboral, y la politización del Trabajo por Cuenta Propia son la vía abierta al neoliberalismo. A lo que debemos agregar orgánicamente, en lo que resulta ser su callejón sin salidas, aquella asociación de las élites con el capital internacional, principalmente a través del arriendo por 99 años de nuestra superficie territorial; la dura represión de movimientos, de expresiones sociales independientes y del auténtico debate intelectual; la negación de derechos fundamentales; la suspensión de programas sociales; la reproducción de sectores marginales inofensivos; el desempleo masivo sin subsidios; la cooptación de sindicatos y la represión de manifestaciones obreras; la creación de una burbuja feliz para los sectores militares y represivos; la ambigüedad del tejido legal, y la vigilancia y ahogo de la sociedad civil. Arco Progresista cree que estamos frente al típico modelo de modernización neoliberal arcaico, exclusivo de las antiguas dictaduras militares latinoamericanas, pero sin populismo. Cuba ya ensayó este estilo de modernización, asociado a un nombre: Fulgencio Batista. Esto constituye un auténtico regreso al pasado.

Cuarta. La alternativa progresista era y es una alternativa adecuada a las circunstancias, niveles y condiciones de la sociedad cubana. La reducción de la burocracia, tanto política como administrativa y sindical; el fomento de la propiedad pública, con la entrega de empresas estatales a los trabajadores; la entrega de la tierra en propiedad a los campesinos y el reconocimiento del sentido pleno de la propiedad en general; la cooperativización de la red de servicios tradicionales, más que su privatización burocrática; la renuncia patriótica a privilegios y beneficios por parte de las instituciones militares, la renovación democrática del pacto social a través de los sindicatos, la creación de políticas afirmativas para incorporar social y económicamente a los jubilados y al tercio de marginados que existe en Cuba, lo que se logra con la legalización del mercado informal libre de impuestos, más la apertura a los programas de distintas ONGs. en el mundo constituyen una agenda progresista dentro de la más profunda modernización que demanda Cuba. Una alternativa de contrapeso y rearme sociales, estratégicamente importante en el contexto latinoamericano y de cara al futuro. Esta agenda guarda relación con la Cuba actual, encaminada en dirección a la sociedad del conocimiento, lo que sirve de premisa para una economía de servicios sofisticada y de alto valor agregado. Todo, dentro de un tejido que entrelace empresas públicas regidas por los trabajadores, servicios cooperativizados, pequeña y mediana empresas privatizadas, empresas de oferta y contratación de servicios conectadas a Internet, y empresas artesanales de excelencia que utilicen las ventajas comparativas de la cultura y la economía, y las exigencias globales de productos a la carta, y que se pueden conectar a sectores tradicionales como el turismo, la agricultura diversificada y las potencialidades de otros sectores económicos controlados por el Estado. Con las debidas reformas bancarias, la creación de bancos hipotecarios y de créditos, para el fomento y el desarrollo, el estímulo fiscal a la pequeña y mediana empresas y la apertura del mercado inmobiliario Cuba sería capaz de competir con economías avanzadas en la región. Y, lo más importante en cuanto a los modelos de sociedad, el país podría modernizarse en base a una economía de mercado social y sostenible, enraizada en una conciencia pública de las necesidades y los problemas sociales, que siente las premisas de una sociedad altamente moderna.

Quinta. Arco Progresista estima que la reforma estructural que necesita el país puede servir de punto de partida para una nueva fórmula, expresada mediante esta consigna: sí a la economía de mercado social, no a la sociedad de mercado. Solo un régimen y una élite exageradamente mediocres no advierten que al cobrarle impuestos a todas las actividades económicas, incluidas las más ridículas, se mercantiliza las relaciones de una sociedad ya mercantilizada por la corrupción y por sus altos niveles históricos de precariedad económica. Este capitalismo de indigentes por abajo y de oligarcas por arriba, penalizado aquel a través de altos impuestos – al que ahora son lanzados los trabajadores – es justamente lo que convierte al capitalismo en una referencia social y una opción cultural para la sociedad cubana.

Sexta. Arco Progresista aprecia que los pasos dados por el gobierno no son reformas estratégicas. Ellos únicamente constituyen una respuesta caótica frente a la crisis estructural, manifestada en medidas improvisadas de supervivencia, en el sentido exacto de la mentalidad de supervivencia desarrollada en los últimos 50 años tanto por los ciudadanos como por el Estado. Arco Progresista discrepa, por tanto, de quienes ven en estas medidas adoptadas la posibilidad de definir un mejor rumbo para Cuba. Hace medio siglo nos engañaron, dando inicio a la mentira estructural en la que se montó el régimen con la utopía socialista. Ahora nos quieren vender una especie de utopía cuentrapropista que sería la solución de todos los males. Ello, en un país sin condiciones y que vive hipotecado. ¿Por qué un gobierno – ya sin ideas y sin energías – que fracasó en la gestión de su propia economía doctrinal va a contar con los instrumentos, experiencias y condiciones necesarios para gestionar una economía empotrada en un modelo disfuncional, una economía que, dada su complejidad, demanda una mentalidad igualmente compleja y flexible?

Séptima. Arco Progresista sostiene la idea de que, antes de reformas económicas de calado, el país requiere reformas legales, fundadas en la gobernanza democrática. La idea de que los cubanos somos un pueblo pancista, atrapado por necesidades básicas e incapaces de vivir según códigos y valores superiores de convivencia no es justa ni estratégica. Sin reglas del juego claras, estables y transparentes, no habrá estrategia económica seria, ni posibilidad de crear riquezas en forma creciente y sostenible. ¿De qué reformas se puede hablar con una ley migratoria racista que muy poco se diferencia de su similar de Arizona en los Estados Unidos? Esta ley tiene que ser abolida. ¿Cómo gestionar empresas propias sin derechos completos ni garantías de propiedad que generen, entre otras cosas, confianza en el productor? Estos tienen que garantizarse. ¿Cómo respaldar las asociaciones económicas potenciales, o de otro tipo, con una Ley de Asociaciones obsoleta? Ella tiene que ser reformada. ¿Qué garantías tienen los nuevos ciudadanos económicos de evitarse la diaria humillación de la policía por los continuos registros ilegales en la calle o en los transportes públicos? Esa humillación tiene que acabarse. ¿Cómo puede seguir operando el gobierno cubano con una Ley de Peligrosidad Predelictiva que castiga a quienes se niegan a trabajar para el Estado porque, más lúcidos que su gobierno, saben que el trabajo no existe en Cuba? Esa ley ha de desaparecer. ¿Cómo compatibilizar el Artículo 5 de la Constitución que confesionaliza al Estado con el rico pluralismo cívico, cultural y político de la sociedad cubana? Ese Artículo debe ser eliminado. Y, desde el punto de vista de la izquierda, ¿cómo proteger al trabajador de las nuevas y viejas formas de explotación asociadas al capitalismo preindustrial que se instaura sin un nuevo pacto social? La necesidad de este nuevo pacto social es urgente. El gobierno está respondiendo como un Estado forzudo de viejo tipo frente a las demandas pacíficas y de supervivencia de los ciudadanos y de la sociedad civil. A Arco Progresista le preocupa cierta deriva fascista de los órganos represivos del Estado ante la crisis de legitimidad y el vacío de representación de este último.

Octava. Arco Progresista es del criterio de que el elogio de reformas hechas con una concepción desintegrada ha demostrado corta visión y ha supuesto una irresponsabilidad. Sus efectos contraproducentes están conduciendo a un proceso de desencanto social y político con el concepto de reformas mismo, que explica por qué cerca de 4 millones de cubanos, comunistas incluidos, preparan sus pocas pertenencias para abandonar Cuba. Todo esto es peligroso estratégicamente porque alimenta la mentalidad de que no estamos en condiciones de animar y consolidar un proyecto de país. Si miramos con seriedad al decrecimiento de la agricultura, a pesar de la entrega de la tierra en usufructo, será más evidente la importancia de reformas integradas en un concepto de modernización estratégica que responda a la exquisitez, experiencia, necesidades y capacidad adquiridas por los cubanos. Porque lo que Cuba demanda es sentido estratégico en las políticas al detalle, no políticas intoxicadas. En política las intenciones cuentan si el desafío de una nación toca estructural y afectivamente su posible destino. Las medidas de supervivencia, sin una clara definición, pueden conducirnos, a corto plazo, a la rusificación del proceso político y económico, y a la posibilidad, en el mejor de los casos, de que nos convirtamos en la próxima maquiladora del Caribe. En lo que constituiría la actualización, no del modelo social, sino de las antiguas repúblicas bananeras centroamericanas, con nuevas zonas de enclave para la economía del placer del capitalismo de lujo. Para Arco Progresista eso no es un proyecto de futuro para ningún país que se respete. Mucho menos para los trabajadores con quienes el gobierno no pactó la ausencia de futuro.

Novena. Arco progresista asume que el daño hecho es reparable. Para ello es necesario detener, entre otras cosas, el proceso acelerado de estampida nacional, comprensible desde el punto de vista humano pero políticamente deshabilitador de nuestras excelentes posibilidades. Es cierto que si en cualquier fecha de la década de los 90 del pasado siglo nos hubieran dicho que Cuba perdería el rumbo no lo habríamos creído. Entonces, muchos socialdemócratas juzgábamos que la reconstrucción racional del ámbito político requería un tiempo de readaptación necesaria y gradual del poder en lucha con sus propios esquemas, temores y prejuicios. Algo de cierto había y hay en ese análisis, que fundamenta nuestra apuesta por una transición tranquila y pactada. Solo que no tomamos suficientemente en cuenta la precariedad moral del régimen político, el carácter antinacional de la élite y su divorcio cultural con Cuba. Por eso nuestra crisis no es solo social sino nacional. Y nos corresponde contribuir a reparar el daño y la confusión provocados al debate de las ideas sociales, introduciendo una definición del progresismo moderno basada en la conciencia pública de las inquietudes y necesidades de la sociedad, y en la promoción y protección de los derechos fundamentales. Este es el credo socialdemócrata, en el cual los trabajadores tienen un lugar preferente. Pero el país demanda el regreso de todos los cubanos a nuestro hogar nacional. Porque Cuba es de todos los cubanos.

Partido Arco Progresista     

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